jueves, 14 de diciembre de 2006

Satanismo y delincuencia

La revista digital italiana Panorama informa sobre la creación y futuro desempeño de una brigada o escuadra especial “antisatanismo”, cuya finalidad es la intervención en todos aquellos casos en los cuales exista o pueda presumirse la posibilidad de que exista, alguna vinculación con sectas satánicas, funcionando también como oficina colectora de información preventiva sobre las actividades de los satanistas, que son considerados grupos peligrosos. Como todos sabemos, en realidad el diablo no existe; y como ya hemos dicho hace unos pocos envíos atrás, no hay nignún demonio que sea ateo, de manera que, en forma preventiva, la eficaz escuadra cuenta en su dotación con ... un sacerdote, con el propósito de aumentar su eficacia práctica. No es un curita progresistón que considere a Satanás solamente un cuento para chicos o para infradotados de los siglos pasados, o un mito inaceptable para los que vivimos en este tenebroso siglo de la iluminación eléctrica, la iluminación mental, la iluminación ... masónica, sino un verdadero especialista en satanismo.El artículo destaca que, sólo en Italia, existen ya unas 8.000 sectas satánicas con más de 600.000 adherentes, ocultos tras las greñosas barbas de los “gurús, santones y ocultistas” —como dice la noticia— y que son una verdadera procupación para las casi siempre realistas autoridades italianas, cualquiera sea su signo político. El reconocimiento de la vinculación directa entre el satanismo y el crimen, es una muestra de inteligencia práctica que podría ser imitada en otros parajes del Universo mundo; especialmente, en aquellos lugares donde ya se han presentado casos de jovencitos, a veces rockeros “duros”, que han cometido crímenes terribles estimulados por ciertas corrientes satanistas presentes en los espectáculos, la iconografía dominante o las lecturas frecuentadas; o donde se hayan dado, ya, difamaciones, asaltos o asesinatos inexplicables de sacerdotes, como aconteción hace poco en Chile, perpetrados con inusual saña.
En un lamentable caso sucedido en la ciudad argentina de Carmen de Patagones, por ejemplo, se sabe que han existido elementos satánicos que la prensa ha intentado ocultar. El satanismo, que es la causa oculta, se conoce principalmente por sus efectos; así, pueden tener alguna explicación ciertos crímenes innecesariamente violentos o dotados de características inusuales e incomprensibles para esta clase de hechos, que uno diría que parecen actos rituales, y que desconciertan a los investigadores y a la sociedad. Comprender qué cada cosa es efecto de otra anterior, es obrar con algo de inteligencia y con apego al principio mismo de toda ciencia, que es el conocimiento cierto por las causas. No existen efectos sin causas proporcionadas; se dice que la droga lleva a la violencia, mas todos sabemos que adónde lleva, antes que a nada, es a la idiotización mental, a la torpeza sensorial y a la turbidez de la razón, pero deja parcialmente inexplicado el fenómeno moderno de la violencia gratuita. Tal vez corresponda algún día, decir algo sobre los inocentes dibujitos animados orientales (y no estamos aludiendo a nuestros enojados vecinos uruguayos) y su incidencia en la morbosidad mental infantil, o la de los juegos de PC con abundantes elementos satánicos y una sobreestimulación constante a la destrucción irracional, como también las páginas de Internet de, o sobre, satanismo (¡son miles!).
¿Y la violencia ...? ¡Preguntarse, hombre, preguntase! Los italianos, en un adelanto que merecerá seguirse para ver sus resultados, han dado una respuesta bastante sensata y realista, valorando la globalidad del problema, antes que darle aires a argumentaciones sociologistas que, salvo agitar los espíritus, conllevar en algunos casos la absolución del culpable y dejar maltrecha a la sociedad, no sirven para nada. Respuestas realistas que, si no exigen necesariamente la fe católica, sí al menos inteligencia política (que es culturalmente católica), sentido de la observación, noción de juicio práctico y aplicación racional del principio de causalidad; algo así como la añadidura que Cristo prometió a quienes buscan el Reino de Dios y su Justicia. Si lo buscan.
Esto lo consideramos, pues, una muestra de verdadera PREVENCIÓN inteligente, hija de una Política Criminal por lo menos previsora —sino eficaz— y no la simple, estúpida e inepta ramplonería de toquetear permanentemente las escalas penales, a cada arcada social más o menos compulsiva (o provocada), o esa insufrible malignidad de condenar a priori a los detenidos por ciertos delitos, que son presuntos inocentes, declarando Inexcarcelables sus detenciones preventivas, y que son más consecuencias de la ignorancia jurídica, de la bajeza moral de los políticos y de la obnubilación de la razón provocada por la ira de los plebeyos, que una derivación razonada de las necesidades presentes.


Para los políticos indígenas hay aquí, pues, un buen ejemplo a imitar; así que duerman tranquilos los satanistas (si es que lo hacen nunca jamás) que acá, no lo seguirán.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Orgía parlamentaria

