martes, 21 de abril de 2009

Lugo

De Judas a esta parte, a ningún católico de ley le escandalizan los problemas de conducta de los eclesiásticos; ni siquiera, cuando se presentan como verdaderos vicios redhibitorios. Se sabe, por la narración evangélica, que la jerarquía religiosa de su tiempo envió a Jesús al cadalso del Gólgota sin miramientos y a fuerza de pura envidia, mentiras e hipocresía. No nos hacemos demasiadas ilusiones con respecto a la naturaleza humana —caída, claro. Ni en este sacro oficio ni en ningún otro más profano; sólo queda demostrado fehacientemente el sostén divino de la Iglesia, que sobrevive siempre a los pecados de sus miembros.

Nihil novum sub sole; unos mentían, cobraban infames recompensas o inventaban difamaciones contra el Justo, mientras otros se ganaban la santidad llorando amargamente sus negaciones y merecían con tan poco, retener las llaves del Cielo y de la Tierra hasta el fin de los tiempos.

Esto es así y nadie se asusta mucho cuando sucede; más bien, con españolísimo temple, desde estas páginas se ha hecho gala de buen humor y “sana crítica” —como dicen mucho y aplican poco los jueces argentinos— antes que derrochar hipocresía, mal gusto y lágrimas de cocodrilo, que no aprobamos aunque más no sea por buen gusto, antes que por virtud. Que las humanas debilidades resultan ser, a fin de cuentas, debilidades nomás y nosotros, no nada jueces y más débiles que otros.

Con gente amiga ... y cómplice

En el personaje de esta nota (que ningún recuerdo guarda de la belleza gallega de la ciudad epónima) resultan aún más hilarantes por su tormentosa relación con el catolicismo que poco ha abandonara de escandalosa y catastrófica manera, no sin antes arrancarle, Dios sabe cómo o por qué artísticos birlibirloques, nada menos que todo un episcopado, del que hubo de descender, según parece, al compás de los botones de sus recalentadas calzas.

Vamos pues, que por alguna razón no tan oculta los modernistas, aunque no solamente ellos, desean derogar (o desahogar) la castidad sacerdotal; no vaya a ser que el fin del mundo los agarre en falta. Lo cual implica que algo de fe les ha quedado encima, cuando la nada les acecha por debajo.

No; nada de todo esto nos escandaliza demasiado, supuesto que admitamos de antemano pasar por alto el tratamiento verdadermente infame que la prensa ha dado a todo lo vinculado a este sujeto y a este asunto, después de haberle elogiado sin demora ni medida al precalentado candidato a la Presidencia del Paraguay en los días más calientes (es un decir) de la elección que lo catapultó del turismo por los mullidos catres de su diócesis hasta la sede del ejecutivo guaraní.

Sin embargo, hay un problema que sí nos deja perplejos y hasta cierto punto, confundidos.

La Jerarquía no ha dado el mismo tratamiento a este vulgar ejemplar de calentamiento global permanente, que al del aún para nosotros benemérito padre Marcial Maciel Degollado.

El Padre Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, una de las obras más pujantes de la Iglesia salida de las persecusiones religiosas mexicanas de principios del siglo XX y que sobreviviera con cierta holgura tradicional, o al menos: tomista, a la hecatombe postconciliar, era sobrino de un santo obispo (santo de verdad, canonizado y obispo de Veracruz, y de cuyo asesinato ¡acusaron al P. Maciel!) y del último general en jefe del Ejército cristero, e hijo, además, de una ejemplar mujer cuya causa de beatificación avanza con celeridad.

Ante las persecuciones, mostró siempre grandeza de ánimo, espíritu obediente y confianza en Dios; inclusive, cuando la Sede Apostólica le mandó retirarse sin, siquiera, poder exigir lo que cualquier otro pecador y hasta el peor delincuente puede pedir con todo derecho: un juicio justo.

Nunca protestó, nunca se defendió más de lo que debe hacerlo un caballero —soportarás los males que pudieres, pero solo los que debieres, se aconsejaba al gran Lucanor— y, por encima de todo, nunca sus acusadores presentaron otra cosa que difamaciones, adjetivos groseros y acusaciones a la Santa Madre Igleisa, hechos poco claros, testimonios notoriamente tergiversados y, sobre todo, una absoluta falta de coherencia y de explicaciones concretas entre sus acusaciones y su relación anterior con el acusado.

Ahora, pocos días atrás, aquellas acusaciones de supuesta homosexualidad fundadas en tan sospechosísimas fuentes, en acusadores que ninguna prueba han aportado nunca, se han engrosado con el “reconocimiento” público, expuesto inoportunamente por alguna rara autoridad de su Congregación, de haber sido responsable de la paternidad de un niño en el curso de los años noventa. Es decir, cuando el P. Maciel tendría, por lo bajo, unos 75 años de edad —había nacido en 1920—, lo cual sería una hazaña poco frecuente para cualquier varón, y más aún, con supuestos antecedentes de homosexualidad.

Pbro. Marcial Maciel Degollado

Desde luego y como era previsible, no aparecen las pruebas efectivas y conducentes: ni la madre, ni el hijo, ocultos, según se afirmara con insidiosa cautela, para “salvar la reputación de los inocentes”,como si fuera verdad admitida que la cómplice de este delito sacrílego pudiera proclamar su inocencia de manera incondicional, y a expensas que deste modo se mancillase, por contradistinción, la memoria de un sacerdote difunto, que ya no se puede defender. Mucho menos clara resulta, todavía, la razón por la cual se da al conocimiento público recién ahora esta supuesta noticia.

La manera abiertamente canallesca con que se ha tratado el capítulo Maciel nos persuade de, al menos, la culpabilidad de sus acusadores del delito de felonía; lo cual no es poca cosa cuando no se dispone de la prueba concluyente de la culpabilidad de un acusado que carece hasta de defensor de oficio. Y cuyo principal pecado, es no poder defenderse.

El caso del P. Maciel ha sido tratado con verdadera devoción masónica por todos los medios de difusión de la tierra; y la memoria de su persona, nunca se ha beneficiado del ramplón humor (efectivamente benéfico) que muestran los bien nacidos hacia las debilidades de los mayores. Al contrario, la solemnidad se le ha agregado al tratamiento del caso como si fuera congenial a la gravedad de las acusaciones contra tan ilustre fundador pese a su manifiesta falta de fundamento, y sin que hasta hoy partiera de ningún quijote conocido o algún deudo (los que le son deudores, estrictamente), defensa ni ensayo de tal ninguna.

No pasaremos sin protestar —no tanto su inocencia, que constándonos tan poco como su culpabilidad, hacia ella nos inclinamos primeramente por natural predisposición al bien— sino la unánime hipocresía del ostracismo moral decretado contra él por las usinas de mentiras habituales y a las cuales, pese a su condición de tales, nadie ha dudado en concederles crédito y, aún, secreto beneplácito, como si se tratase de sacarse definivamente de encima un pesado y molesto fardo. Nosotros, como se narrara del santo Apóstol Tomás el pasado Domingo en las lecturas del Rito romano ordinario —que por causa de nuestros pecados estamos quasi obligados a presenciar estos días por razones ajenas a nuestra voluntad—, sólo creeremos cuando veamos; declarando desde ahora que poco nos importa su inocencia o su culpabilidad en los casos en que lo señalan. Después de todo, son cosas humanas y no de Fe. Hablando de lo cual, llama también la atención la insistencia de los “mass media” en el hipotético carácter definitivo e inapelable de la condena al finado sacerdote, sin que, en verdad, ninguna autoridad eclesiástica haya dicho jamás palabra condenatoria alguna.

Y es que resulta más fácil creer que alguien Santísimo haya resucitado, que aceptar que alguien de tan buena madera haya sido un canalla. La historia, la Iglesia y la Divina Providencia dirán la palabra definitiva.

Mientras tanto ¡hála, charlatanes!

52 comentarios:

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Ludovico: Estoy doblemente agradecido con usted. En primer lugar, por volver a escribir en su excelente bitácora (espero que no nos vuelva a abandonar nuevamente por tanto tiempo). Y, además, por aclarme el affaire Maciel.
Suyo,

antonio dijo...

Estimado amigo "El último Alcázar". He segudo con interes tu Blog, siempre me ha parecido muy interesante e inteligente;sin embargo,no coincido con el presente artículo. Es de todos sabido la sanción que el Papa Benedicto XVI impuso al padre Maciel,NO FUE GRATUITA.El gran problema con la Legión es la "adoración" que muchos de ellos tributaron a su fundador.
Existen muchos buenos sacerdotes dentro de la legión, sin embargo la conducta de su fundador estuvo muy lejos de ser un ejemplo para dicha orden, y la sanción impuesta por nuestro querido Papa lo demustra.
La Legión no es de Maciel, es de Dios, que utilza incluso reglones torcidos para escribir derecho.
Saludos.

Anónimo dijo...

AL fin vuelve a la carga!!!!

Muchas gracias! hacia rato que faltaba en la red su chispita y sus oraciones larguísimas!

Cada tanto miraba con vana ilusión el blog que antaño fué mi página de inicio para ver si su Dueño se dignaba a regalarnos las migajas de su pensadero....hasta que hoy, por accidente, me llevé la alegre sorpresa de bits que Ud. subió.-

un abrazo y felices pascuas

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Al anterior Anónimo:
Gracias por su confianza en las oraciones larguísimas las cuales, no podría ser de otra manera, demuestran en su autor primeramente una falta de concisión rayana en la ... (aquí respirar) más abominable facundia.
Al amable Coronel:
No sé si se ha aclarado algo el dicho asunto Maciel; pero sí es verdad que, a cada paso y cada vez, es más discutible su culpabilidad y mucho más evidente la consipiración contra su persona. Con él, como con tantos otros casos, los hipócritas habituales han vuelto a ejercer su derecho a una inversión del principio de inocencia y de la carga de la prueba... En fin, que no es poca alabanza.
Al señor Antonio:
El Papa Benedicto XVI jamás ha impuesto ninguna sanción al P. Maciel.. Le ha indicado que debería retirarse de la vida pública y llevar una vida de oración y penitencia. ¿Es tal cosa una pena, siendo que se le impone vía reglamentaria a un fraile contemplativo como ejercicio de virtud ...? Y sin, embargo, nadie se queja de estar obligado a llevar esta vida, que se ha elegido.
El P. Maciel era (y es) sacerdote por toda la eternidad ¿le sería penoso observar una vida de oración y penitencia, caminos bastante seguros de salvación ...? Yo no lo veo así. En todo caso, pienso que fue paternalmente quitado de las fauces voraces de los lobos mediante un ingeniosísimo ardid papal, que sin vueltas y sin retaceos, admiro por su exactitud moral y jurídica y por la prudencia política que encierra.
El P. Maciel nunca tuvo un proceso completo (fue absuelto en 1956 de una acusación similar, en vida de un Papa menos tolerante que S. S. felizmente reinante) y, por consiguiente, jamás tuvo una condena que merezca tal nombre.
Las acusaciones de pederastia (infames por donde se las mire, pues sus supuestas víctimas no eran niñitos, precisamente) nunca fueron probadas y provienen de acusadores y testigos sospechosos de parcialidad: ex-miembros de la Congregación expulsados o "defrailados" por mano propia, con problemitas de conducta ellos mismos.
Por último: Si su figura fue "adorada", como Ud. dice, los condenable serían los que tal cosa hiciesen, por idolatría de sonsos (desgraciadamente muy común en estas instituciones) y no el fundador.
Sí coincido con Ud. en que la Legión es de Dios y no de Maciel. Pero siendo difícil destruirla de frente ¿qué harían sus enemigos? Secar la fuente que les dio vida terrenal ¿No le parece?
Gracias a todos por su gratos comentarios.
L. b-C.

Embajador en el Infierno dijo...

Sr. Ludovico- Sin pertenecer ni tener practicamente ningún contacto con la Legion de Cristo, confieso que todo el asunto del Padre Maciel me dejó terriblemente desazonado, y aún lo estoy.

Sigo sin ser capaz de encajar el "por sus obras los conocereis" con lo que se ha dicho del P. Maciel.

De modo que tengo oídos prestos a explicaciones alternativas a la "oficial" y que de alguna forma demuestren la inocencia del Padre Maciel.

En esto leo su entrada. Lo que no acabo de tener claro es lo que concierne al asunto de la hija recién descubierta. Parece bien claro que los actuales responsables de la Legion de Cristo lo dan por hecho probado, y ahí están las homilias del P. Corcuera de quien, personas que pueden hacerlo, me han dado las mejores referencias.

Mi pregunta es: ¿Si la misma Legion de Cristo ha aceptado, según parece, la doble vida del P. Maciel, en que nos podemos basar para rechazar tal afirmación?.

Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

estás absolutamente equivocado, tocayo. Llevo diez años siguiendo el affaire Maciel, y te puedo asegurar que es muchísimo peor de lo que dices. El mismo Ratzinger asumió el tema, con el concurso del P. Scigluna, y descubrieron un desastre. Por eso, el comunicado de la CDF, despues de recabar los testimonios, no solo de abusados, sino de las pruebas de drogadiccion de Maciel en los cincuenta, como consecuencia de denuncias de fuentes independientes.
El New Oxford Review, institucion absolutamente tradicionalista, hizo un estudio muy serio. Lo de Maciel es uno de los bochornos más graves, sostenido por la logia más infame que en los tiempos del Magno abusó de su estado de enfermedad.
Te puedes informar aquí:

http://todomaciel.wordpress.com/2009/02/23/la-doble-vida-de-marcial-maciel/

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

aún más, y con prescindencia de la escandalosa vida de Maciel, que está expuesta ad nauseam a partir de la denuncia de Marta Wegan y de las indagaciones de Scigluna, la estructura sectaria de la Legion ha sido analizada igualmente a partir del aberrante cuarto y quinto votos "privados", por canonistas tradicionales como Pete Vere y Ed Peters. Date una vuelta por American Papist (blog tradicionalista), por el New O. R. y fíjate de qué va el debate hoy.
Que ser de derecha no es garantía de nada.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

y le rectifico. El Padre Maciel nunca fue absuelto literalmente, en vida de ningun Papa de la suspension ni de la investigacion canonica de los cincuenta.
Investigue cómo zafò de eso, durante un interregno y entre gallos y medianoche.
La historia es de terror.

Muret dijo...

Estimado Ludovico: Bienvenido!! Por favor no se ausente usted más de estas ondas cibernéticas, que para los que solemos entre, tabajos, hacernos una pausa con buenas lecturas, su sitio era obligado.
Y mire por donde, después de tanto silencio, veo que escribe sobre el P. Maciel!.
Y, me cacho, no puedo estar de acuerdo con usted. Tengo dos primas consagradas em Los Legionarios, gente buenísima, cerca de Dios, que hoy están destrozadas. Un poco por el famoso culto a la personalidad, creo yo, pero también porque la Orden ya les dijo que lo de la hija era cierto nomás.
Y en cuanto a lo de la sanción, mire, "el Sanedrín" (como calificó el comunicado de la Orden a la CDF que emitió el dictamen) no le dijo que siga nomás con sus votos, vaya y descanse. Si no que además lo mandó a la casa, prohibiéndole cualquier aparición pública, que dé cátedra, e incluso decir Misa en público. Y eso porque frente a los procesos que se le venían ... su edad no le permitía afrontarlos!!.
Hoy la Santa Sede tiene dos visitadores apostólicos en la Orden. Y no será por nada, creo.
En fin, que como Embajador, quiero encontrar una explicación, pero esta no me convence.
Igual, no quita la alegría de tenerllo de vuelta.
Feliz Pascua de Resurrección!!!!

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Al Embajador en el Infierno (y a los demás amables intervinientes): Bienvenido; y rogamos al Cielo no sea esta entrada suya una labor diplomática ...
Chiste aparte, quisiera proponerle como problema, no como solución al caso Maciel, lo siguiente conversión: Invirtamos la carga de la prueba. Que quienes afirmen su culpabilidad la demuestren, mas no con lamentos sentimentales ni explosiones hormonales tardías, sino con hechos contantes y sonantes.
Las declaraciones del representante romano de los Legionarios o del mismo P. Corcuera (que, le pido mil perdones si yerro, pero no me constan como auténticas) no me intimidan y mucho menos me convencen: a los hijos los reconocen los propios padres o los declaran tales los jueces en justo juicio, pues no existen otros modos de hacerlo. Esto es como si un hijo suyo (salvando las distancias y las conveniencias, es claro) lo terminara reconociendo el personal de su empresa, o de su buffete y no Ud. mismo o los jueces a pedido del interesado ...
Y hablando del asunto ¿Dónde está este interesado, o los jueces, o el padre o la madre...?
"Escondidos para resguardar a los inocentes", ya lo oímos antes, pero no es argumento sólido ni razonable, por que si en verdad fueron víctimas, de nada tienen que ser protegidos. Así que, vueltas y más vueltas, pero no aparecen las pruebas, ni nada serio.
Pero si tenían las pruebas, la más mínima decencia exigía presentarlas todas de una vez y terminar esta guerra infame de rumores y cotilleo electrónico, que es arma más de horteras y no de caballeros. De don Orione se dijo durante años (¡y era mi infancia, vea Ud.!) que había muerto de sífilis. Y era verdá nomás. Lo que nunca se supo hasta que confesó el criminal autor del atentado, y que permitió proseguir y culminar su causa de canonización, era que un peluquero había puesto pus infectado con sífilis en una pequeña herida hecha intencionalmente el cuero cabelludo del Santo, para desprestigiarlo y, acaso, matarlo. Así la gastan los masones, amigo mío.
En la persecusión contra los sacerdotes y laicos mexicanos asesinados en los años '20 y '30, aún después de la supuesta "pacificación" lanzada por ciertos obispos influenciados por los yankis, la difamación fue el arma predilecta del régimen tiránico. Creo que esto ya lo sabíamos, y le costó la vida al mártir padre Miguel Pro. ¿Nos quedaremos tranquilamente cruzados de mente mientras difaman sin pruebas a un sacerdote?
En asuntos como estos, la Fe debe quedar al margen y exigirse hechos y pruebas, y no nada de "ejercicios de la autoridad" discrecionales o paranoicos.
A ver si me explico mejor así: Si Su Santidad mandara callar, se le obedecería si no se viese en ello pecado alguno. Si en cambio mandase creer algo meramente humano o histórico, no debería hacérselo sin pedir las pruebas. Y en mi caso, afrontaría los riesgos sin temor alguno al Infierno de v. dignísima embajada, créamelo.
Repito: no digo ni sostengo que Maciel fuera inocente o culpable de todo cuanto se le acusa; pero afirmo que sus acusadores son reos de falta de hidalguía y de faltas graves en el proceso, que no existe ni existió como tal.
Pues entonces....
¿Complicidad de la Jerarquía...? Esta suposición, que es a mi juicio una de las que con mayor énfasis se quiere inducir con todo esto, es para desprestigiar a la Iglesia en su Jerarquía y, luego, poder herirla en su doctrina y Sacramentos, como por extensión.
¿Qué mejor que el Padre Maciel para comenzar tan magna obra, vista la dél en vida? Bastaba cualquier caso verdadero, pongamos un Milingo, Lugo o el que fuera (muchísimo más graves por la dignidad de la ordenación episcopal y por la repercusión pública y por la desfachatez con que desafiaron a Roma) para que todo lo demás, falso o verdadero, sea aceptado como verdadero.
—“¡No puede ser, todo esto es muy ... maléfico, satánico”.
Sí señor mío, así es; ¿contra quién suponía Ud. que peleábamos?
Yo no estoy obligado a creer nada que no esté expresamente mandado creer, o haya sido revelado por Dios, o probado en juicio llevado a cabo con garantías suficientes. Fíjese en los Templarios, que en verdad, habían sido en realidad absueltos con sentencia y todo: el famoso pergamino de Chinon, y resultó así que no eran culpables ni habían sido condenados siquiera.
¡Pero el rey de Francia los quemó a todos!Es un problema del rey de Francia, no de la Verdad.
Acá es igual. Nadie dice que Maciel deba ser declarado inocente o culpable; pero no quita que su culpabilidad, en su caso, debió probarse conforme a derecho y no conforme a periodismo de mala entraña. Así de simple, querido Embajador.
En realidad, nuestro artículo es una acusación contra quienes hicieron, o dejaron de hacer, una déstas dos cosas, a saber: 1) Omitieron las diligencias judiciales obligatorias en estos casos, formando proceso y dictando la condigna sentencia de absolución, o de condena y cadalso a fuego y metal, qué embromar. O bien
2) Apañaron a un criminal o apañaron falsas acusaciones.
En todo caso, así no se hace.
Ningún canonista podrá convencerme que es mejor NO hacer un proceso, cuando es imperativo formarlo, y condenar igual. Así se le sugirió al Papa Clemente en el caso de los Templarios; y antes de morirse, mudo de angustia y tristeza, este Papa se negó a tan canallesco proceder enviando legados a París para escuchar las defensas de los templarios. Tarde, pues Felipe los había hecho humo.
Se acusa a JPII de defenderlo a Maciel; pero el caso, es que este hombre fue extensamente conocido y apoyado por 4 papas distintos, desde el mismísimo Pio XII y no solamente por JPII.
¿Es factible una vida de drogadicción, homicidios, latrocinios, homosexualidad y lubricidad todo junto durante tanto tiempo sin que nadie lo sepa...?
Y si así fuese, ¡leña a los culpables! La culpa no sería de Maciel, sino ... ¡del Papa!
Bien, así es como quieren que pensemos.
No me vengan con razones de "prudencia" para abandonar el proceso y suspenderlo -sin contar la posible o segura prescripción de la acción punitiva. El escándalo de ahora con este "debate" es mucho, muchísimo más pernicioso para la Iglesia que haber hecho un justo, rápido y eficaz juicio, seguido de una ejemplar absolución o condena y una rápida ejecución, si fuese el caso.
Otro sí:
Se nos dice que "ser de derechas no es garantía de nada" en el juicio sobre la verdad de los hechos. Coincidimos plenamente. Exactamente es la tesis que venimos sosteniendo y es sentencia que la aplicamos también, o primeramente, a los propios acusadores: que con prescindencia de la procedencia doctrinaria de acusadores o acusados, el juicio como tal, nunca existió y las pruebas no las vimos. Y que no siendo artículo de fe, sencillamente no lo creeremos hasta ver lo que debe verse.
Una cuestión impresionante que, desde la perspectiva canónoica es de hacer notar, es que la abogada austríaca Martha Wegan lo acusa a Maciel de dos delitos cuya investigación está prácticamente vedada por su propia naturaleza sacramental: solicitación y absolución del cómplice. Ambos delitos se cometen durante la Confesión, de modo que el sigilo sacramental impide cualquier defensa al acusado. ¿No le era fácil a este supuesto prevaricador, además, violar el sigilo sacramental y defenderse ...? Su reacción, en cambio, es de un sacerdote íntegro: no dice nada, porque no debe decirlo.
La acusación podría haber incluido el delito por el cual fue absuelto en Confesión el codelincuente, pero no ha sido así; de este modo era imposible al acusado defenderse. Y con la solicitación, ídem.
¿Por qué, si tantas y tan abrumadoras pruebas existían, no lo condenó formalmente S. S. Benedicto XVI, que tan firmemente ha accionado con su cetro Petrino en casos semejantes?
Fíjese el caso (contemporáneo) del Padre italiano Gino Burresi, donde, pese a que las acusaciones en su contra serían de inferior cuantía y menor antigüedad que las supuestas del P. Maciel, el condenado es suspendido a divinis con forma de solemne sentencia canónica, privado directamente del ejercicio de su ministerio por acto imperativo y no invitado a retirarse, como en el caso del P. Maciel.
Analizamos la acusaciones; veamos sus defensores.
Uno de los más celosos, el cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera, es tenido por "conservador" y protector de "curas pedófilos" por los sectores liberales y progresistas o masónicos a secas. Las noticias más inquietantes sobre el caso, provienen del sospechoso "vaticanista" John Allen, un progresista de ley, si los hay, que no pierde ocasión de denigrar la santidad de la Iglesia. No les daré el enlace; busquen la página y véanlo por sí mismos.
He recorrido una página recomendada por un Anónimo, sin encontrar más que comentarios personales, versiones indocumentadas y una biografía sumamente tendenciosa y zafia que no aporta pruebas sino conjeturas. ¿Son todas estas cosas pruebas, acaso? No, no lo son.
Son habladurías malintencionadas, afirma el cardenal primado de México, mons. Rivera Carrera, quien además sostuvo que Maciel no fue sancionado en ninguna forma sino invitado a reitarse, pese a que ya estaba retirado. Como sórdida recompensa por esta postura, el señor cardenal primado ha sido acusado de encubrir a un sacerdote pederasta. Era la salida reglamentaria del manual del atorrante...
Condena es la que sufriera Gino Burresi, que fue sometido a proceso y efectivamente sancionado, tal como puede leerse en el documento respectivo y ya he dicho.
De Maciel, ni mú, señores.
Creo que con esto, bastante extenso, respondo las objeciones y preguntas que se me formularan.
L. b-C.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Y bueno, tocayo, siga así.
Si lo hace feliz.Desconozco su involucramiento con la Legion, pero es un típico caso de lavado de cerebro si la evidencia abrumadora de estos últimos años no lo convence. Espere pues los resultados de la visitacion apostolica, o siga creyendo en Maciel.
PS: NO fue absuelto en vida de ningun Papa. Fue absuelto en muerte de un Papa.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

y le aclaro una cosa: el delito invocado fue la absolucion de complice, porque era el único que a esa altura no había prescripto.
El desgraciado sólo podía ser acusado de eso, porque en la visitacion del 50 usó el cuarto voto (inedito en la historia de las ordenes religiosas, que prohibía criticar al Superior y obligaba a la delacion respecto de quien lo hacía). La página de todo maciel está hecha por gente muy cercana, y todo es rigurosamente cierto.
Y si vamos a hablar de logias, averigue el papel de apañador que tuvo Sodano en el tema, presionando al mismo Ratzinger para evitar la investigacion.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

