miércoles, 29 de noviembre de 2006

Los reyes catódicos

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón son justamente recordados como "los reyes católicos", por que su vida y su obra de gobierno se identificó a tal extremo con el catolicismo, que merecieron en la vida, como en su muerte, adherirse de forma inhesiva a la Iglesia, que los lleva en el cuerpo Místico como algo propio, justamente adquirido.
De los 500 años de la muerte de Isabel, por aquí nada de nada. Este mundo rapaz y arrabalero no quiere saber nada de grandes señores, sobre todo si se les debe la vida, o algo del propio ser, al modo en que uno se endeuda con sus padres; vamos, una especie de indolencia frente al 4º Mandamiento de la ley de Dios. Y si eran reyes ¡ni qué decir!
El domingo pasado, festividad de Cristo Rey, innumerables bloggistas se quejaban de la falta de precisión de sus domingueros predicadores para explicarles la reyecía por antonomasia, la de Cristo, sin desacreditarse como sujetos muy, pero muy democráticos ¡sí señó!. Tan poco se entiende qué cosa sea la monarquía (cristiana, no la camandulera de ahora), como nada se sabe sobre qué sea la democracia, y de qué forma su autenticidad más excelsa solamente es factible cuando ... van unidas. Según enseña Nuestro Señor en el Evangelio de San Juan (18, 37), "rey" tiene por primer acepción "el que dice la verdad", cuando a la pregunta de Pilato "Luego ¿tú eres rey?", responde afirmativamente, declarando: "para esto nací y para esto vine al mundo, a fin de dar testimonio de la verdad". O sea que, en realidad, un rey es exactamente lo contrario de un político.
Dejemos eso; lo cierto es que la fiesta de estos "reyes católicos" pasó sin pena ni gloria, en el más consciente de los sentidos, por que los figurones oficialistas no quisieron rendirle homenajes a los reyes fundadores de esta América llamada "española", que debería ser llamada "católica", mejor, por que América fué propiedad del rey de Castilla, y no de España, pero donada por la Iglesia católica para su evangelización. Y el agua lustral de América es una grave acusación contra ciertos americanos de hogaño.
Hoy, poco queda de aquel glorioso instante de epopeya, en que se resolvió darle el ser a este nuevo continente, para ordenarlo a la Fe y ponerlo en camino al Cielo; el rezongo revanchista de los indigenistas, una falsificación histórica que huele a marxismo barato a más de 11.000 kilómetros de distancia, la "democratización" del continente, o sea, su agregación acrítica e indiscriminada al pseudo imperio anglosajónprotestante por medios ilegales o simplemente brutales, y la "nueva memoria" que se quisiera imprimir a esta pobre pléyade de
americanos fieles a su Dios, a su Patria y a su origen, son hoy un triste remedo de las pujantes localidades fundadas por Castilla para Dios, durante dos siglos y medio de sacrificios, penurias y grandezas.
Por fin, esta más miserable que injusta "leyenda negra", que de verdad tiene solamente su trayectoria "catostante" (católicos con mentalidad protestante) de menos de un siglo, y que ha terminado de desprestigiar lo que, antaño, era signo de justa distinción.
¡Epa! Usté se equivocó ... el título dice "los reyes catódicos" pero debería ser "los reyes católicos".
Lo uno lleva a lo otro, decía el burro de la noria, y rebuznaba de risa, el muy bestia.
A los reyes, y más cuando son católicos, toca decir la verdad; la superchería moderna ha desplazado a los reyes de verdad, y de LA verdad, reemplazándolos por los ... ¡rayos catódicos!
Esa es la nueva "monarquía" que engaña al mundo, de por sí tan afecto a los engaños que Jesús nos advirtió, era uno de los tres enemigos del alma.
Así que creímos nuestro deber señalar a nuestros sufridos lectores que, a falta de homenaje a los Reyes Católicos, por haber sido fundadores veraces y sacrificados, hoy se debe rendir a los reyes catódicos, que son todo lo contrario, pues propagan la inmundicia de la mentira por todo el orbe, a todo lo que da.

Pobre Francia ...

La "civilización" francesa ha resuelto prohibir que en las películas porno que se emitan por televisión, pueda deslizarse el naturalísimo rasgo de concurrir a la alcoba sin preservativo, ese adminículo inútil que arruina dos cosas: el alma y la ¿sana? o espontánea expansión ante la cual se interpone
¿Ud. no lo cree y piensa que nos burlamos de su inocencia? Nada más lejos de la realidad, caritativo lector, por que el órgano (contra el cual el único preservativo que existe, es abandonar la complacencia y la ignorancia) periodístico que ditribuye la especie, así lo afirma. Y es de saber, que los diarios no mienten...