Una vista panorámica de los documentos preparatorios en la Mesa de Trabajo
Los representantes parlamentarios de los partidos políticos (antaño decían serlo del pueblo), no se andan con morcillas a la hora de orientar su premiosa solicitud hacia el Bien Común. Es ésta, y no cualquier churrasco de agua caliente, la causa de que todas, pero todas sus iniciativas —y aunque a veces algunas caigan en el vacío y la incomprensión de los cerdos de siempre— sean, en verdad, cuestiones de gran alcance moral en la difícil paleta de una vida que, acaso galopando a los lomos de los inclementes tiempos presentes, exijan al sacrificado legislador esforzados conatos de gimnasia intelectual; mucho más elevada que lo que se pide al pobre individuo del común, viador de lo repetido y rutinario de la vida, cual infinita tira sin cortes. Estas iniciativas, por su elevada y abstrusa elaboración, suelen poner finalmente la tapa a los escépticos, cuando llega el feliz caso de cristalizarse en hermosísimas normas, que se convierten en el riñón mismo de la convivencia humana, permitiendo a los habitantes de la Nación, escapar de la ensalada que arman los ignaros de siempre, meros lechones del régimen depuesto, que se resisten a comerse su evidente anacronismo, cual ascua de brasa que se niega a desaparecer.
Uno de estos esforzados, egregios y perínclitos ciudadanos, ha presentado un Proyecto de Ley que, de concretarse en un luminoso precepto positivo que pasará a engrosar el modesto chorizo de solamente 28.000 leyes de este (por ahora) desdichado país, repondrá definitivamente la justicia histórica que es debida a un modesto instrumento asociado indisolublemente, como chinchulín trenzado, a la felicidad nacional: La Parrilla.
Prevemos un acalorado debate en la Comisión respectiva (una imagen de cuyo principal objetor
, ofrecemos a la derecha de nuestros lectores) para esta determinante iniciativa. Y confiamos ‘de’ que, por el inocente hecho de honrarse a esta feliz herramienta —que las malas cabezas, siempre acechantes, insisten en asociar con la represión de la feroz dictablanda vencida por la demosgracia en 1983— este señor diputado, miembro del partido oficialista, no deberá sufrir la justa persecución de que fuera objeto cierto obispo castrense, acusado de mencionar una cita evangélica con evidentes ecos represivos.
Hay gente que para divertirse le arruina la vida a los demás; nosotros, en cambio, lo hacemos, si nos invitan, con un asadito en la famosísima localidad de Beautiful View, mientras escribimos en un blog.
Desde luego, nos quedamos con nuestra diversión: así no achicharramos a nadie.

La Misa Tradicional

Los redactores del blog Rorate Cæli han demostrado una vez más su indiscutible profesionalismo, no haciéndose ascos a la hora de hacer una lectura de Le Figaro de París, del cual han comentado una noticia que, si bien es antiquísima, nunca antes había hallado eco en un medio de difusión de gran tirada. Así lo recuerda el blog, haciendo pié en que se trata de una antigua noticia, sobre una antigua comisión, respecto de una antigua Misa.
La nota recuerda que en el año 1982, a pedido del Papa Juan Pablo II una Comisión integrada por 9 cardenales, entre ellos Joseph Ratzinger, estudió detenidamente la cuestión de la posible y eventual supresión de la Misa Tradicional, en uso en la Iglesia desde los tiempos apostólicos y hasta 1969, llegando a conclusiones como éstas: “No, la Misa de San Pío V jamás fue suprimida”. La segunda pregunta que se les efectuó fue: “¿Un obispo tiene al menos el derecho de prohibir a un sacerdote de buena reputación celebrar la misa tridentina?”. La respuesta de los cardenales fue unánime: “No, ningún obispo tiene el poder de prohibirle a un sacerdote católico que celebre la Misa tridentina (de San Pío V)”. Así lo informó el cardenal Alfons Stickler, por entonces Prefecto de los Archivos del Vaticano y uno de los miembros de la Comisión, integrada también por los cardenales Agustín Mayer, Agostino Cassaroli, Joseph Ratzinger ... . El cardenal, luego del comentario sobre los hechos, opinó también: “No tenemos ninguna prohibición oficial, y pienso que el Papa no impondrá nunca ni la menor prohibición...por causa de las palabras de San Pío V, que ha declarado solemnemente que esta Misa será válida hasta el fin de los tiempos” (Revista The Latin Mass, 5 de mayo de 1995), refiriéndose el cardenal Stickler a la Bula del Papa San Pio V denominada Quo Primum tempore, (aquí en inglés) por la cual se estableció la Misa Tradicional revisada.
Lo cierto es que, según una interpretación canónica autorizada y que es actualmente la más corriente, las disposiciones dadas por los Papas Paulo VI en 1971 y Juan Pablo II en 1982 (ambas suprimidas de hecho, por ser injuriosas y vejatorias para quienes las invocaran en su apoyo) y 1988 (motu proprio en el cual se han deslizado confusos ‘furcios’, como considerar como lefebvristas a todos los que mantenían viva la “justa aspiración” de seguir participando en la Misa Tradicional, más algunas contradicciones y no pocos agravios), en orden a obtener el derecho permanente de oir la Santa Misa tradicional, afectan más bien a los fieles que a los presbíteros, quienes siempre conservan el derecho de poder celebrar la Santa Misa con el Misal de 1962.
Desde luego, después, arreglate con el obispo ...
El artículo de Le Figaro deja entrever que las normas jurídicas mencionadas, en realidad, fueron intentos restrictivos del derecho concedido por la Bula de San Pío V, y que jamás nadie osó derogar, por no comprometer el propio poder, dejando sin efecto lo que un Papa anterior, por medio tan solemne, declaró inextinguible hasta el Fin del Mundo. Pero el articulista deja traslucir la existencia de cierta dosis de crueldad hacia los círculos afectos a la Liturgia tradicional.
Por eso, seguidamente da cuenta de la actual revisión de la Reforma de 1969 en que está empeñado Benedicto XVI —que aunque nadie lo reconozca por temor a quedar mal, ha sido en el pasado el progresista moderado intelectualmente más honesto que hayamos conocido— cuyos aprontes estarían ya listos y las declaraciones pertinentes, de muy inminente publicación.
Los articulistas, tanto del diario francés como los de la página en inglés dedicada a la Liturgia tradicional, diferencian la liberación de la Misa tradicional de la revisión de la Reforma Litúrgica de 1969, a fin de evitar confusiones que lleven a creer que serían la misma cosa. Aunque sí tengan, coincidentemente, una causa en común, que tal vez no sea la única: los abusos litúrgicos que han proliferado desde 1969, y si no contamos los experimentos de los años posteriores a la 1ª Guerra Mundial, llevados a cabo por algunos innovadores, como Romano Guardini, sin permiso de la Santa Sede.
La espectativa universal por estas medidas, por lo demás, está determinando nuevas formas de alineamientos entre el alto clero, cuyos resultados todavía no somos capaces de interpretar adecuadamente. Pero no preocuparse: los propios interesados nos harán saber en qué y dónde quedan. Como siempre.