"Escuchar a los testimonios de las víctimas" (Benedicto XVI). Esto no se inventa.

http://www.youtube.com/watch?v=FCVU_uqj9dQ

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Estimado tocayo Ludovicus:
O yo no hablo claro, lo que es una posibilidad real, o Ud. no entiende mi postura, lo cual es bastante evidente, cualquiera sea la causa que lo determine.
Mi "involucramiento" con los legionarios es: ninguno, pero mi "involucramiento" con la Verdad es absoluto. No me interesa lo que diga Barba Martín en Yutúb, lo cual me parece un manejo impactante de imágenes y una única prueba posible : el propio testimonio (bastante increíble) del propio Martín.
Si, aún siendo "jóven e ingenuo" hizo todo lo que dice que Maciel le pedía, en mi pago se dice que el tipo era algo más que medio putito. Por aquí, si cualquiera intenta hacer a un adolescente la mitad de lo que atribuye este hombre a Maciel, lo más probable es que termine con traumatismos múltiples en el hospital regional, normalmente desabastecido por la indolencia del gobierno local.
Se puede ser inocente, pero eso no es equivalente a estúpido. ¿Ud. nunca fue inocente, para saber la diferencia...?
Este video me confirma bastante la idea de la conspiración, por que la manipulación de las imágenes no deja lugar a dudas sobre la intencionalidad torcida del supuesto "reportaje" a este ex sacerdote defrailado, que evidentemente desea justificar su deserción, entre otras cosas.
Discúlpeme; no creo una palabra de lo que allí he oído.
S. S. Juan Pablo II no me caía bien, lo confieso sin vergüenza; pero no creo una jota de lo que se dice allí de él porque, si fue un timorato, como se sugiere, no habría sido tan sutil y apasionado defensor de Maciel, y por el contrario, confirmo que el ataque no es contra Maciel, sino contra la jerarquía de la Iglesia, contra lo bueno que tuvo JPII y no lo criticable y, por elevación, un ataque contra Cristo mismo.
Simple y directo.
La presentación de las secuencias de afectuosos saludos entre el Papa y Maciel, sugieren que la Iglesia es un horno de vicios homosexuales, empezando por el propio Papa. Esta distorsión de la realidad sacerdotal y humana de la Iglesia me presenta una faceta nítida e indefendible de todo este "problema" Maciel, y es, justamente, el del ataque satánico a la sacralidad del sacerdocio por medio de una sutil presentación de los supuestos "vicios" que engendrarían tanto el celibato como la formación "cerrada" de los seminarios.
Afirmaciones no son pruebas, amigo Ludovicus.
Y las pruebas, hay formas y formas de presentarlas. Hay una forma correcta, que es la que garantiza precisamente que la prueba no sea fraudulenta o fraguada; en los últimos años, se llama a esta doctrina "el fruto del árbol prohibido", en el sentido de no ser admisibles la presentación de los hechos que no se ajustan a cierto protocolo, para, precisamente, aventar la sospecha del fraude probatorio.
El artículo de estos comentarios lo que afirma es que la forma de presentar las supuestas pruebas tiene todas las características del fraude extorsivo, es decir, la publicación de las pruebas antes que su empleo judicial, para forzar una decisión, sea absolutoria o condenatoria, de la autoridad.
Y para ello, hemos puesto, en el artículo y en estos comentarios, innumerables argumentos racionales que, déjeme recordárselo, no se contestan con un video, sino con razones.
Ni más, ni menos.
En Xto. Nuestro Señor
L. b-C.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

PS: Y le aclaro una cosa más: Si fue absuelto en la "muerte de un papa", como Ud. dice, fue absuelto. Si fue absuelto y Ud. juzga mal la absolución, está juzgado a la Iglesia que absolvió o, al menos, a la jerarquía.
Si no fue condenado por nadie, es formalmente inocente y no debe aceptarse que fuera culpable; al menos, de los delitos investigados. El sistema funciona así y, si no le agrada, haga su propio sistema, pero no lo use aquí, por que si "saca los pies del plato", no hay comida que valga.
Salú
L. b-C.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

desgraciadamente, su forma de razonar, despues de la crisis de los abusos sexuales en USA (incluido el caso increíble del cardenal Law, encubridor monumental) es inaceptable. En particular, su caracterizacion de la víctima como putito me confirma en que usted es un cover upista típico, dotado de todos los prejuicios que han generado la crisis moral más grave de la Iglesia catolica, y que JP II ha denominado "misterio de iniquidad".
Una de dos: o usted es un ignorante de lo que ha pasado en los últimos veinte años, incluida la terrible participacion en el cover up de eclesiásticos, o es usted un gran necio. Y la lamentable desidia de la Santa Sede, criticada por muchos tradicionalistas.
En cualquier caso, estudie. Empiece por God bye, good men, de Michael Rose, siga por el New Oxford Review, lea todo lo relativo al Cardenal Law (el caso del cura Geoghen, le suena). Lea los testimonios de las ocho victimas de Maciel, que merecieron la atencion y la accion de Ratzinger y de su hombre de confianza en la CDF.Lea el libro de Jason Berry. Lea el encuentro de Benedicto con las víctimas del abuso en USA. Lea todo lo atinente a los aberrantes y antitradicionales votos de obediencia de la Legion (suprimidos por la Santa Sede en estos últimos dos años). Votos que bastan para entender que se trata de una organizacion mafiosa ideada por un tipo que espiaba a los cardenales y hacía fichas con sus datos. Y que fomentaba un indiscutible culto a la personalidad, alejado de toda ortopraxis catolica.
Le he citado testimonios de personas muy importantes y nada progres, pero usted se empeña en principios de abogado de primeros años: si no hay juicio no hay conviccion. Si todo fuera tan sencillo, si probar los crímenes con un "putito", como usted llama a ocho personas ya provectas, y decenas de víctimas entre ellos sacerdotes, que llorando han contado con juramento ante el Procurador de la CDF Scigluna los abusos a que han sido sometidos,fuera tan fácil, no existirían los necios como el Cardenal Law, que se dedicó a trasladar a un abusador sexual decenas de veces en su diocesis, porque no había evidencia suficiente más que el testimonio de "putitos".
Tal vez haya esperanza para Ud, pero la verdad, lo encuentro o muy desinformado o muy necio. Bastante más abajo de la media para los tradicionalistas, sobre todo en USA, que han procesado esta crisis que ha quebrado a la Iglesia americana (en lo economico, de lo que me alegro).

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

y antes de despedirme, ya que me corre con el argumento de autoridad, le diré, que sí, que estuvo horrible que se manipulara el caso Maciel. Me parece un espanto que JP II lo presentara como un guía de la juventud. Me parece escandaloso que Pironio haya autorizado esa porquería de Estatuto. Me parece vergonzoso que durante un interregno el Camarlengo hiciera desaparecer la causa contra Maciel. Me parece asqueroso que los seminarios que expulsaron a Maciel no hayan explicado las causas.
Me parece una verguenza que por presion de Sodano se haya cajoneado la causa canonica. Me parece una porquería que por la guita de los Legionarios se haya pasado por la proa a las víctimas,a diferencia de Burresi, que no tenía un mango. Me parece indignante que no se lo haya sometido a un proceso, con la excusa de la edad, cuando en realidad fue presion para evitar que se evidenciaran las agachadas y los cajoneos. Me parece increíble que se le de más importancia a la existencia inequivoca de una hija que a denuncias de personas mayores, con carrera y profesion, que hace treinta años denuncian abuso sexual. Me parece demencial que la denuncia sobre drogadiccion del presidente del colegio de farmaceuticos español contra Maciel se haya descartado.
Y sí, sin las logias enquistadas en la estructura temporal, sin agachadas y sin el relativismo moral rampante, todo esto sería imposible.
Habrá que leer a Santa Catalina de Siena.

Me despido, tiene bastante de que informarse y no tiene sentido seguir el dialogo.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Estimado Ludovicus:
Si Ud. lo desea, dejamos acá.
Si el expediente con testimonios juramentados existe, no veo por qué Ud. lo sabe y yo no, o porqué no se puede ver, o sabe qué dice.
Ud. dice que "...decenas de víctimas entre ellos sacerdotes, que llorando han contado con juramento ante el Procurador de la CDF Scigluna los abusos a que han sido sometidos...".
¿Por qué no publican las decenas de testimonios....?
Vuelva a ver el video que me recomendó y dígame, con sinceridad perfecta, si tal testimonio es de una persona normal, aunque sujeta a presiones. Es verdad aceptada en nuestra religión que nadie es tentado más allá de sus fuerzas, y lo que sostiene B.M. es precisamente lo contrario: que fue tentado más allá de sus fuerzas y de manera irresistible.
Se puede creer que alguien sea arrastrado de manera irresistible, o empujado o maltratado, pero la irresistibilidad es física, y yo hablo de la resistencia moral, que siempre es posible.
Y si no, lea "Embajador en el Infierno" (nombre adoptado para el suyo por un amigo de este blog) del capitán Ruiz Palacios (Luca de Tena); la resistencia moral siempre es posible. Lea a Santa Catalina Benincasa.
Y lo que vemos aquí, es acusadores terriblemente enmarañados en sus contradicciones y, sobre todo, una sospechosa campaña publicitaria como la Verdad no tiene disponible para sí desde hace, lo menos, 70 años atrás.
Le repito algo que Ud. no ha querido leer conmigo tal cual está escrito: No me pronuncio sobre la culpabilidad o inocencia del P. Maciel; simplemente, me resultan algo (bastante) sospechosos sus acusadores y prefiero, con la doctrina moral tradicional, abstenerme de condenar en tal caso de duda.
En todo caso y tal como Ud. razona, y perdone la dureza, aconséjese con un estudiante de abogacía para despejar algunas dudas jurídicas que, evidentemente, peturban su juicio y no le dejan ver claro. Ud., por ejemplo, acusa implícitamente a la jerarquía de permitir o favorecer la prescripción de la causa, lo cual indica que ignora que si los denunciantes la hubiesen iniciado y proseguido en tiempo y forma, no hubiese prescripto nunca.
El derecho no es un capricho sino una necesidad, no lo olvide.
I. D.
L. b-C.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

treinta años de ejercicio del derecho me permiten prescindir de la consulta a los estudiantes y confiar en la lectura y sana crítica de los testimonios vertidos, que se encuentran suficientemente en la red.
Los datos sobre el expediente los puede encontrar en el artículo de Magister, en la denuncia de las víctimas y en la crónica sobre el viaje de Scigluna. La evidencia era tan abrumadora, que el mismo Scigluna quedo impresionado. Este escandalo no es nada si se hubiera sacado a la luz todo. No coincido con el principio "Pereat iustitia ut non fiat scandalum", pero desgraciadamente es el criterio seguido en estos casos, hasta que Benedicto comenzó a limpiar la "suciedad, la mugre, incluso en puestos altos de la Iglesia" (Ratzinger).
Su ninguneo sistematico de los irregulares votos 4 y 5to, la clave del control de Maciel sobre la organizacion, denota que intenta no abordar seriamente la cuestion e ignorar las dificultades objetivas diseñadas por el depravado Fundador para cometer sus crimenes sin contralor.
Y su revictimizacion de las víctimas, que serían responsables de la prescripcion porque si hubieran iniciado en tiempo y forma las acciones estas no hubieran prescripto, denota una ignorancia tal de la problematica del abuso sexual en menores y una ignorancia psicologica general, que me sorprende hasta en un abogado.
Y, la verdad, me recuerda demasiado al argumento preferido de todos los abusadores sexuales y encubridores de los mismos, abogados incluidos: "¿Por qué ahora?"
Cordialmente, y rogando que Dios le levante el velo del corazón,