La noticia, como casi todas las que llegan a nuestros oídos por esta época, es una inmundicia, que no otra cosa podíase esperar de la otrora noble nación gala y del tiempo presente, conjugados en esta especie de eutrapelia al revés, este entrenimiento diabólico en la malicia, la corrupción, lo feo, lo desabrido o abiertamente desagradable, en todo lo cual está puesta la satánica complacencia; si es que el diablo puede tener alguna. Si todo esto no fuera por sí mismo repugnante, la hipocresía del funcionariado político que "generó" la precavida resolución, no deja de ser, "a su turno" (es un galicismo horrible, pero casa bien con esta noticia), una muestra autónoma del dislate en que se funda la política moderna. No les preocupa las ponografía, fatal mala costumbre social que con justa razón se ha perseguido desde antiguo, como causa motriz, que suele ser, de desórdenes en la honestidad, sino el gravísimo problema que, tanto la probabilidad de la fecundidad como la posible transmisión de una enfermedad venérea, acarrearía al exangüe sistema previsional francés; el envejecimiento poblacional es allí muchísimo más patético que en otras porciones de la Europa pagana, de manera que la asistencia médica socializada debería ser rigurosamente controlada.
Y los nacimientos también; cada país tiene su Ginés ¡qué quieren! Así que dos cosas le preocupan al sañudo proyevente: el patrimonio estatal y ... el patrimonio estatal. La honestidad, la moral, las buenas costumbres, la felicidad en esta tierra y, la Salvación eterna, no son de su "resorte".
Y hablando de resortes, habrás advertido, caro lector, que algunas noticias no llevan imágenes, pese a ser nuestro gusto ilustrar con alguna que sea apropiada, nuestras modestísimas contribuciones, y como un modo de "iluminar" los pobres textos que enviamos. Como comprenderás, los últimos temas abordados no nos permiten este sano entretenimiento; como decía el rabino encargado de las circuncisiones en su zona, cuando explicaba por qué motivo había un colgado un gran reloj en la entrada de su casa: "¿Y que querís que colgue?"

Un caso torcido (por todas partes)

Una mujer fué hallada muerta en su casa de Río Cuarto, provincia argentina de Córdoba, en circunstancias que hacen sospechar con sólidos argumentos, que su fallecimiento se produjo en ocasión de llevar a cabo ciertas peligrosas prácticas sadomasoquistas. Para nosotros, que en nada nos asemejamos a los puritanos, el hecho en sí carecería de otro interés que el que atañe a la salvación del alma de la difunta, si no fuera por que la difamación posterior a la investigación policial, ha exigido que algunos varones vecinos de la localidad, deban concurrir al juzgado penal local a solicitar que ¡por favor! se les practique el estudio de histocompatibilidad (ADN) con los restos seminales hallados en el cadáver, con el propósito de "¡probar su inocencia!". Nosotros, en la nuestra, creíamos que la inocencia no debía probarse sin que mediara acusación previa y solamente en caso de ser ésta adecuadamente fundada, o al menos, aparentemente fundada; era práctica también entre los romanos: Pilato le pregunta a Cristo "¿quién te acusa?", burlándose así de un sistema "judicial" que remite al procurador, un preso contra el cual no pesaba acusación ninguna. Pero en la locura generalizada de nuestro sistema "judicial" moderno, ahora resulta que hay que probar la inocencia sin que -dicho sea de paso- ni siquiera se esté investigando un probable caso punible, pues han sido descartadas las hipótesis de homicidio culposo o doloso, sino y aparentemente, una muerte por imprudencia de la propia víctima, que habría sido una desgraciada ninfómana adúltera, afecta a ciertos juegos mortales de acrobacia de alcoba, en la práctica de uno de los cuales se habría asfixiado.
Esta es la hipótesis oficial pero, lo que queda de todo este oscuro episodio que nunca, pero nunca hubiésemos reseñado aquí por sí mismo, es el catastrófico estado de los derecho individuales en la Argentina y especialmente, en una provincia que ha adoptado, ya, las revolucionarias novedades anglosajonasprotestantes, como por ejemplo, el juicio por jurados populares, cuyo primer caso escandaloso comentaremos en breve. El resultado práctico de este "garantismo" antigarantista de la "tolerancia cero" de (no 'a') la estupidez máxima, es una confusión jurídica y un desorden fenomenal en el cual estos marxistas de ocasión, han sumergido a la Argentina, poniéndola al borde del colapso social, político y moral.

martes, 28 de noviembre de 2006

Música Celta

La música y las artes celtas están de moda; adherimos a esta "movida" con una contribución (con plata ajena, claro) que se puede encontrar aquí, y también, aquí. O sea que nuestro mérito no excede al del buen barrendero; pero gallego y de buen gusto ¡qué embromar!.