América, la bien donada ...

Le tomamos prestado el título de su gran obra a don Enrique Díaz Araujo, para dárselo a este breve ensayito y recomendar, además de la lectura de su libro homónimo, que debería estar en la base formativa histórica de todo americano bien nacido y amante de la verdad, también para llevar la atención de nuestros sufridos lectores hacia un breve artículo publicado hace ya tiempo por la Revista Arbil y reeditado digitalmente por Churchforum, y referido a la situación de indios americanos antes de la Conquista, y cómo de ésta se siguió inexorablemente un mejoramiento substancial en su vida concreta (¡Oiga usté! ¿es que no le han dicho que ponga comas y puntos en oraciones tan largas ...?).
Son corrientes los ataques de la prensa izquierdista y liberal contra la Conquista de América, genéricamente denominados recidivas de la Leyenda Negra; pero los más hipócritas los encontramos entre los provenientes de los mutantes zurdófilos, quienes no sienten empacho alguno en criticar la Conquista apoyándose en criterios ideologizados que ellos mismos descalifican a priori como valorables en Historia, como la propiedad privada —que Marx interpreta como un gran mal, y por eso mismo defiende la inmensa empresa castellana en América por la redistribución pacífica de la riqueza fundiaria que realizó—, la familia, o la pérdida de una supuesta identidad cultural religiosa —opio de los pueblos para ellos, de donde deberían estar agradecidos con los conquistadores, que le enseñaron al aborigen la libertad religiosa...—, o el mismísimo sentido de pertenencia familiar y social o patriotismo, que es de toda evidencia no existían en América antes de la Conquista, como virtudes apreciables. Si se quiere una explicación gráfica de la difamación que estamos diciendo, véanse los esplendidos murales del resentido Diego Rivera, en México, y se comprenderá bien lo que significa que un descendiente de conquistadores escupa de tal manera al Cielo, a su padres, a su raza y a su tierra, no menos que a su propio arte, hecho que no pueda explicarse sino por odio a la fe.
Informarse sobre estos tópicos es un deber; y nos permitimos recomendar, además del autor mencionado arriba y a don Julián Juderías, el creador del nombre “Leyenda Negra”, a don Rómulo D. Carbia, un precursor junto con Juderías, al norteamericano Phillip W. Powell (Árbol de odio), y al jesuita alemán Ludwig Hertling; la obra de don Vicente Sierra “Sentido Misional de la conquista de América”, es también una erudita fuente de consulta. Libro excelente y bien fundamentado, es el escrito por el sacerdote español P. José María Iraburu “Hechos de los apóstoles en América”, aunque los libros de autores españoles, salvo excepciones, demuestren generalmente una explicable incomprensión jurídica e histórica de lo que luego se dió en llamar, algo impropiamente, “Guerra de la Independencia Americana”, a la cual ven como una rebelión contra España de inspiración jacobina o, al menos, racionalista, y no como lo que, en globo, realmente fué: Una lucha religiosa entre el jacobinismo peninsular de la despótica Junta de Cádiz y el liberalismo explícito de la Constitución de 1812, la tristemente célebre “Pepa”, que con inexplicada unanimidad se negaron a jurar los libertadores americanos San Martín, Bolívar e Ithúrbide, y los aguerridos reinos castellanos (no españoles) de la América, celosos de su Religión y derechos. Así, por ejemplo, la obra de don Bernardino Llorca, s. j., en lo relativo a este período de la historia americana, es algo engorroso de defender para un americano.

Y si quiere asegurarse que ha gastado muy, pero muy bien su plata en libros buenos, adquiera “Mayo Revisado, I”, del autor mencionado en primerísimo lugar y cuya fotografía exponemos (justamente calificado como defensor de causas buenas), por que no tiene desperdiciables ni las tapas. Y obtendrá además una explicación completa y bien fundamentada sobre el movimiento de la revolución americana de principios del siglo XIX.
No queremos dejar de decir que, con estas breves recomendaciones, obedecemos a una sugerencia y pedido de amigos lectores (que son lo segundo por lo primero) y que nos han pedido razón de nuestra militancia histórica.
En el fondo, se comprenderá que todos estos hechos, que apretamos en una treintena de líneas pero abarcaron unos 300 años, no son más que una espantosa lucha religiosa contra el catolicismo promovida desde la Protesta luterana y calvinista, y de su hijo hipercrítico (como todos los hijos de millonarios de oscuro origen), el marxismo dialéctivo; y ni qué decir que, hasta ahora, con bastante éxito.

martes, 12 de diciembre de 2006

12 de diciembre, día de La Emperatriz de América

América es un imperio; así lo declaró formalmente Su Santidad Pío XII cuando instituyó a Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América. A pocos años del descubrimiento de América, la Madre de Dios quiso hacerse ver en el nuevo continente para bendecir a la raza naciente —hija del único pueblo europeo que jamás sintió ni tuvo “asco racial”, y los pobres indígenas tiranizados por el demonio durante siglos— y para confirmar con Su presencia el origen divino del derecho a evangelizar América. Ella, con su intervención misteriosa y su milagro asombroso, aún hoy tan patente como inexplicado, aseguró como un mandato divino la grandiosa empresa de la Conquista de América, previendo el Cielo que la historia futura, intentaría descalificarla hasta ahora mismo.
La modesta tilma de San Juan Diego sigue ostentando la milagrosa imágen de la Emperatriz de América, sin que el ácido de algún anarquista trasnochado ni los masónicos (y explosivos) sortilegios del gobierno de Calles, pudieran hacerle mella alguna; antes bien, manifestar aún más el Milagro permanente de Su protección.
En Méjico, la nación mártir, tenías que estar, Frontera contra el hereje...

lunes, 11 de diciembre de 2006

Nueva Recomendación


Encontramos otro “blog” hermano; o primo hermano, si prefieren: La Espada y la Cruz, y nos gusta hasta el nombre. Lo agregaremos, en este sencillo pero humilde instante, a nuestra columna de recomendaciones; con el debido respeto, etc.