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,
Un sumario sobre el "status quaestionis"

http://krestaintheafternoon.blogspot.com/2009/04/sign-and-counter-sign.html

Saludos y reflexione.Pax tibi,

in cordibus Iesu et Mariae

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Estimado Ludovicus:
Me parece que ud. me ha hecho trampa. Al parecer, conoce al dedillo los principios jurídicos que he esbozado y cuya ausencia emponzoña todo este asqueroso asunto.
De modo que, como verá, nos vamos entendiendo.
Ud. no está de acuerdo con el principio de sacrificar la justicia para evitar el escándalo, sitiendo (así lo creo) que no hay peor escándalo que la injusticia.
No obstante le diré que sí creo que el fin de todo gobierno es la paz virtuosa, siendo la punición judicial un medio para lograrla y no el fin supremo. Pero en este caso, coincido con Ud. en que NO debió ocultarse nada.
El card. Law y el caso de su evasivo "pupilo" serían, justamente, lo que que el artículo principal pretende demostrar: La forma hemipléjica en que se tratan estos asuntos en cualquier esfera.
La diferencia, y la vuelvo a apuntar, es que S. S. felizmente reinante no juzgó ni condenó al P. Maciel, limitándose a "invitarlo" a una vida de oración y penitencia.
Maciel NO fue suspendido y alguno de sus acusadores, lo estaba de antes por haber abandonado sin permiso la vida sacerdotal.
Si Ud. tiene un superior que, digamos, anda con la sotana medio floja, medios mecánicos no han de faltarle para propinarle el sentido de ubicación.
Y es precisamente esto lo que no me convence: la incongruencia e incoherencia de los acusadores.
Le diré que las causas judiciales propiamente dichas, fueron iniciadas varios años después de que los acusadores abandonaran los Legionarios, y cuando eran bastante grandes y vacunados.
Y como veo que Ud. tiene más conocimientos jurídicos que el "abogado en sus primeros años" que me recomendó NO consultar, verá que lo que no es admisible, es precisamente esta ausencia de juridicidad "práctica" en todas estas denuncias, lo que las hace acreedoras, junto el canallesco manejo sentimental y visual de que se hace gala, a una negativa calificación.
En el ordenamiento canónico se aplica también la regla de la suspensión de la prescripción por la "imposibilidd de obrar", que existe en casi todos los ordenamientos jurídicos de base romana.
De lo imposible, nada se sigue, señala el brocardo latino. Y en efecto, si al ofendido le fue imposible actuar, la prescripción no se suspende.
Ahora que, al presente, lo que deseo es dejar abierta la puerta a la razonable explicación de todos estos hechos, sin sentirme obligado a ajustarme a la presión del mundo ni de los mass media, o cómo se llamen.
No acepto dichos de terceros, ni testimonios vertidos fuera de juicio, por que, precisametne, tienen el vicio de no poder ser controvertidos por el acusado, el cual de este modo no puede defenderse.
No se fíe del descrédito presente de la prescripción liberatoria; estoy persuadido que es herramienta del Anticristo. Los romanos llamaban a la prescripción "madre de derechos"; y no veo razón para llevarles la contra en este renglón.
Cuando termine de leer el extenso artículo en lengua bárbara que Ud.me envía (y que sinceramente le agradezco aunque no lo entienda bien), se lo contestaré.
Cordialmente
L. b-C.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,
http://blogs.21rs.es/trastevere/2009/04/02/respuesta-de-la-esposa-de-una-victima-de-marcial-maciel-a-la-carta-de-una-hija-espiritual-del-fundador-de-la-legion-de-cristo/

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo

Carta de un "putito" abusado por Maciel, y de su mujer

MACIEL, ¿VERDAD O MENTIRA?
1. Carta-testimonio de Francisco González Parga

Al Padre Juan Pedro Oriol y
Sres. Jorge Suárez Huizar y Arturo Lucke Gracián.

Leí su crítica de la película “El Código Da Vinci”. Estoy de acuerdo en todo; sin embargo me llamó mucho la atención su comentario respecto al Padre Marcial Maciel, al que Ud. se refiere diciendo que es “hombre bueno, íntegro y fiel”. Por otro lado Ud. sugiere a sus lectores que “no dejen de descubrir la verdad, porque solo la verdad nos hace libres y felices”.

Con ese espíritu de amor a la verdad que Ud. sugiere, quiero informarle que yo fui Sacerdote de los Legionarios de Cristo. Durante los 20 años de trabajo y estudio en que permanecí en la Legión, obtuve Licenciatura en Filosofía y Doctorado en Teología por la Universidad Gregoriana y fui Prefecto de Estudios en el Colegio Máximo de los Legionarios de Cristo, en Roma. Ahora bien, con el ánimo de ayudarle a Ud. también a encontrar la verdad, quiero que sepa que fui victima a corta edad de abusos sexuales directos, perpetrados con engaños premeditados por el Padre Maciel. Por esa causa y a pesar que fui ordenado Sacerdote en Roma por el entonces Papa Pablo VI, me vi impulsado a abandonar la Legión y el Sacerdocio, llevando conmigo todo el daño moral y psicológico que usted se puede imaginar y que sufrí por muchos años al grado de vivir enfermo, con peligro de perder la vida y con depresiones continuas, como consecuencia del abuso cometido contra mi persona por el Padre Maciel y aún en la actualidad sufro las consecuencias. Pero ese es sólo mi caso, ¿qué hay de los otros 100 o más casos reportados bajo juramento por escrito a la Santa Sede?

Yo perdoné ya al P. Maciel, y espero que Dios lo ilumine y lo ayude a reconocer su grave pecado cometido contra quienes han sido sus víctimas y sus familias, contra la sociedad y contra los mismos Legionarios de Cristo que de buena fe permanecen en la Congregación. Y si me dirijo a Ud. públicamente es porque me da en cara tanto engaño, falsedad y mentira y me duele que haya tantas personas que renuncian a conocer la verdad, y otras aún, que “detienen con injusticia la verdad”. Porque se necesita no querer “buscar” la verdad, o incluso no querer “verla” por algún interés creado, para no darse cuenta que si el Papa Benedicto XVI se vio obligado, por razones de conciencia, a tomar una medida drástica contra el P. Maciel y a retirarlo de toda práctica pública del ministerio sacerdotal, es porque constató suficiente evidencia para hacerlo, a pesar de la deshonra a la que exponía con ese acto a la Iglesia Católica, a la persona del Papa Juan Pablo II y a su misma persona, y a pesar del daño que podía causar, tanto a la credibilidad de la congregación de los Legionarios de Cristo y del Movimiento Regnum Christi, como a las ventajas económicas, políticas y sociales que estas instituciones le aportan al Vaticano y a la Santa Sede.

Es de la opinión de mucha gente pensante que el leve castigo otorgado por el Papa al Padre Maciel, se debe al conflicto de intereses, dadas las ventajas mencionadas que representan los Legionarios de Cristo para el Vaticano y para el Papado. Por eso en vez de juzgarlo por los atroces crímenes de homosexualidad y abuso de poder cometidos contra tantos jóvenes candidatos al sacerdocio, simplemente lo escondieron de la vista pública para que viva cómodamente en la opulencia y atendido por servidores incondicionales dentro de la Legión, aunque con la recomendación por parte del Papa para que aproveche su tiempo para orar y hacer penitencia. Lo va a necesitar, porque Dios no puede ser burlado y se necesita valentía, honestidad y un genuino arrepentimiento para pedir perdón públicamente a las personas que ofendió pues es lo único que podría reivindicar al Padre Maciel y a la congregación y así resarcir de alguna manera a sus víctimas.

Busque Ud. la Verdad, Padre, de acuerdo a lo que aconseja, ya que la Verdad lo hará verdaderamente libre y feliz como usted dice. No siga participando en las obras de las tinieblas, pensando quizá de buena fe que es portador de luz y de verdad.

“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera, que se le atase una piedra de molino al cuello y que se le arrojase en lo profundo del mar” (Mateo 18, 6).
Estoy a sus órdenes para cualquier aclaración.

Francisco González P.
Ex Sacerdote de los Legionarios de Cristo

TEL. 044333 480 4353
Zapopan, Jal., México

————————————————————-

2. Carta de la esposa de Francisco González Parga, que confirma y amplia el testimonio de su esposo.

Guadalajara, Jal., 28 de Mayo del 2006.

Sr. Juan Pedro Oriol
P r e s e n t e

Estimado Padre:

Me permito escribirle esta carta, aunque no lo conozco, solamente porque vi en el periódico una crítica que hace usted a la película “El Código Da Vinci”. Lo que me llamó la atención es al principio del artículo que usted lo dedica al “Padre Marcial Maciel , hombre bueno, íntegro y fiel”. Estos epítetos me calaron en lo más hondo de mi corazón porque no está usted calificando verazmente a ese señor. ¿Es Bueno, cuando abusó de más de 100 muchachos adolescentes y aún niños que él había reclutado para la vida religiosa? ¿Íntegro, cuando, por lo que sé de él, ha estado viviendo una doble vida de forma permanente, por décadas? ¿lo cree usted después de todos esos actos aberrantes de que se le acusa con verdad? ¿Fiel? ¿A quién? ¿al Papa que lo encubre, a los Legionarios que lo sirven y lo idolatran?, o más bien, ¿a sí mismo? Pero ciertamente, ni bueno, ni integro ni fiel para con Dios ¡NO! Dios vio todo lo que él hizo, pero de Dios nadie se burla y Dios ya le está pidiendo cuenta de sus crímenes, pero aún Maciel tendrá que enfrentarse cara a cara con Él en un tribunal donde no se tendrá en cuenta ni su edad, ni su delicado estado de salud. Y, esto, lo más probable es que muy pronto, debido precisamente a su edad.

Le digo todo esto con todo conocimiento de causa, pues yo soy esposa de una de las víctimas de Maciel y brevemente le voy a contar lo que yo viví como fruto de ese abuso, de ese asesinato de un alma limpia que nunca se imaginó encontrarse con un perverso homosexual que lo marcaría para toda su vida.
- 2 -
Cuando yo conocí a mi esposo, hace aproximadamente 33 años, lo empecé a tratar, lo empecé a amar, poco a poco me fue él contando su vida, me dijo a grandes rasgos que cuando él tenía 15 años (ahora tiene 65), el padre Marcial Maciel había abusado de él en un Colegio que tienen los Legionarios en Ontaneda, España.
Entendí que él quería ser sincero conmigo y quería contarme todo su pasado para entrar al matrimonio sin ningún secreto. Yo ya sabía que él había sido sacerdote, sin embargo nunca me imaginé los horribles hechos que lo habían orillado a dejar el sacerdocio, ni las secuelas y consecuencias que habían dejado en su personalidad. Así que, aunque ciertamente me molestó, y me inquietó el conocerlos, seguimos con nuestra relación, nos casamos, y todo parecía normal; sin embargo, lo veía siempre triste, muy cansado, se agotaba con mucha facilidad.

En el primer año de casados, se enfermó gravemente de la uretra y estuvo a punto de morir. Duró 6 meses internado en un hospital de la ciudad de México con una infección tremenda.

Cuando salimos de esa, él seguía triste, enfermo de otras cosas, padecía graves insomnios, semanas enteras no dormía, en una palabra, estaba en depresión permanente, y cuando oía algo sobre el Padre Maciel se ponía muy nervioso, muy alterado, fuera de control, se le sacaba la boca, le dolía el estómago y le afectaba en su proceso de digestión.

Yo entendí que las enfermedades y la depresión venían desde el abuso, pero él siempre luchó y se sobreponía para seguir adelante, cumpliendo con los diversos trabajos que tuvo; durante varios años estuvo dando cursos de relaciones humanas, luego abrió un despacho de consejería y dio clases como profesor en el Iteso, hasta que por su estado de salud y agotamiento, llegó el momento en que no pudo ya trabajar.

- 3 –

Entonces yo tuve que enfrentarme por varios años a todos los gastos de la casa, sus doctores y sus medicinas. Tenía que trabajar muy duro. Pues además de que tenía que atenderlo, cuidarlo y animarlo, estaba estudiando mi licenciatura en derecho.

En varias ocasiones durante ese período, cuando su angustia interior declinaba en anemia, por la falta de digestión y los insomnios, mi marido buscó la ayuda en tratamientos con psicólogos, y en la medicina alternativa. La mayor parte de los ingresos económicos que entonces teníamos, iban para el Psicólogo que habitualmente no hacía reducción en sus tarifas y era muy caro.