lunes, 27 de noviembre de 2006

La nueva ley de Educación

Escribe Juan Olmedo Alba Posse
Cinismo: Emergiendo de las fracasadas reformas anteriores, el ministro de Educación reveló con toda su genuina autoridad, el meollo de la nueva re-reforma educativa destinada a refortalecer la identidad nacional. Así dijo que “la construcción (sic) de la memoria colectiva como contenido curricular no sólo remitirá al 24 de Marzo de 1976, sino que se referirá a ‘los procesos históricos y políticos que quebraron el orden constitucional y terminaron instaurando el TERRORISMO DE ESTADO’” (cfr. La Nación, 12.11.06, p.19). Ello en efecto, integrará de acuerdo al art. 92 del proyecto, la formación de los alumnos “en todas las jurisdicciones”, instruyéndolos a favor de la praxis marxista contra la seguridad del Estado; tal como ocurrió en la década del 70. Acaso no haya una síntesis igual de cinismo e hipocresía en toda la historia de la educación.
La invención ideológica que se quiere imponer contra la verdad, exige refrescar urgentemente la memoria de lo sucedido, empezando por lo que hemos presenciado. En tiempos de la “dictadura genocida” por ejemplo -demostrativo de la primera falacia- solían irrumpir en las calles ruidosas manifestaciones opositoras ostentando sus símbolos sin temor alguno al gobierno, que se escudaba en el ingenuo lema "Los argentinos somos derechos y humanos". También un día por semana se reunían como dueñas de la plaza, a caminar alrededor de la Pirámide de Mayo, algunas señoras cubiertas con un pañuelo blanco. Era un puñado de mujeres que se manifestaban sin el menor inconveniente, las famosas Madres de Plaza de Mayo.

Dilema: Tales imborrables imágenes, que se agregan a los firmes e insospechables testimonios expresados por los más diversos medios de aquellos tiempos, sugieren una reflexión adicional de gran elocuencia. Si el “Terrorismo de Estado” produjo 30.000 desaparecidos, y sus familiares reciben cuantiosas indemnizaciones, ¿cómo se explicará que sólo reclame un puñado de mujeres?

Esto lo llevaría a concluir al menos suspicaz -haciendo un cálculo razonable- que: a) unas 29.000 madres se han recluido en un hermetismo desconcertante; b) o que los 30.000 Desaparecidos pertenecen al credo bolchevique del “terrorismo de Estado”. (En relación con ello, observadores memoriosos no olvidan que el autor del “Nunca más”, se quejaba cuando los reclamos sólo llegaban a ochocientos; preguntándose cómo era posible que no se hubieran presentado más casos).

Es increíble que se tergiverse la historia de un modo tan brutal, hasta el punto que los feroces terroristas aparezcan como las víctimas del terrorismo. Va de suyo que las infracciones o delitos que se cometieran en la represión –así como los despropósitos del “Proceso”- de ninguna manera pueden cambiar la palpable naturaleza de las cosas.

Recurso: Ahora se ve que ante el incómodo dilema del sentido común, el ministro de Educación acudirá al conocido recurso marxista de aplastar la razón, lavando el cerebro de las jóvenes generaciones. Para lo cual ha previsto "la construcción de la memoria colectiva”, cuyos dogmas recitarán nuestros chicos en el colegio a partir de la nueva Ley de Educación. De tal suerte –abarcando ya todos los procesos históricos y políticos de la vida nacional considerados execrables por el Ministerio- el número de desaparecidos incrementado por la ideología, ha de trepar a centenares de miles... o a millones. Para que queden aniquiladas de una vez por todas las recurrentes añoranzas y convicciones de los viejos argentinos.

Tomado de Panorama Católico Digital

sábado, 25 de noviembre de 2006

¡Poner rumbo nuevo....!