Es Gardel

Hoy, 11 de diciembre de 2006, hace 116 años que nació Carlos Gardel.
Lo recordamos por que fué un autentico caballero, como confirmaran todos los que lo trataron y, en su momento, ratificó su partenaire Imperio Argentina, testimonio doblemente valioso por la época decadente, viciosa y farrista que les tocó vivir en Europa, donde se conocieron, filmaron y, caso extraordinario, cantaron juntos. Gardel jamás cantó con ninguna otra mujer.
No nos impresionan demasiado las glorias del mundo; pero Carlos Gardel fué una auténtica figura popular, poseedor de una voz verdaderamente extraordinaria, apta para el canto y no para el espasmo, como las que ahora atronan nuestra terminal “civilización”.
Su técnica vocal impecable, su fraseo inconfundible y el timbre netamente bello, y una firme adhesión a lo criollo —con relativamente pocos ingresos a la canción prostibularia que tanto agradara a Borges y desesperara al P. Castellani— que incluyó música surera, que gracias a él, se salvó del olvido, lo elevan al lugar que ocupa y, caso extraño, ha adquirido con méritos indiscutibles y no por obra de una publicidad pasajera. Gardel fué real, no una efímera y fementida creación comercial. Usó bien y generosamente los dones que Dios le dió.
Honró a su madre, amó a su patria (a la Argentina, que le dió lo que él era, no la tierra suya natal, envuelta en mil balurdos masónicos durante toda su vida), difundió el canto argentino como nadie antes lo había hecho y fue leal a sus amigos. Dicen que era conservador y se sabe seguro que había sido compañero de Ceferino Namuncurá en los Salesianos.
¿Qué más hace falta para recordarlo?

¡Soy católico y masón!

Algunos católicos piensan todavía que es posible mantenerse fieles a la Iglesia y prestar su nombre a la secta masónica. Las advertencias y amonestaciones del pasado —razonan— o carecen de sentido al presente, o ya han sido removidas por el “espíritu” de renovación que soplaría sobre la Iglesia de Cristo desde los años '60, como si la Iglesia fuese un club de fútbol cuya dirigencia tiene facultades omnímodas para modificar el plantel, la formación en la cancha, la doctrina de juego y al director técnico. Nada más alejado de la verdad: la pertenencia a la masonería en cualquier grado o condición que se presente, hace acreedor al fiel católico a la pena de excomunión, por cuanto de pretender recibir la Sagrada Comunión, incurrirá además en sacrilegio. Los documentos que así lo atestiguan los ponemos aquí y aquí, a fin de dejar advertidos a todos aquellos que pudieran estar concernidos. Ningún obispo tiene autoridad para remover estas disposiciones, aunque sí para levantar las penas canónicas que han sido infligidas, según se presente el caso.
Como la veda canónica es más extensa hoy que en el pasado, es deber de los sacerdotes advertir a los fieles (pero mucho más a los infieles) que de prestar su nombre a cualquier asociación que maquine contra la Iglesia, incluídos partidos políticos, ONG's o lo que fuera, la pena será la misma. Y que no debe conformarse el reo de esta pena con pensar que, en su infinita Misericordia, en el extremo de su vida Dios lo salvará, si durante su vida se ha negado a recibir los efectos de esa misma Misericordia hecha sacramentos, y en el momento de la muerte no hace un sincero y profundo acto de arrepentimiento que, de ser posible, debe incluir la Confesión.
Aquellos que estuvieran alcanzados, confíen en los auxilios de Dios Nuestro Señor y en Su Madre Santísima, y abandonen la secta, en la certeza que así dejarán de lado un patente peligro extraordinario para la salvación eterna.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Tu es sacerdos in æternum, I

La Argentina es, teóricamente, un país católico. Esto significa que la mayor parte de su población está bautizada y que practica, de una forma más o menos continua, el culto católico. La India, en cambio, no es un país católico, sino multirreligioso con predominio del brahamanismo, y de las religiones musulmana y budista —si es que esta última es en, verdad, una religión.
De Brasil, se dice que es el país católico más grande del mundo, aunque la masiva apostasía —especialmente por acción de la sectas yanko-protestantes— lo está destruyendo; y finalmente, de Polonia, nadie duda que es un país católico.
Para la práctica del culto, es necesaria la existencia de sacerdotes disponibles, por que en la Iglesia el culto es esencialmente Litúrgico y la Liturgia —el medio de santificación por excelencia— es casi siempre sacramental y está encomendada por Dios y por el Iglesia, principalmente, al sacerdocio ordenado.
Veamos qué hay detrás de todo esto.