Así que, padre, debe darse cuenta de que para quien ha vivido ese infierno que nosotros vivimos, por culpa de otro, es muy difícil mantener la calma al escuchar que a ese otro malvado, lo tienen como un santo, un hombre intachable, “como un ejemplo y guía de la juventud”, o como,“un hombre bueno, integro y fiel”. Y no es envidia, padre, es indignación al ver la obra de Satanás tan perfectamente urdida para que muchos inocentes caigan en las garras del agente perfectamente camuflado que él ha enviado, vestido con piel de oveja (con apariencia de santo y con sotana) y es tristeza, al ver como hombres de buena voluntad como Ud. han caído y están incapacitados para ver, pues tienen los ojos vendados, pero aún así se prestan para salir en defensa del depredador, haciéndose sus cómplices.

Yo soy abogada, yo sé lo que es un testigo y una víctima, a usted y a todos los que defienden a Maciel, no les hizo nada mas que engañarlos de que era una buena persona, ustedes son “testigos de oídas”, como se dice en Derecho, pero yo que usted padre, tendría cuidado de andar ponderando a ese demonio que se

- 4 –

viste de luz, que llama a la verdad mentira y a la mentira verdad. Yo que usted investigaba, preguntaba, indagaba, no sea que Dios
también a usted le pida cuentas y le tenga que responder: …”pues yo creía…, pues todo mundo decía…, ….total, pecados de juventud,
a muchos sacerdotes les pasa y ellos no han hecho nada por la Iglesia, etc. etc. Todos esos argumentos no le van a valer ante Dios.

Por otro lado le quiero decir, que Dios sí es bueno y él sí es fiel y un día Dios tuvo misericordia de mi esposo y nos envió una persona santa que nos llevó al conocimiento de la Palabra de Dios, nos llevó a hacer nuestra paz con Dios, nos llevó a ver a Jesucristo como la única puerta para nuestra salvación y nuestra liberación. Poco a poco Dios mismo, como un padre amoroso, fue restaurando las heridas de mi esposo, fue sanando su corazón, y le puedo decir con toda certeza, que ya perdonó a Maciel y hasta ora por él para que Dios tenga misericordia de él y lo ayude a buscar el arrepentimiento antes de que sea demasiado tarde.

Padre, de verdad deseo que Dios ponga en usted un espíritu especial, un espíritu de revelación que le haga conocer la verdad y que esa verdad lo haga libre (como dice Cristo) y feliz (como dice usted en su artículo).

Lo saludo con afecto y con el amor que Cristo ha puesto en mi corazón.

________________________
Lic. Ma. Esther de González.
Tel. 044333-4804353

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Estimado Ludovicus:
¿Realmente desearia Ud. un comentario objetivo sobre las dos cartas que me acompaña? Pienso que no.
El ex sacerdote cuenta, a la fecha de las cartas, 65 años. Ha estado 20 años en los Legionarios. Su mujer afirma que teniendo entonces 15 años de edad, fué abusado. Luego, si hemos de hacer alguna cuenta cronológica, resulta que este señor abanonó los Legionarios y el sacerdocio a eso de los 35 años, luego de profesar y ocupar los cargos que él mismo indica.
Su mujer afirma haberlo conocido y comenzado a amarlo hace 33 años, o sea, si las matemáticas no engañan, cuando el entonces sacerdote legionario tenía ... 32 años, o algo así.
De modo que la relación con esta mujer, comenzó mientras el ahora ex-padre Francisco González Parga era todavía Prefecto de Estudios de la Casa Legionaria en Roma. Así se desprende de ambos "testimonios".
En realidad, el texto de la mujer no es testimonial, pues siendo ella abogada, según sus propios dichos, y levantando duras críticas contra los "testigos de oídas", afirma sin mostrar ningún temor a la contradicción, que ella misma es "testigo de oidas", a pesar de lo cual, afirma ser verdad lo que ha oído relatar a otro; en el caso, su actual consorte, aunque ella nunca presenciara estos hechos y a pesar de haber conocido a la supuesta víctima, unos 15 años después del supuesto abuso, y entablando mientras tanto una relación sentimental sacrílega con un sacerdote.
Esto, así tal cual, surge de la lectura de estas dos cartas que Ud. amigo Ludovicus, trae a colación y copia enteras. No es todo: las cartas son remitidas a un sacerdote en una singular oportunidad, que nada tiene que ver con el caso, aparentemente shockeante, del remitente: El sacerdote corresponsal, en aparente ejercicio de su misión sacerdotal, ha hablado públicamente, tal vez por televisión, en contra del libro sacrílego y blasfemo "El código Da Vinci" y, sin esperar oportunidad mejor ni hacer uso de la imperativa corrección privada que las circunstancias exigían (recordemos que el sacerdote Oriol, a quien se envía la correspondencia, NO ES el acusado y está defendiendo la Divinidad de N. Señor), deciden hacer pública su acusación, ornada, como no era previsible esperar de otra manera, con sentimentales declaraciones.
¿No es que tanto daño le ha hecho todo este abyecto episodio, y que tantos años le ha llevado superarlo? ¿Qué sentido tiene revivirlo de modo tan inopinado como espectacular, dejando de lado todo pudor...? Yo no sé si Ud. amigo tocayo, ha tenido la pena de trabajar alguna vez en su vida con víctimas de abusos o violaciones. Yo sí: y aunque no es lícito autoproclamarse testigo válido, puede Ud. comprobar que a ninguno le interesa revivir los hechos dolorosos tantos años después, a no ser por alguna causa muy grave. Hasta es difícil que, por vergüenza, se denuncien estos hechos. Dejo esta investigación en sus manos, para comprobar la exactitud de lo que digo, y lo llamativo de esta "acusación" tan escandalosa como, de ser verdadera, nefasta para la buena fama del acusador.
No termina el asunto ahí.
Dice el acusador: «Me permito escribirle esta carta, aunque no lo conozco, SOLAMENTE porque vi en el periódico una crítica que hace usted a la película “El Código Da Vinci”». Ad pedem litteræ.
Los destacados y mayúsculas, son míos, es claro.
¿No ve Ud. en todo ello incoherencias y contradicciones y alguna pícara intencionalidad referida a la labor del sacerdote Oriol?
¿Por qué no hacer una reflexión privada, si nada tenía que ver con el libro blasfemo, a fin de no perjudicar la parte buena de la obra del P. Oriol ....?
No, mi amigo, así no se hace esto.
Ud, lamento decirle, me ha proporcionado la ocasión de señalar precisamente uno de los testimonios más deficitarios que existen en este obscuro "proceso público" al finado P. Maciel.
Existen otros desarreglos graves, como Ud. ya sabrá, de mucho peor factura testimonial y que incluyen desde la tergiversación de supuestas declaraciones de ancianos sacerdotes moribundos privados de habla, hasta la simple y llana retractación de las acusaciones anteriores hecha por algún antiguo acusador.
Yo no las pongo aquí, pero Ud. sí debería hacerlo.
Esta larga exposición que hago a su pedido, es buena parte aunque no totalmente, el fundamento de mi discrepancia con la "versión oficial" de los diarios, la televisión, Internet ... y algunos legionarios de Dios sabe quién.
Y el caso que, sin pronunciarme sobre la culpabilidad o inocencia de Maciel, levanto contra sus acusadores.
Cordialmente
L. b-C.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Y si a alguien le quedan dudas del lugar de donde provienen todas estas "acusaciones", los puntos que traen y la malicia que llevan, no se pierdan esto. ES UNA VERDADERA PORQUERÍA. Así que no la vean si son impresionables: pero es la remisión de la dirección de Internet que me envía Ludovicus. Los que crean en la seriedad de los acusadores, lean los "comentarios", nombre convencional (de alguna manera hay que llamarlos) que "ilustran" la entrada. Es repulsivo.
Pero "no temeremos al barro, para sacar algo bueno tirado en el barro".
Y de este tenor, son todas las "acusaciones" y las "consideraciones" que abundan por todas partes.
Desde luego, deberíamos soportarlas y perdonarlas por lo malo que fue Maciel. Y todo así.
Per favore ....
L. b-C.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Me olvidaba: Revisen la página http://blogs.21rs.es a la cual redirecciona la "noticia" sobre Maciel que nos envía Ludovicus.
Vean por ejemplo, esta colaboradora blasfema que nos informa "que otra Iglesia es posible" (sobre la base de la liviandad de ajuste del cinturón, elegantemente dicho), etc., u otras entradas (desde "Home") que nos reenvían a páginas desde las cuales se defiende a los divorciados "vueltos a casar", los nuevos valores cristianos y una extensa serie de críticas contra la Iglesia de Cristo.
Amigo Ludovicus: una cosa es hacer abstracción de la ideología del acusador, si acusa seriamente. Otra muy distinta, creer que somos unos tarados.
Cordialmente
L. b-C.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

http://www.newoxfordreview.org/dossier.jsp?did=dossier-legionaries

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/215098?sp=y

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/6909

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

http://www.theclinic.cl/2008/11/27/los-secretos-de-la-orden-favorita-de-los-ricos-en-chile/comment-page-3/

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

http://www.regainnetwork.org/

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

no voy a seguir argumentando. Pero su deduccion de que este hombre tuvo relaciones sacrílegas con la mujer, porque dice que estuvo 20 años en la Legion, y su mujer lo conoce desde hace tantos años, denota una carencia tal de analisis critico (¿quien le dijo que entró a los quince? fue abusado a los quince) que hace desesperar de toda sanacion.
Invoque a Maciel, tal vez le cure. O sino al Magno, que no es el santo de la discrecion de espiritus precisamente.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Estimado Ludovicus:
De las 6 (seis) contradicciones e incoherencias encontradas por mí en los dos "testimonios" enviados por Ud., se ha dignado comentar solamente uno, siendo que todos eran determinantes al hora de desechar los supuestos testigos.
Hace Ud. bien en retirarse, ya que no posee más que escritos periodísticos para apoyar su tesis condenatoria. Luego ¿soy yo quien carece de sentido analítico y crítico?. No me he dejado en el tintero ni uno de sus razonamientos. Los he publicado y, en mi propia visión, estudiado y juzgado (es en realidad, una reiteración de los pensamientos que me han ido surgiendo a lo largo de todos estos años en que he seguido el asunto Maciel), y la posición sostenida en el artículo principal no se ve, razonablemente, afecta en lo más mínimo.
Ud., ha intentado refutar solamente uno de mis argumentos y ha empleado permanentemente un lenguaje panfletario y de barricada; que aquí, no va. Pero publiqué TODOS sus comentarios.
Ahora no lo haré más, porque los lectores que no me conocen, podrían llegar a creer que el tal "Ludovicus" soy yo mismo contendiendo fraudulentamente a favor de mi tesis; es decir, exponiendo dificultades con mala lógica para refutarlas a mi gusto.
Su despedida, por fin, es bastante impertinente, si me permite decírselo, por que la ironía no pega en este asunto.
Pero seguiré su consejo y le pediré a Dios N. S. algún milagro a través del P. Maciel: Si no me lo concede, será por que no me hace falta o vaya Ud. a saber por qué. Pero si me lo concede.... le aviso.
Cordialmente
L. b-C.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Le refuté el más grosero, y le descarté el del "putito", revelador de su absoluta necedad.

Los otros se refutan a sí mismos.

Si vamos a los silencios, Ud se ha hecho el oso con los nexos evidentes y escandalosos de Maciel con la mafia de Sodano (Ud sabe perfectamente que la Secretaría de Estado llegó al extremo de desmentir a la CDF- lo cuenta muy bien Magister)y sobre todo, con los repugnantes 4 y 5 votos, indignos de ya no digamos un club de bochas catolico y abrogados sotto voce pero no tan sotto por la intervencion de facto de la Santa Sede durante los años 2005 y 2006.

No le aconsejo pedirle nada a Maciel, se lo va a conceder. Y Usted sabe qué es lo que conceden el Demonio y los precitos.
No hace falta que publique mi comentario.
Intenté horadarle la coraza de adamantium que le blinda el cerebro, pero he fracasado. No vea la película "La duda", porque se va a poner en contra de esa antipatico monja preconciliar.
Ah y no se olvide del ejemplo del almohadon de plumas en el campanario! El símil más estimado por todos los encubridores de pederastas.
Arrivederci

Anónimo dijo...

Sr. Ludovico Ben:

leyendo sus inefables intervenciones en el tema Maciel, me doy cuenta de que el epígrafe con que encabeza el blog es brutalmente sincero, al menos en sus primeras cinco palabras.
EL BLOG DE UN ANIMAL

eduardo garcía de paredes

El Sacristán dijo...

Don Ludovico:

Saludo con alegría su vuelta al mundo bloggístico, pero me sorprende bastante encontrar esta defensa tan peculiar del Padre Maciel.