CIUDAD DEL VATICANO, 5 dic 2006 (VIS). Obispo … de San Miguel (superficie 206, población 845.000, católicos 810.000, sacerdotes 95, religiosos 335, diáconos permanentes 7) en Argentina. Monseñor… obispo de Santo Tomé (superficie 29.011, población 152.700, católicos 137.800, sacerdotes 18, religiosos 32) en Argentina.
CIUDAD DEL VATICANO, 7 DIC 2006 (VIS). El Santo Padre nombró al obispo Doraboina Moses Prakasam, hasta ahora de Cuddapah (India), obispo de Nellore (superficie 30.800, población 6.665.490, católicos 82.740, sacerdotes 137, religiosos 251) en India.
Polonia es un país católico también, como la Argentina y como Brasil.
CIUDAD DEL VATICANO, 6 DIC 2006 (VIS). El Santo Padre: Nombró al obispo Stanislaw Wojciech Wielgus, hasta ahora de Plock (Polonia), arzobispo metropolitano de Varsovia (superficie 3.350, población 1.533.600, católicos 1.439.600, sacerdotes 1.076, religiosos 3.011) en Polonia. Erigió la diócesis de Sao José dos Pinhais (superficie 7.172, población 649.556, católicos 497.454, sacerdotes 58, religiosos 165) en Brasil, con territorio desmembrado de la archidiócesis de Curitiba.
Las cifras arrojan los siguientes resultados: En la diócesis de Varsovia, Polonia, hay un sacerdote o religioso cada 352 católicos; en la diócesis de Curitiba, Brasil, hay un sacerdote o religioso, cada 2.230 católicos. En la diócesis de San Miguel, Argentina, hay un sacerdote o religioso cada 1.883 habitantes; y en la diócesis de Santo Tomé, Argentina, hay un sacerdote o religioso cada 2.740.
Finalmente, en la diócesis de Nelore, en la India, hay un sacerdote o religioso cada 213 católicos.
Aceptamos que estas estadísticas son necesariamente inexactas, por que se cuentan la cantidad de sacerdotes y religiosos por cada católico, cuando en realidad, a los efectos estadísticos, se deberían tomar únicamente la cantidad de sacerdotes por habitante, excluyéndose a todos religiosos que no tengan el orden sagrado.
Así que las estadísticas tienen bastante yapa a favor de los católicos. O en contra, para ser más precisos.
De manera que, como resultado estadístico, queda en pié que la diócesis que cuenta con mayor cantidad de sacerdotes por habitante católico es Nelore, en el país no católico de la India. Luego quedan situadas Varsovia y muy, pero muy atrás, San Miguel, Sao José dos Pinhais (separada de Curitiba) y atrás, al final, Santo Tomé.
¿Qué explicación tiene este extraño fenómeno? Que Nelore pudiera ser territorio de misión no lo explicaría suficientemente, pues es una diócesis más o menos de la misma antigüedad que las dos de la Argentina que mencionamos, y se supone que en tierras apostólicas, los misioneros provienen de las Iglesias mejor establecidas y con mayor número de sacerdotes, de forma que puedan prescindir de algunos de ellos para que difundan el Reino de Cristo en otras latitudes ¿cuáles son, pues, esas Iglesias mejor surtidas ... ?
Las cuentas no cierran.
El problema, evidentemente, son las vocaciones sacerdotales. Y el “problema” de las vocaciones, tiene una primaria dimensión sobrenatural, pues toda vocación es, ante nada, un llamado concreto y directo de Dios al sacerdocio; y recién en un segundo momento, es una cuestión de la Iglesia, entendida como institución.
Lo cual invita a formularse dos preguntas (y media), a saber:
1) ¿Dios no envía vocaciones?
2) ¿Los requeridos no quieren aceptar ... ?
Y la “media” restante: ¿Éste problema es común a todo el mundo?
Hoy es el día del Señor, así que mañana seguimos.

viernes, 8 de diciembre de 2006

La Inmaculada Concepción de María

Tota pulchra es

Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Vírgen María, en el primer instante de su concepción, fue, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles (Dz. 1641).

Ave Maria Gratia Plena, ora pro nobis peccatoribus

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Juicio por jurados

I consider trial by jury as the only anchor ever yet imagined by man, by which a government can be held to the principles of its Constitution

—Thomas Jefferson

Habíamos prometido una reseña sobre el sonado juicio por jurados —una novedad absoluta en la Argentina— en el cual se absolvió a una jóven mujer que asesinó a su hijita recién nacida. Encontramos en una página amiga, un comentario que refleja bastante bien nuestro pensamiento, así que, a él remitimos.
Con relación a ese artículo, nos ha sugerido un caro camarada de letras que episodios como éstos, no parecen ser exclusiva consecuencia de una visión maniqueo-marxista de la vida, sino que son muy propios también del liberalismo, la cual verdad no nos atreveríamos a negar, por provenir además de quién proviene. Sin embargo, se nos ocurre que, tal como profetizara Nuestra Señora en Fátima, "Rusia esparcirá sus errores por el mundo", y uno de ellos —nada pequeño— es, precisamente, esta cosmovisión dialéctica y materialista de la vida; y en especial, de la vida de relación, envenenada por esos rencores y estos horrores, que menciona el articulista. La falta de matiz ya no es exclusiva del mundo marxista o, si se prefiere, ha sido diseminada como un "hallazgo" de Marx, digno de ser culturalmente importado por el liberalismo.
El juicio por jurados es una democratización de la verdad objetiva, es decir, un imposible lógico y, como principio, un abuso jurídico. De una premisa falsa de sigue cualquier cosa, inclusive una conclusión que, casualmente, pueda ser verdadera. Pero más parecida a las notas de la flauta del fabuloso burro músico, que a una consecuencia de la ordenación recta de las cosas según la razón.
Todo lo cual prueba, en todo caso, que el liberalismo, hijo espiritual del libre exámen, no quiere dejar de ser un basurero cultural.