Sinceramente me entristece comprobar que defiende a lo indefendible. He leído con atención cada una de sus intervenciones y respuestas y ninguna me pareció ni siquiera mínimamente convincente.

Es más, quizá en alguna se le pasó la mano en su casticismo, llegando a escribir palabras absolutamente fuera de lugar.

Todos somos pecadores y Maciel será juzgado por Dios. Pero no caigamos en un espíritu de enceguecimiento y negación.

Con la amistad de siempre,

El Sacristán Serrano

Anónimo dijo...

Estimado Ludovicus:

Infórmese bien, pues el P. maciel sufrió una condena canónica muy clara; fue la que le impuso el Papa Benedicto XVI, al prohibirle celebrar Misa pública y oir confesiones, ordenándole que pasara el resto de sus días haciendo "penitencia".

Un canonista amigo muy versado me dijo que esto es canónicamente una condena. Lo cual no supone que se haya invertido la carga de la prueba en contra de Maciel, sino que las pruebas en su contra se aportaron (abrumadoras y múltiples), se le exhibieron, y él pidió no ser sometido al escarnio de un proceso en el cual todo esa quedara ventilado. El Papa, para evitar males mayores, le evitó el juicio, aplicándole la condena antedicha.

Usted puede creer lo que quiera, pero no distorsione los hechos.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Apreciados lectores:
Que escribo mal, no es cosa novedosa. Que no me dé a entender con facilidad, podría ser producto de mi senilidad algo precoz o, acaso, de mis defectos congénitos.
Pero tratar de convencerme que mi artículo primero, o que mis posteriores intervenciones constituyan una defensa del P. Maciel, es ir demasiado lejos.
He indicado en todo momento que no juzgo al P. Maciel, particularmente por que no encuentro que la Iglesia lo haya hecho antes.
Explico y pienso que con renovado énfasis cada vez, que más que una defensa del acusado (de quien digo, de paso, que no tiene abogado defensor y eso no me cae bien) mis entradas son una acusación contra los acusadores.
El tocayo Ludovicos dice haber respondido "grosso modo" mis objeciones.
Digo que quedan en el aire las siguientes:
1) Las tardías acusaciones. Si los acusadores estuvieron sujetos a la imposibilidad de obrar y por ello transcurrió el plazo de la prescripción, jamás lo informaron ni lo invocaron. Si hubiese sido por causa los supuestos 4º y 5 votos secretos (cuya existencia conocemos sola o principalmente por boca de los mismos acusadores) y que en Moral, como sabe cualquier joven estudiante sabe, no obligan en nada a nadie, el impedimiento quedó sin efecto al salirse los denunciantes de la Legión. Uno dellos, bastante conspicuo, salió hace 33 años. Y no hizo entonces la denuncia.
Queda firme que la cuestión de la eventual prescripción de las acciones ha transcurrido sin explicación suficiente.
2) Testimonios en juicio y derecho a la defensa. Mis agraciados lectores parecen peronistas: al enemigo, ni justicia. A nadie le importa un bledo la ausencia de proceso formal y prefieren inclinarse por la explicación sencilla, la de la confabulación de la Secretaría de Estado Sodánica (fácil de creer, por cierto) o de la masonería tuitiva, antes que la más evidente y primera a los sentidos: la falta de proceso. Esto no es propiamente una defensa de Maciel, sino de la legalidad mínima que autorice a creerse frente a un "hecho judicial".
Luego, tampoco está respondida la cuestión de los testimonios recogidos en forma y sujetos al examen de una defensa técnica.
—«Ésos son principios liberales, qué cré usté...».
Doblemente falso: Lo que importa no es si el principio es liberal o no, sino si es verdadero. Y además el principio no es liberal. Leed atentamente los Hechos de los Apóstoles, donde Pablo de Tarso, arrastrado ante el procurador romano, afirma que "es costumbre de los romanos no condenar a nadie si no es en presencia de sus acusadores". ¿El principio acusatorio en materia penal y la consiguiente necesidad de una defensa en juicio son liberales, o están en las Sagradas Escrituras (y lo que va dicho, es una muestra: rebusquen en Santo Tomás)?
Este argumento, se puede ver en el juicio de N. Señor ante Pilatos, donde el procurador interroga «¿Quién te acusa?», o lo que es igual, "dónde están tus acusadores".
Pues este es un defecto procesal que, a mi juicio, invalida cualquier pretensión judicial cualquier fin. Si Uds. afirman que S. S. Benedicto XVI es cómplice desto, allá Uds., yo no lo creo así.
Pero queda en pié, que no hubo proceso ni se recibieron los testimonios en debida forma.
3) Parejo a lo anterior no existe condena formal contra el P. Maciel:
Aqui no hay "tu tía": la condena no existe y fin final. Las condenas son formales y solemnes, o no son condenas; salvo que Uds. piensen, como los revolucinarios de 1789, que "la convicción del pueblo sobre la peligrosidad de un miembro del clero o la nobleza es motivo suficiente para remitirlo (condenado, agreguemos) a un Tribunal de Salú Pública". Eso sí es liberalismo.
Querido lector: la impresión de su amigo canonista deberá probarla con argumentos, no con títulos personales. Podría ocurrir que los míos, que Ud. no conoce, fueran mejores que los dél; pero de todo esto no saldría la verdad sino un campeonato de pedantes. No; sugiero que se expogan las razones por las cuales quienes así lo piensen, fundamenten la razón por la cual creen que la "invitación" (no ORDEN, señores míos) al P. Maciel fue una condena.
Queda en pié, pues, que no existió una condena formal y que, salvo el caso de instituirnos más adelante como historiadores, la autoridad competente jamás condenó a Maciel.Vale, pues, el argumento central del artículo original, que copio textualmente de la entrada: La manera abiertamente canallesca con que se ha tratado el capítulo Maciel nos persuade de, al menos, la culpabilidad de sus acusadores del delito de felonía; lo cual no es poca cosa cuando no se dispone de la prueba concluyente de la culpabilidad de un acusado que carece hasta de defensor de oficio. Y cuyo principal pecado, es no poder defenderse.¿Esto es, señores, una defensa de Maciel (lo cual no sería una animalada, como sugiere un amable lector, sino en todo caso un deformación profesional...) o una crítica a la notoria ausencia de juridicidad de parte de las autoridades y críticos, en este particular caso?
Cuando el Anticristo nos ataque como enemigos del régimen, es decir, como católicos, diré exactamente lo mismo: ¿dónde está el proceso, las pruebas, los hechos, los testigos ... la defensa ?.
Veo en gente buena, poco o ningún apego al orden jurídico romano, fuente natural de legitimidad y al cual, por algún misterio de la deseducación moderna, creen liberal o marxista o simplemente prescindible; el cual orden, tras la opinión de destacadísimos escritores, considero todo o parte del katejón paulino que, afirma el Apóstol, obstaculiza o demora la manifestación del "misterio de iniquidad". ¿Lo tiraremos por la borda así como así, por que a mi parecer, Maciel es culpable?
¿No comprenden que tras Maciel, se va la Santa Sede? Y si lo comprenden, es que la están juzgando donde sólo Ella tiene potestad para juzgar.
¿Es tan difícil de comprender todo esto, y el doble y diabólico juego que hay tras todo este caso, donde lo menos importante, por ahora, es la culpabilidad o inocencia de Maciel?

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Y finalmente...
Feliz día de la Virgen de Luján
En el Señor
L. b-C.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

1) Lea psicología del abuso sexual, mi amigo. La mayoría de los abusados nunca denuncia, y los que lo hacen, lo hacen décadas después. Es lo típico del abuso sexual, ¿nunca escuchó hablar de Peter Malenchini?

2) ¿Opina sobre el tema y no se ha molestado en leer el Estatuto?
Busque el texto en Wanderer o en cualquier sitio ortodoxo, los votos 4 y 5 dan asco. El cuarto obliga a no criticar al superior, y a delatar a aquel que lo haga.

3) Lo mismo con la puesta en duda del statement de Corcuera. Está en toda la red, lealo. Y las declaraciones de los capitostes de la Legion excusandose. ¿No entiende que tienen un problema sucesorio y patrimonial padre?

4)No, no hay condena formal porque el hombre de confianza de Ratzinger, no del ANTICRISTO ni de LA ONU se cansó de recabar testimonios sobre la modalidad con que abusaba este degenerado, los lugares en que lo hacía y las tretas que usaba. Hombres ancianos, con carreras consolidadas, llorando. Se cansó, ¿me entiende?
Y Maciel se hizo el Jesús ante Pilato, renunciando arteramente a denderse y proclamando su inocencia.
Por eso se les cayó la estantería cuando descubrieron que el santo viviente tenía una hija. Porque un tipo que se maneja con esa tranquilidad para mentir cuando tiene la cola sucia es capaz de cualquier cosa.
No sea pavote,nadie discute el tema, el caso es doloroso y salpica a todos. Por eso la solucion. Y sí, estuvieron TODOS mal, en mayor o menor medida.

Martha Wegan

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Estimado:
1) En mi segunda entrada en esta sección, afirmo: "Repito: no digo ni sostengo que Maciel fuera inocente o culpable de todo cuanto se le acusa; pero afirmo que sus acusadores son reos de falta de hidalguía y de faltas graves en el proceso, que no existe ni existió como tal."2) Allí mismo expuse dos argumentos a favor de su No condena: 1) Que el P. Burresi fue efectivamente condenado; y 2) Que el cardenal primado de México defendió a Maciel -él sí, yo no- diciendo que se trataba de una campaña de difamación. ¿El cardenal Carrera será masón o de la secta sodánica? no parece. Y agregué que no existía ni existe condena formal. Del cardenal CArrera, ni comentario; del P. Burresi, se dijo que Maciel tenía plata y Burresi no tenía plata, entonces ... palo a la Santa Sede: Juan Pablo II y Benedicto XVI son unos coimeros. ¿Es ésta la lógica del caso?
3) También dije que no parece existir ningún proceso judicial, ni reclamo formal, ni alguna persona verdaderamente autorizada que diga "sí, es así", respecto de la supuesta paternidad biológica de una niña atribuida al P. Maciel. Resulta que su reconocedor de hijos es un cura legionario que vive en Italia. Esto es un verdadero disparate, que el Vaticano no debió consentir, ni la familia de Maciel, por que contraría todo el orden jurídico vigente. Afirmé que a los hijos solamente los reconoce el padre o se declaran tales en juicio, pero soy un burro, un animal y un cabezón...
4) Expuse el extraño hecho de que todas las acusaciones viniesen "con premio", es decir, oportuna o inoportunamente a caballo de ocasiones de singular contenido anticristiano, como el caso de la defensa de la divinidad de Cristo efectuada por el P. Oriol, oportunidad en la cual el sacerdote ex legionario B. Martín sacó la tarjeta de víctima de violación de la mano de su actual "esposa", dejando de lado el importante caso de "El código Da Vinci", además de muchas reglas de prudencia y de elemental justicia, como por ejemplo, aceptar que su violador (hipotético) no era el Divino defendido ni el Padre Oriol. Su mujer, mientras tanto criticaba a los "testigos de oidas", oficiaba de "testigo de oidas", pero sin ocultar que su relación con el denunciante databa de los tiempos en que aquél aún ejercía sus funciones clericales. Y otra vez, el malo soy yo. Extraña lógica la de este debate.
4) Indiqué, como hecho notorio y poco edificante, el uso criminal de las imágenes que se hacía en cada "presentación" del caso de las víctimas: El Papa Juan Pablo II abrazando a Maciel; Maciel besando algún chico u, otra vez, el Papa realizando algún gesto de cariño por un menor o un mayor. Siempre con segundas intenciones, las cuales, antes que lo pregunte, se denuncian en el uso abusivo de estas imagenes de noticiero. ¿La finalidad ...? Crear en la feligresía (ojo: especialmente en la tradicional; la progresista doctrinalmente ya está afuera de la Iglesia) la creencia de alguna destas dos posibilidades, a saber: A) Que la Iglesia es un horno de maricones; ó bien, B) Que una poderosa logia de maricones, el Papa el primero, se ha apoderado de la Iglesia. Luego, la Iglesia no es verdadera...
Por que en definitiva, al atacarlo a Maciel en las actuales circunstancias y las presentes condiciones, pretendiendo de paso ser nosotros más papistas que el Papa, me parece que nos estamos sacando de encima un par de pesos y lazos medio difíciles de explicar y peores de sobrellevar. Como por ejemplo, éste: "La cuestión Maciel prueba, o probaría, que Iglesia efectivamente ha caído en poder de Satanás, pese a la promesa de N. Señor, como lo demuestra la prevaricación de varios Papas". Luego, la Iglesia no es verdadera; luego ...
Por lo cual, este "animal" vuelve al punto 1) y a la tesis central que contiene: Es indiferente ahora si Maciel era culpable o no; lo importante, es defener el orden jurídico objetivo, garantía de preservación de la Iglesia.
¿Hipocresía? No; conveniencia. Si insiste, se lo explico. Pero de momento, quede firme que la cuestión de la presentación de la denuncia ha sido notoriamente anticatólica, y este punto ha quedado sin comentario alguno.
5) Ahora, resulta que nos informa Ud. que las víctimas de los abusos sexuales se niegan generalmente a efectuar denuncias y son reacios a declarar sobre estos asuntos, aún después de transcurridos muchos años, por los desarreglos psicológicos post-abuso.
Expuse exactamente esta misma opinión en mi 4ª entrada (o 5ª acaso, un animal como yo no sabe contar) para poner en duda la autenticidad del testimonio de algunas supuestas víctimas que, con exuberancia de detalles, exponían impúdicamente sus "casos", diciendo lo siguiente: Yo no sé si Ud. amigo tocayo, ha tenido la pena de trabajar alguna vez en su vida con víctimas de abusos o violaciones. Yo sí: y aunque no es lícito autoproclamarse testigo válido, puede Ud. comprobar que a ninguno le interesa revivir los hechos dolorosos tantos años después, a no ser por alguna causa muy grave. Hasta es difícil que, por vergüenza, se denuncien estos hechos. Pero no mereció ningún comentario. Y en tal caso, si el argumento era bueno y concluyente, debió admitírselo.
Ahora bien: ¿Debo deducir de esta supuesta "comprobación" que todos los sacerdotes son abusadores y nadie nunca denuncia nada? Es una insensatez, pero es la idea que campea transversalmente.
¿Corresponde invertir la carga de la prueba por esta simple verificación de hecho? No. Pero lo hacen todos.
Y por fin: ¿Se debe aceptar cualquier testimonio de cualquier clase por que uno sabe que nadie denuncia? Mire, las posibilidades que abre un error, son millares, por que de una premisa errónea se sigue cualquier cosa. "Y esto es lógica", como decía el gallego.
6) Los Estatutos "no me molesté" en encontrarlos por que nadie se molestó en copiarlos. Copie el enlace, si lo tiene, y volvemos a hablar. Sí encontré los estatutos de los Legionarios, con fecha de aprobación y todo y no tienen nada de lo que ud. dice. Quizás deba Ud. saber que la Iglesia jamás hubiese aprobado ningún Estatuto que estableciese la obligación de guardar secreto como regla, pues ha sido una de las causas que siempre han militado en los documentos pontificios para condenar la masonería.
7) Lo del P. Corcuera no concluye nada; carece de autoridad para hablar sobre la descendencia de Maciel, si la tuviera. Ud. alude a un "problema sucesorio" de por medio. El legatario no puede contestar ningún estado de familia del instituyente, como principio, por que no es heredero. Los legionarios sólo podrían ser, en principio, legatarios y no herederos, título reservado en general a las personas de existencia física o real en el derecho civil romano, por ser considerada la sucesión como una "sucesión en la persona" y no en el patrimonio. Pero de todas formas, según el sentido de su expliación-sugerencia que Ud. aporta, a Corcuera la hubiese convenido NO reconocer a la hija de Maciel, o callar ante un problema frente al cual no tenía ningún deber de expedirse (sigo sin encontrar sus declaraciones) y sí mucho que perder.
Otro asunto incoherente. Y van ...
Por enésima vez:
¿Es inocente o culpable el P. Maciel?
Respuesta: No lo sé ni, por ahora, me importa.
Sí me interesan las contradicciones e incoherencias que presenta continuamente este caso y las consecuencias posibles; y me procupan mucho, por que todo es terreno conjetural pero las consecuencias son extremadamente dañinas, como prueba este debate. Así que, en buen cristiano y con sano criterio jurídico, opto por la verdad formal, que parece que a nadie interesar. Pero que, como verdad lógica que es, es más verdadera que la "verdad sospechosa".
En el Señor
L. b-C.

Anónimo dijo...

Digo yo:
Intuyo que aquí hay gato encerrado. No en lo de Maciel, que parece más bien un zoológico o un gaterío fenomenal, sino en las insistencias de creer al Alcázar Cidehamete defensor de quien no está condenado aún. Yo no veo que lo defienda, me parece, sino que existen cosas muy raras.
Yo lo percibo igual aunque aquí (sur de Francia) nadie habla del asunto y me parece que tampoco les interesa.
En Roma conocí a los Legionarios en su Universidad que era pasablemente buena.
En cuanto a este blog: Me parece que existen ciertas reservas, sutilmente disimuladas por algún lector contribuyente a este debate pero que las emplea como ariete, relativas al moderno "movimientismo" en la Iglesia y que, si no me equivoco, el caso Maciel vendría a ser como una especie de presepultura para este mundillo de "fundadores carismáticos" de "congregaciones tradicionalistas", o al menos, algo tomistas, que el dicho lector contribuyente detesta. Y yo tambìen.
Me fuí a Wanderer y ví lo que mencionaba Ludovicus y que no es lo que él dice. No están los estatutos de Regnum Christi pero están las críticas a estos movimientos modernos.
Acepto que las cuestiones formuladas por Cidehamete no tienen condigna respuesta y sé lo que es ser un sacerdote difamado aunque no digo que Maciel haya sido un caso, pero podría serlo.
De hecho, tuve que emigrar de Montevideo por las difamaciones que me dirigieron.
Sigo el caso.
Cántabro

Anónimo dijo...

CARDENAL RIVERA Y CARD. MAHONY, ENCUBRIDORES DE CURA ABUSADOR


Madre de tres niños violados por el cura Nicolás Aguilar exige indemnización y renuncia del cardenal

En puerta, tercera demanda contra Rivera por solapar a pederastas
Es culpable porque sabía que era un crimimal y lo mandó a EU a destruir más hogares: Valentina Mendoza

Luego del receso navideño acudirá a la Corte de Los Angeles; la querella, también contra Roger Mahony

SANJUANA MARTINEZ ESPECIAL PARA LA JORNADA


El cardenal Norberto Rivera Carrera Foto: María Luisa Severiano



Imagen del pasado 20 de septiembre, durante la conferencia de prensa para informar sobre la demanda de Joaquín Aguilar Méndez (derecha), víctima del padre Nicolás Aguilar (en la foto de arriba), contra el cardenal Norberto Rivera Carrera por encubrimiento del sacerdote pederasta Foto: José Antonio López
La tercera demanda contra el cardenal Norberto Rivera Carrera por el delito de protección a un sacerdote pederasta será interpuesta por Valentina Mendoza, madre de tres hijos abusados sexualmente por el cura Nicolás Aguilar, en Los Angeles, California, hace 12 años.

"No pienso quedarme callada. Ha llegado el momento de hacer justicia" ­dice entre sollozos Valentina, quien a pesar del tiempo trascurrido aún no cicatriza las heridas dejadas por la violación a sus tres hijos varones de entre 5 y 12 años. "Rivera tiene que renunciar a su cargo. El es uno de los protectores. Nicolás violó a mis hijos porque él lo envió a Los Angeles, en 1987".

El sacerdote pederasta fue transferido por Norberto Rivera, entonces obispo de Tehuacán, según consta en una carta que mandó al cardenal de Los Angeles, Roger Mahony, el 2 de enero de 1987, donde sustentaba el traslado del presbítero "por motivos familiares y por motivos de salud".

"En nueve meses abusó de 26 menores"

En sólo nueve meses, Nicolás Aguilar abusó sexualmente de 26 niños, según se señala en los reportes policiales de Los Angeles. El cardenal Mahony le escribió a Rivera Carrera el 4 de marzo de 1988 avisándole de las "acciones depravadas y criminales" que el sacerdote había cometido: "Es casi imposible determinar precisamente el número de jóvenes acólitos que él ha molestado sexualmente, pero el número es grande" ­dice el purpurado angelino. "Sabemos que ha regresado a México, y nosotros queremos cooperar totalmente con la policía de Los Angeles en buscarlo y arrestarlo".

Valentina asegura que el cardenal Mahony reconoció ante ella que él protegió a Nicolás Aguilar enviándolo a México para evitar la acción de la justicia: "Yo se lo dije en su cara: ¿Por qué lo hiciste? Y él me pidió perdón".

Originaria de Michoacán, Valentina llegó a Los Angeles a la edad de siete años. Sus hijos son ciudadanos estadunidenses. Después del ataque sexual del cura, nunca pudo hablar de lo que pasó, porque todo fue guardado bajo secreto por la arquidiócesis de Los Angeles. Intentó llevar a sus hijos al sicólogo, pero sin éxito: "porque, tristemente, se necesita dinero; es el dinero el que mueve toda la recuperación de las víctimas. ¿Qué podía hacer si nosotros no teníamos el modo?

Desde el primer día, buscó que Nicolás fuera detenido para que ya no siguiera dañando a más niños: "Como madre, a mi me preocupaba que siguiera abusando de menores. Y eso me atormentaba, así que hace algunos años decidí hablar y no callarme, porque pensé en los niños inocentes".

La tercera demanda contra Nicolás Aguilar y el cardenal Norberto Rivera está siendo preparada por el bufete de abogados de Jeff Anderson, que después del receso navideño la presentará ante la Corte Superior de los Angeles, donde fueron interpuestas las dos anteriores: el 19 de septiembre y el 16 de noviembre. Valentina prefiere mantener el nombre de sus hijos (los demandantes) bajo el anonimato de "John Doe", a fin de protegerlos.

Era temporada navideña

La época navideña es una de las más difíciles para toda la familia, porque fue precisamente en diciembre de 1988 cuando sucedieron los hechos: "El usó la sotana para ganarse la confianza de los niños y de nosotros (padres). Sacerdotes como él utilizan el nombre de Dios para hacer daño a nuestros hijos, el nombre de Jesús para abusar de los pequeños. Nos decía que se sentía solo en Estados Unidos, que no tenía a nadie, que necesitaba de nuestra compañía."

Nacida en el seno de una familia profundamente católica, Valentina señala que a ella le enseñaron a respetar a los sacerdotes y a quererlos "como si fueran Dios. Mi mamá nos decía que ellos eran Dios en la tierra. Nicolás nos contó que en Puebla le habían dado un balazo, y nos enseñó la cicatriz de la herida. Nos dijo que había sufrido mucho. Por eso le empezamos a dar todo nuestro cariño. Y así le dimos la entrada a la casa".

Pidió quedarse porque se sentía triste... y lo llevó con los niños

Cuenta que un día, después de cenar y de haber bebido, les pidió pernoctar en su casa, ya que argumentó que prefería no ir a su vivienda: "Nos dijo que se sentía triste, que no quería irse porque estaba solo, y eso le deprimía. Los mexicanos somos hospitalarios, así que le ofrecí quedarse en casa. Tristemente fue esa noche cuando dañó a mis hijitos".

Valentina ofreció al sacerdote quedarse en la recámara de sus cinco niños. Pero antes, decidió llevarse a los dos pequeños a dormir con ella y su marido, a fin de dejar más espacio para el huésped. Los tres que permanecieron en la habitación fueron abusados por Nicolás esa misma noche: "Este depravado aprovechó el momento y nosotros no supimos nada hasta después de que los niños pudieron hablarlo".

Fue a los pocos días, cuando los pequeños le pidieron a su madre que se sentara ante la mesa porque tenían algo importante que decirle. Valentina recuerda ese momento como uno de los más devastadores de su vida: "El pequeño, de cinco años, me dijo: 'Tu padrecito, tu amigo, es malo. Esa noche que se quedó me tocó aquí. Y también a mis hermanos'. Yo me quedé muda".

Mientras el hijo mayor agachaba la cabeza de manera avergonzada, el de en medio le soltó: "Tu padrecito es homosexual; nos lo hizo a todos". En ese momento me desvanecí. Tuve que sentarme para no caerme".

Valentina no puede contener el llanto. Recuerda esos minutos como si hubieran ocurrido ayer, por tanto, su dolor sigue intacto: "Les estaba dando de comer. No podía articular palabra. Estaba sentada sin poder moverme. Fue algo tan doloroso. Empecé a recordar como él nos ganó con tanta labia. Como fue a engañarnos con tantas mentiras".

Su esposo fue testigo de todo. En ese momento les dijo que iba a conseguir una pistola para ir a matar al cura: "Yo le dije: "Honey (cariño), eso no te corresponde a ti. Para eso hay leyes. Es mejor que vayamos a denunciarlo a la Iglesia".