martes, 5 de diciembre de 2006

El Cristo Histórico y el Cristo de la Fe

«Si alguno no recibiere como sagrados y canónicos los libros de la Sagrada Escritura, íntegros con todas sus partes, tal como los enumeró el Concilio de Trento (Dz 783), o negare que han sido divinamente inspirados, sea antema». Concilio Vaticano I, Dz 1809.
«Si alguno dijere que las disciplinas humanas han de ser tratadas con tal libertad, que sus afirmaciones han de tenerse por verdaderas, aunque se opongan a la doctrina revelada, y que no pueden ser proscriptas por la Iglesia, sea anatema»; ídem. Dz 1817.
«Es lícito conceder que el Cristo que presenta la historia es muy inferior al Cristo que es objeto de la fe»; proposición condenada en el Decreto "Lamentabili", San Pio X, Dz 2029.
Nadie ignora el pasado progresista del cardenal Joseph Ratzinger, por la gracia de Dios, actual Papa Benedicto XVI. Al contrario, este antecedente parecería ser para él, como la inmunidad al vacunado, una imprescindible vivencia para comprender las causas de autodemolición presente de la Iglesia. Y acaso, para detener ese proceso mediante los acertados remedios que le sugiera el Espíritu Santo.
Una reciente traducción del Prólogo del libro de Joseph Ratzinger, "La strada della mia interpretazione della figura di Gesù nel Nuovo Testamento...", nos pone en la pista del itinerario espiritual, más que intelectual, del actual Papa; el cual, partiendo de una primitiva admisión, completamente acrítica, de postulados netamente progresistas, ha ido redescrubriendo de contrapartida, tras el agraz sabor de tanta falsedad, el esplendor sagrado de la Doctrina Católica, final tramitado a lo largo de un camino plagado de arideces, dolores e incomprensiones. Y dudas en la fe.
Una frase: «La acción de elaboraciones comunitarias anónimas, de la que se busca encontrar los exponentes, en realidad no explica nada ... », es mil veces más consistente que las inmensas bibliotecas de los críticos bíblicos modernos, que no hacen sino desmerecer la Divina Revelación con suposiciones alejadas no solamente de la verdad histórica comprobable, de sus fuentes, sino de toda razonabilidad subyacente. El propio autor, escribiendo sobre el remanido argumento de la supuesta creación de los textos evangélicos a partir de las tradiciones y conductas de las "comunidades primitivas" y no de hechos históricos concretos de los cuales los narradores han sido testigos, lo reconoce a continuación: «¿Cómo
—se pregunta el prologuistalas comunidades desconocidas han podido ser tan creativas, convencer e imponerse de tal modo? ¿No es más lógico, inclusive desde el punto de vista histórico, que la grandeza se coloque al comienzo y que en la práctica la figura de Jesús hizo saltar todas las categorías disponibles y de este modo pudo ser comprendido sólo a partir del misterio de Dios?».
La pregunta no la pueden responder, con acierto, ni la crítica protestante del reverendo Bultmann ni su isotipo local, el Padre Luis H. Rivas, titular de la cátedra de Biblia del Seminario de Buenos Aires; ni ningún otro "perito" moderno que no parta de la aplicación de la dogmática tradicional, y del subsiguiente principio de la "analogía de la fe" para los pasajes más obscuros de las Sagradas Escrituras.
Se trata, nada menos, que de la credibilidad del mensaje revelado al mundo por Dios mismo y cuyo depósito fue confiado a la Iglesia, para la salvación eterna de sus miembros. Según los métodos en boga más o menos a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, todo el siglo XIX y casi todo el XX, el sistema era la simple, total y radical demolición de cualquier vestigio de verdad histórica en los textos sagrados, como si Dios no hubiese querido insertar en la Historia Su Mesías salvador, sino inventar un mecanismo hermético, para iniciados (¡otra vez la gnosis!) según el cual se conferiría al hombre un conocimiento nada interesante ni determinante para su salvación eterna. Las más dramáticas calumnias recayeron, como era previsible, sobre los libros teológicos, como el Evangelio de San Juan, cuya misma existencia humana fue negada por los hipercríticos, y sobre los proféticos, que son considerados, de ordinario, como la confirmación de la divinidad del Mesías y el sello de autenticidad de toda la Revelación.
De esta forma cayeron bajo la picota del libre examen todo San Juan y el Apocalipsis —posiblemente el libro más difamado de todos los que componen las Sagradas Letras—, Isaías, Daniel y, a renglón seguido, toda la credibilidad de la Escritura; y finalmente, la propia divinidad de Cristo. Pero como esta afirmación ponía a sus autores explícitamente fuera del cristianismo, se inventó la distinción (primero) y diversificación (después) entre el Cristo histórico y el Cristo de la Fe, a fin de evitarse una segura excomunión y dejarse a salvo, de manera puramente sentimental, la doble naturaleza de Cristo; aunque también dejando incoado así, el principio de su negación.
Para concluir la presentación de su libro, el Papa Ratzinger, luego de agradecer a la escuela de la exégesis moderna por sus aportes científicos, que considera valiosos y que no escatima reconocer, dice no obstante que estas páginas que presenta, no son magistrales en el sentido dogmático, sino su personalísima y vívida búsqueda del "rostro del Señor".
Si se comprende lo que queremos decir, ahora sabemos por qué lo eligió el Espíritu Santo; quiera Él darle la fuerza necesaria para llenar la misión que Le asignó.

El celibato sacerdotal

El cardenal brasileño Claudio Hummes, ex arzobispo de San Pablo y designado hace poquísimo tiempo como Prefecto de la Congregación para el Clero, ha debido salir a dar claridad a unas palabras suyas, anteriores, vertidas en ocasión de un reportaje que ¡oh, imprudente y novel funcionario vaticano! concediera a un diario de su última sede arzobispal, que es posiblemente una de las más populosas del mundo católico. En su necesaria aclaratoria, exigida por la torre de murmuraciones en torno a la supuesta derogación del celibato sacerdotal que dejara a su paso el "interviú", deja bien sentadas dos cosas; o hechos, si se quiere: Primero, que la Iglesia no tiene previsto en su agenda el tratamiento de cualquier medida que suponga una relajación del celibato sacerdotal, según se halla disciplinado en la actualidad; y segundo, que aunque es verdad que esta práctica es puramente disciplinar en la Iglesia, su fundamento es de origen divino, aunque él, algo mundanizado, dijo que su fundamento es "teológico y espiritual", lo cual no es del todo preciso. El mundo, escandaloso y muchachista e hipócritamente preocupado por la merma de sacerdotes, piensa que la escasez de vocaciones sacerdotales se debe, principalmente, a esta característica que —creen ellos— es un antinatural cercenamiento de una tendencia física y moral de la cual el hombre está fuertemente impregnado y hacia la cual tiene una tendencia invencible, razón por la cual, el sacerdocio ordenado no prospera a la hora de elegir profesión, ni resulta ser una "opción" de suficiente atractivo.
Como se comprenderá, el argumento sirve también para "entronizar" de rondón, la cuestión de la ordenación femenina.
Como el lector habrá comprendido ya, estos críticos tienen la razón en todo cuanto dicen, motivo por la cual están completamente equivocados.
Si descartamos el argumento histórico, que indica el continuo crecimiento vocacional coexistente con el celibato práctico desde los albores mismos de la Iglesia, y más todavía a partir de la universalización de la disciplina celibataria para la Iglesia latina, lo cierto es que, como también afirma el entrevistado acudiendo a un argumento sociológico, las causas de las deserciones vocacionales deberían buscarse en otro lado, como en la secularización y haciendo notar el cardenal prefecto el contraste con las denominaciones religiosas no católicas, que no exigen el celibato a sus clérigos, y que tampoco tienen vocaciones.
El verdadero secreto de esta cuestión está en una razón más sencilla, más sublime, no defectiva sino efectiva, e infinitamente menos ruinosa para el prestigio sacerdotal: El celibato se justifica y explica en la perfecta imitación de Cristo, a Quien cada ordenado queda configurado totalmente, en su potestad sacerdotal, por causa precisamente del sacramento del Orden Sagrado. Como Cristo es varón, y la elección divina para la casta sacerdotal, desde Aarón para acá, recae esencialmente en el linaje humano masculino en vista y previsión del Sacertote por antomasia, el hipotético sacerdocio femenino es sencillamente imposible y cualquier conato de ordenación de mujeres, inválido sin perjuicio del sacerdocio genérico de todo bautizado que se adquiere por medio de los demás sacramentos, a partir del bautismo, y que comprende también a las mujeres como a todos los demás no ordenados.
El seguimiento del consejo evangélico, que es recomendable aunque facultativo para cualquier bautizado, es convenientemente preceptivo en algunos aspectos de su vida para el ordenado, en tanto su obrar in Persona Christi capitis, le exige la máxima configuración a la Cabeza a la cual adhiere y en cuyo poder obra.
Está claro que esta mística unión en el sacerdote, que justamente, se dice, desplaza hasta la esencia del hombre para instalar la de Nuestro Señor, es hoy incomprensible para muchos, incluyendo prelados y cardenales prefectos, poco afectos al misterio y las uniones sacramentales.
La exclusión de las mujeres no se trata solamente, como se ha dicho en el pasado, de una simple, misteriosa e inexplicable "decisión divina" que, por simple obediencia, debe acatarse; como el misterio de la Encarnación del Verbo, del cual depende, y dentro de la economía de la Revelación, la decisión divina es perfectamente comprensible, desde que, como afirma el Apóstol, todas las cosas creadas son por, para y en Cristo, siendo Él la cabeza de todo ello. La mujer para el varón, el varón para Cristo, y Cristo es de Dios. Así dicen los Apóstoles ¿son machistas... ? La pregunta es estúpida, y no tiene la menor importancia si se quiere ver el asunto desde tan desarreglada perspectiva, por que aquí, lo que vale, es comprender cómo lo hizo (o cómo lo ve) Dios y no como lo vemos nosotros. Dios creó toda la especie humana en nuestro padre Adán, y de él, se siguió todo el humano linaje, incluso Cristo. Pero siendo Cristo el centro de todo lo creado, es natural y explicable que debieran dedicársele a Él las primicias, sin mengua de la santidad de los restantes integrantes de la especie. ¿No honramos acaso a la Madre de Dios, con semejante título, en primerísimo e incomparable lugar? ¿No es ella la Reina del Cielo y de la Tierra? ¿No es, acaso, nuestro "rocío del Cielo" (rorate cæli) del fin de los tiempos ... ?
Hablemos claro de una vez: subordinación no es inferioridad, ni es causa de agravio, por que no entraña mal ni defecto alguno. ¿Agravióse la Virgen Bendita por tener que obedecer a su Castísimo esposo San José ... ? ¿Acaso Cristo la instituyó sacerdotisa? Por su lado, la castidad, y el celibato sacerdotal en particular, son esencialmente oblativos y suben, como dulce perfume, a los pies del Altísimo como ofrenda aceptable junto, con, cabe y por, los Méritos de Su Hijo. El salmista recuerda que Dios no quiere sacrificios, sino corazones ardientes de amor por Él. Algo debe valer esto ante el Trono Divino, para que el demonio le dedique tantos pertrechos y tropa; y macaneo, siendo que, después de todo, se trata de una renuncia voluntaria (perdón por el pleonasmo) y no de una imposición. Y desde luego, el sentido de que se da en la prensa amarillista (véase que nuestra página es ligeramente ocre) a la expresión "relajación del celibato", no es otra que la simple y llana derogación de 6º Mandamiento de la ley de Dios, para sacerdotes ...
La causa de la falta de vocaciones la dejamos para otro artículo. Es que el problema del sacerdocio ordenado es sobrenatural, y dentro de ese orden deben explicarse y resolverse sus contingencias; para entender el celibato hay que ser católico, aunque se pertenezca formalmente a otra denominación. Lo cual comprenden muy bien los perseguidores de la Iglesia, que sacrifican a su mono de Dios cuanto sacerdote se les pone delante, por que creen que es otro Cristo en la tierra; o acaso, lo saben. Como decía hace un tiempo el padre Amorth, exorcista de Roma: "No conozco ningún demonio que sea ateo".

lunes, 4 de diciembre de 2006

Memoria ...