Efectivamente, los niños, junto con sus padres, decidieron acudir a la arquidiócesis de Los Angeles. Para su sorpresa, se dieron cuenta de que había otras víctimas, como la familia de Lupe Mendoza, afectada porque cinco de sus hijos fueron abusados por el mismo sacerdote.

Al denunciarlo ante el cardenal Roger Mahony recibieron una promesa de justicia. El purpurado les aseguró que denunciaría al cura ante las autoridades competentes: "Desgraciadamente, no fue así. Lo regresaron a México".

Después de su intento frustrado por hacer justicia, Valentina entró en una grave depresión, que originó que se cuestionara sobre la religión católica: "Perdí la fe por tres semanas. Yo renegué contra Dios. Fue algo tremendo, me atreví a decirle: 'Tu tienes la culpa, por eso, yo no quiero saber nada ti'. Fueron las semanas más tremendas de mi vida. Pero después yo conocí al verdadero Jesús, no al que me tenía que hincar y rezar, sino al Dios vivo y todopoderoso. Fue así como pude perdonar a estos hombres, porque si yo no perdono, Dios no me puede perdonar a mi".

Purpurados

Valentina afirma que ha visto suficiente para saber que los cardenales Mahony y Rivera solaparon el crimen de Nicolás: "Qué tristeza que hayan intercambiado al hombre depravado, para seguir encubriendo su crimen y para dejar que él siguiera haciendo de las suyas. ¡Qué coraje! Ellos cubrieron a este hombre y, concretamente, permitieron que después de mis hijos regresara a México a hacer más daño, porque me acabo de enterar que en Puebla violó a otros 60 niños. Eso fue tremendo para mí".

­¿Qué castigo cree que merecen los protectores del cura pederasta Nicolás Aguilar?

­Deben dimitir e indemnizar a las víctimas. Mahony y Rivera necesitan de Cristo. Deben dejar sus puestos, porque lo que han hecho es tapar el pecado, el abuso, el crimen; lo que han hecho es encubrir a un hombre que estaba destruyendo la fe de muchos. Ellos no merecen estar en sus puestos, deben irse para dejar que venga gente que ame a Dios, no que ame el pecado o el crimen".

­¿Qué sentimiento le merece el cardenal Norberto Rivera?

­El está poniendo la cara de muy santito pero, ¿tú crees que después de lo que sé le voy a creer? No es un hombre de integridad. No ama a Dios. Cualquier madre como yo puede mirarlo en su verdadera dimensión. El encubrió a Nicolás a sabiendas de que mandándolo a Los Angeles iba a abusar otra vez de niños".

En el intercambio epistolar entre Mahony y Rivera, no existe la carta que el purpurado mexicano argumenta que envió al cardenal angelino para advertirle de la "problemática de homosexualidad" del Nicolás Aguilar. Mahony sostiene que esa misiva nunca llegó: "Quiero decirle que yo no he recibido ninguna carta de usted con fecha del 23 de marzo de 1987, ni otra información tocante a la 'problemática homosexual del padre' (...) Si usted me hubiera escrito que el padre Aguilar tenía algún problema homosexual, le aseguro que no lo hubiéramos recibido en esta arquidiócesis."

Luego de las denuncias, el cura pederasta fue regresado a México por el cardenal Mahony, a principios de 1989. A pesar de conocer los hechos por medio de las cartas del cardenal estadunidense, Norberto Rivera, aún obispo de Tehuacán, no retiro a Nicolás Aguilar del ministerio sacerdotal. El derecho canónico establece que quien abuse sexualmente de un menor puede ser amonestado con la suspensión al sacerdocio. Pero, incluso prófugo de la justicia angelina, donde aún enfrenta 26 denuncias por abuso sexual a menores, el presbítero fue facultado en 2001 para seguir ejerciendo de sacerdocio en Puebla, según consta en el oficio del arzobispado número 274-01.G, autorizado por el arzobispo Rosendo Huesca Pacheco.

Valentina, como cualquier otra madre de víctimas de la pederastia clerical, desea que Rivera Carrera reconozca sus culpas y empiece a colaborar con la justicia para detener a los curas pederastas de México: "Quisiera que el cardenal Rivera tuviera la misma actitud que Mahony, que se arrepintiera y reconociera que él permitió que Nicolás hiciera este daño. Que admitiera que él mandó a Nicolás para acá, sabiendo que era un depredador sexual. Que compensara a todas las víctimas, a todos estos muchachos dañados por él y por Nicolás. Que abriera los archivos para que mis hijos y las demás víctimas encuentren la paz".

"Mahony, el otro protector"

Hace unas semanas, Valentina pudo mirar a los ojos al "otro protector de Nicolás", el cardenal Roger Mahony, y le espetó: "¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué lo protegiste? Yo ya había venido a decirte lo que les hizo a mis hijos. Y tú me pediste que guardara silencio. Me dijiste que ibas a hacer algo para que él recibiera su castigo. Y en lugar de eso, lo mandaste a México. Tú destruiste familias, porque dejaste que este hombre dañara a los niños que creían en Dios, que iban bien. Tú afectaste a esos niños, porque este hombre merecía ser detenido para recibir ayuda, que fuera tratado. Este hombre esta poseído para destruir a nuestros niños, a nuestra juventud".

Recuerda cómo al principio de esa conversación Mahony negaba todo, pero después, al ver su desesperación, indignación y llanto, el cardenal cambió de actitud, mientras Valentina le apuntaba con el dedo acusador y un tono de voz contundente. "Le dije: 'por una vez, quisiera que tú y yo habláramos desde el corazón. Mira el daño que nos has hecho'. En ese momento, él reconoció todo. Admitió que sí lo había mandado a México. Lo confesó y me pidió perdón. Y yo lo perdoné, porque por una vez fue sincero."

A diferencia del cardenal Rivera, Mahony está colaborando con la justicia. Ha abierto sus archivos para determinar el camino seguido por los curas pederastas, y el pasado 2 de diciembre logró un acuerdo económico con las víctimas por 60 millones de dólares, para solucionar 45 demandas de abuso sexual de sus sacerdotes.

Los tres hijos de Valentina se han beneficiado de este acuerdo, que representa sólo 8 por ciento de las 560 denuncias por pederastia interpuestas contra la arquidiócesis de México, que cubriría 40 de los 60 millones a pagar a las víctimas, ya que el resto lo cubrirán las compañías aseguradoras de la diócesis y algunas órdenes religiosas.

Ese día, Mahony declaró que desde hace algunos años asignó fondos especiales para afrontar los gastos de las demandas, como los intereses generados por las cuentas bancarias de la arquidiócesis, pero dijo que en el próximo arreglo económico con las siguientes víctimas "habrá que hacer sacrificios", por lo que están "considerando otras fuentes de ingresos", como propiedades de la diócesis, o bien el aumento del pago de las compañías de seguros contratadas para afrontar la pederastia clerical.

El acuerdo no satisface a la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes, ya que no se divulgarán todos los documentos que muestran las acciones de los encubridores de la Iglesia tras conocer las denuncias contra sus sacerdotes, sino únicamente los expedientes que en el futuro estipule un juez independiente.

La política de guardar secreto ha provocado que el problema de la pederastia clerical aumente. No todos los niños pudieron verbalizar lo que les había hecho Nicolás. Valentina recuerda que la mayoría se cayó y que, incluso, muchos padres prefirieron no creer la versión de sus propios hijos. "Yo le doy gracias a Dios porque mis hijos tuvieron la confianza de hablarlo. Uno de mis sobrinos me acaba de confesar que cuando tenía siete años lo violó un sacerdote que llevó mi papá a la casa. Eso es tremendo, por eso no me puedo callar. Muchos niños están siendo abusados y los papás a veces no le creen a sus hijos."

Con esta tercera demanda contra el cardenal Rivera Carrera, simplemente espera que Nicolás sea detenido y no haga más daño como el que hizo a sus hijos: "el está siendo usado por Satanás. En México la gente tiene que abrir los ojos. Este hombre no es un hombre de Dios, es un instrumento del diablo para destruir a nuestros hijos. Un hombre que hace estos crímenes no tiene corazón. Se supone que el sacerdote viene ante la sociedad para llevarnos a la presencia de Dios, pero el cura Nicolás vino a llevarnos al mismo infierno con todo lo que hizo".

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Al estimado L.:
Me envía un correo con pedido de discreción y accedo con mucho gusto a su pedido. Le ruego me escriba a la dirección del post para intercambiar informes.
Ya conocía yo lo que él me informa así que le agradezco doblemente su advertencia.
I. D.
L. b-C.

Anónimo dijo...

http://cassandrajonesing.blogspot.com/

L.

Anónimo dijo...

http://exlcblog.blogspot.com/2009/05/king-david-not.html


L.

Anónimo dijo...

de cómo Maciel engañó a Juan Pablo II:

http://todomaciel.wordpress.com/

L.

Anónimo dijo...

http://semanal.milenio.com/node/1011

Anónimo dijo...

http://www.americanpapist.com/2009/08/claim-legion-founder-maciel-had.html

Anónimo dijo...

He, encontrado este blog, por lo que veo la ultima vez que se escribio sobre el tema fue él año pasado y apesar que ha pasado un año aun sigue siendo un tema de mucha controversia, ya que ahora ha aprecido la pareja sentimenta de Maciel en Mexico y con la cual tuvo 2 hijos y los cuales junto con un tercero adoptado convivieron la otra pareja sentimental que tuvo Maciel en España. Lo que se puede dejar aqui entrevisto es que lo que mas le importa a la gente es el dinero y la fama y dejan a un lado el verdadero ser de la humanidad y el amor de Dios ha quedado como solo una frase. No sé si lo que esta señora junto con sus hijos sea verdad o no, lo que si me da una lastima es ver lo que la gente es capas de hacer, si por ejemplo es verdad es obvio que esta gente guardo silancio por muchos años por dinero y ahora decidio hablar ya que como el P. Maciel tiene 2 años de muerto ya no tienen quien les de dinero y ahora exigen lo que les corresponde por derecho y lo que fue la "voluntad" de su padre. Lo obvio aqui es que toda esta gente esta enferma, tanto los hijos (lo cual se justifica ya que fueron violados), como la madre que ahora aparece como victima despues de que resulta que ella nunca supo nada y nunca vio nada hasta que uno de sus hijos le dijo, despues de mas de 20 años de vivir con el P. Maciel. Y despues de eso siguio guardando silencio, yo quisiera saber porque?.
Yo no creo que todo esto sea algo montado para desprestigiar al P. Maciel digo, porque sigue los dimes y diretes si ya se murio, yo no se de que se exige justicia.

Ludovico ben Cidehamete dijo...

Estimado lector:
Fíjese en estos hechos:
1º Maciel no fue denunciado en su día por los supuestos hechos de su juventud y la de los "seminaristas" acusadores. Hubo una inspección, y bastante rigurosa, y no se encontró nada.
2º La "reiteración" (si tal cosa puede decirse) de las "denuncias" fueron hechas cuando la prescripción de la acción ya había transcurrido, a fin de lograr un efecto periodístico y un impacto público, pero evidentemente, no el interés de la Justicia.
3º Los "testigos" de los actos de homosexualidad sencillamente NO Existen. Salvo la mujer de un ex sacerdote, con quien viven ayuntados desde antes de abandonar él su ministerio y obtener la dispensa del celibato. Es decir, la supuesta testigo es cómplice de un delito canónico.
4º Maciel habría sido homosexual en su juventud, un sátiro en su madurez y vejez (sus "hijos" son de cuando contaba, más o menos, 70 años) y un "pedófilo" a toda hora. Personalmente, después de tantos años de ejercicio de mi profesión de abogado, nunva vi un caso igual de vitalidad senil y de lujuria desatada como el supuesto caso de este sacerdote...
5º Los supuestos hijos no los ha reconocido la Justicia mexicana o española, ni se han cumlido los procedimientos normales en los juicios de filiación. Tampoco los han denunciado las supuestas madres, por los medios públicos que indudablmente tendrían a su alcance. No, nada de eso. Los hijos los ha reconocido el Padre Superior de los Legionarios .... Vamos, amigo, esto es tomarnos el pelo.
6º Aquí hay gato encerrado.
7º No defiendo la inocencia ni la culpabilidad de Maciel.
8º Defiendo y afirmo que este proceso de "denuncias" está viciado de todo tipo de nulidades y hechos sospechosos.
9º Defiendo mi derecho a no creer absolutamente nada de lo que se diga sobre Maciel, hasta que se demuestre su culpabilidad. Y por fin,
10º Afirmo que toda persona es inocente haste que se pruebe completa y fehacientemente lo contrario.
Saludos cordiales
L. b-C.

Anónimo dijo...

http://www.regainnetwork.org/let/fer.pdf