Como los días que corren son ya los que corresponden a los setenta años de los momentos iniciales de la Cruzada Española contra el Comunismo, llamada también guerra civil española todo en minúsculas, como les gusta escribirlo a los rencorosos derrotados en 1939 y que obtuvieron, junto con el perdón de sus atrocidades, una vida mucho más cómoda que la anterior nos parece oportuno dar a la ocasión algún relieve ejemplar. Como al pasar revista hemos encontrado un cortísimo spot (creo que así le dicen) de excelente calidad, histórica y, dentro de lo que podía esperarse, técnica, lo usamos, con los debidos respetos a su autor, para nuestro modesto homenaje. Por que no alentamos la saña ni el rencor, sino la verdad, renunciamos a emplear, para la ilustración habitual, alguna imagen de nuestra más singular predilección, utilizando en cambio, una que ninguno impugnará, a no ser los traidores.
La deserción de la verdad histórica es el primero, intermedio y final pasos de la izquierda para obtener y conservar el poder, o impugnar a quienes lo tienen, cuando llega el caso que lo han perdido justamente (que es siempre). La frase de Voltaire "miente, miente que algo quedará", se ha convertido en la regla eminente de la praxis gramsciana del presente; de manera que ahora, los inocentes muertos "de la izquierda" que, claro, son los únicos que han existido, resulta que superan astronómicamente sus crímenes, es decir a los muertos por la izquierda, de los cuales no se habla ni se permite hablar, aunque suman unos 100 milloncitos de víctimas en todo el mundo durante el siglo XX. Y cuando son homenajeadas esas víctimas de los izquierdistas, resulta que eso es una actitud "golpista". A diferencia de España, en la Argentina la masonería liberal no ha trabajado al pueblo durante 150 años para resentirlo contra la Iglesia y la cuna, así que no esperamos haya por aquí, Dios nos oiga, un baño de sangre como el de hace 70 años; que aunque fué necesario para libertar España, fue malo en sí mismo, como toda verdadera tragedia. Y por que además, los gobiernos argentinos han sido todos malísimos desde hace por lo menos 100 años, así que nadie se va a matar, hoy, por defender a ninguno, e inclusive a lo presente, no se le hace demasiado caso que digamos ...
Como esta bitácora tiene su origen allende los mares de España, según es notorio, tiene esta memoración, pues, el objeto propósito de que, si alguien puede y debe, comience sus barbas a remojar. Que ganas de afeitar nunca han de faltar.

Otro aviso

Un blog amigo nos ha dado aviso de un error en nuestra redacción. ¡Gracias Cruz y Fierro!

sábado, 2 de diciembre de 2006

Aviso

A pedido de algunos lectores, hemos movido las entradas intituladas "Muerte ... " a fin de que figuren contiguas. No podemos agradecer el interés por ellas, por la sencilla razón de que no somos autores de los versos ni los grabados. Dentro de pocos días, suspenso mediante, daremos a conocer los nombres de estos eximios artistas.

Muerte III

Muerte, puerto de mi vida
vida que en mi muerte estás,
como no sé si vendrás
de luna o de sol vestida,
muriendo estoy en mi vida
viviendo en ti, muerte, estoy;
pues, siendo lo que no soy
y anhelando al que siempre es,
con la inquietud de tus pies,
hacia sus riberas voy.

Tengo contigo una cita
desde siempre, desde Dios;
sólo una señal: adiós
—sobre el corazón escrita—,
es la palabra inaudita
que digo a todas las cosas.
Y cunas, tálamos, fosas
—claro silencio escondido—,
de adioses el pecho herido
dicen adiós a las rosas.

Amén.

Muerte II

¿Morirás, muerte, conmigo
cuando el encuentro concluyas?
¿Como un río de aleluyas
me encontraré en ti al amigo
o al desamor enemigo?
¿Me encontraré la hermosura,
o la nada hueca y dura?
¿Me encontraré con la vida,
o contigo, siempre herida,
siempre muerte, siempre oscura?


Cuando llegues a mi puerta,
quiero ir a ti, como al mar
entra el río hecho cantar,
toda mi sed a ti abierta,
para no fatigar, incierta,
mi impaciencia enamorada,
Ni una lágrima salada
de mis pupilas asome:
¡y el silencio baje y tome
mi herida voz deslumbrada!

Muerte

Si eres, muerte, lo más mío
y mi vida lo más tuyo,
si con instantes construyo
mi tumba, hueco de frío,
si ensaya mi desvarío
morir mi muerte en el sueño,
¿me empeñaré en otro empeño?
¿Estaré, muerte, maduro
para el instante inseguro
de adueñarme de tu ensueño?

¿Eres victoria vencida,
o sol sin ningún ocaso?
¿Con mi sombra, a cada paso,
va tu sombra confundida?
¿Cuándo estallará, encendida,
ésta mi cárcel de lodo?
¿Dónde, con quién, de qué modo
llegará, muerte, el momento
de soltar mi voz al viento,
tú en mi nada y yo en mi lodo?

Si es tan incierto el instante
y tu venida tan cierta,
¿cómo velaré a mi puerta
mi vigilia palpitante?
¿Como el amor al amante?
¿Como a la espuma la playa?
¿Como latido que calla
ante el silencio infinito?
¿Como el estertor de un grito
ante el misterio que estalla?


AMEN.

Himnos del oficio de lectura a partir del Lunes hasta el Sábado XXXIV durante el año, Liturgia de las Horas