Durante mucho tiempo, se ha sostenido desde los sectores más tradicionales de la Iglesia, que el llamado "diálogo ecuménico", iniciado a expensas del proteico "espíritu" del Concilio Vaticano II, era una utopía o, tal vez, una condenable apostasía genérica. Desde luego, las respuestas del sector progresista y el de aquellos que, ingenuamente, quisieron creer que una obra de hombres podía dar mayor gloria a la Iglesia que aquella que Cristo mismo, en Su acción multisecular por medio del Espíritu Santo, le había dado hasta entonces, resultó ser, dentro de su natural variedad, uniformemente descalificatoria de la afirmación tradicionalista, o integrista, o cómo quiera Ud. llamarla.
Sin embargo, la reciente declaración de la Santa Sede a propósito de la visita a Roma del arzobispo anglicano de Canterbury, primado de Inglaterra, no ofrece resquicio alguno a la duda: El ecumenismo, tal cual se entendió hasta ahora desde el Concilio, no es viable, por que las diferencias teológicas, doctrinales y morales se han hecho insalvables. Si conferimos la debida importancia al hecho de que esta declaración ha sido realizada con relación a una agrupación religiosa que siempre gozó del status de mayor semejanza con la Iglesia católica, se echará de ver inmediatamente qué suerte cabe a las restantes denominaciones protestantes, o reformadas en general, que aún siguen en lista de espera para un "acuerdo ecuménico" que, en vistas del presente ataque de realismo, sabemos que no llegará jamás, puesto que sus diferencias con Roma son aún mayores.
El ecumenismo auténtico, como el que sostenía Pío XI, es la conversión a la Iglesia verdadera, para cuyo allanamiento todo esfuerzo es lícito, como que la ley suprema de la Iglesia es la salvación de las almas, MENOS la renuncia la identidad propia, que es como querer renunciar a la Cabeza, que es Cristo mismo en Persona, es decir, renunciar a Aquél que es la fuente, razón, medida y causa misma de toda conversión.
Su Santidad peca de excesivo realismo cuando examina estas cuestiones que, en sus tiempos juveniles, lo han tenido por decisivo partidario; pero Benedicto XVI, siendo parecido a Joseph Ratzinger, es más que este último perito conciliar, puesto que ve más lejos, sabe más, ha vivido muchísimo más y posee intacta la honradez intelectual de un niño. ¡Dios lo guarde!

Pero ahora y dentro de este espíritu de coherencia que parecería revivificar la Iglesia, toca también desempolvar las casi cuarentonas reformas que, en obsequio de esta utopía tan fantástica, tanto dolor, segregación, apatías y abusos han generado en la Iglesia, comenzando por la Santa Misa. El cardenal Arinze, prefecto del dicasterio encargado del asunto, ya ha dado los primeros pasos en ese sentido; y, se asegura, están dados los primeros pasos para obtener en breve plazo un NOVUS ORDO más conforme con el Concilio (que ordenó mantener el latín y la Liturgia tradicional) y con la Tradición, comenzando a cerrarse este negro capítulo en la vida de la Fe, que ha sido el llamado "tiempo postconciliar", cualquiera sea su significado, y que se ha caracterizado por 40 años de abandono de la Fe verdadera.

Sitios interesantes


Presentamos a nuestros lectores tres sitios interesantes de recreación histórica: los Corsarios de Mordeille, el Tercio de Granaderos Montañeses y los Granaderos Voluntarios de Fernando VII, tres agrupaciones militares que participaron en la Reconquista de Buenos Aires, hacia cuyo bicentenario nos acercamos con menos gloria y más pena, todavía, que la exhibida para festejar la Defensa, durante el año que (gracias a Dios) ya termina. Estos grupos de recreación histórica realizan periódicamente muestras provistos de uniformes, armas y enseres originales o réplicas cuidadosamente realizadas, siguiendo órdenes, tácticas, maniobras y voces de mando originales y que responden, en general, a las Ordenanzas militares de Carlos III, en vigor en nuestro país hasta casi el siglo XX.

Budapest 1956

Hoy, entre los estertores agónicos del romanticismo liberal y la nunca suficientemente certificada defunción del comunismo, se cumple un aniversario más, del aplastamiento soviético del levantamiento anticomunista de Budapest, durante los meses de octubre y noviembre de 1956.
Pocos lo recuerdan y, muchos más, no quisieran recordarlo; los húngaros, traicionados varias veces por "occidente" entre 1923 fecha desde la cual más o menos formalmente quedó sin efecto la monarquía apostólica de los Habsburgo y 1946, en que fueron entregados por los "aliados" a la voracidad demoníaca del imperio rojo, se levantaban contra la opresión comunista confiados ¡nada menos! que en el auxilio que les prestaría el "occidente", sedicente "democrático" y partidario de la libertad.
Ilusionados por dos siglos de toneladas de propaganda falluta y cantando "La Marsellesa" por las calles de una ciudad abarrotada de entusiasmo por la ayuda que, creían, les prestarían Francia, Inglaterra o Estados Unidos, y vacía de los recursos militares con qué enfrentar los tanques soviéticos, que ya se preanunciaban, los húngaros se lanzaron a una excitante aventura religiosa, patriótica y verdaderamente Occidental y cristiana, confiados en el auxilio que alguien, alguna vez, les debería prestar en nombre de los principios que decíanse sostener. Tal como creyeran que había ocurrido en el París en 1789, los revoltosos forzaron los esta vez sí repletos calabozos de la policía política comunista, mas sin poder llegar a su más profundos estratos, de los cuales, según se dice, se oían angustiosos reclamos de libertad por las alcantarillas de la ciudad ...
Duró dos meses la ilusión de libertad; y la tragedia se avizoró cuando, cansados de esperar el auxilio que nunca llegaría del oeste, ni siquiera como pañuelo de lágrimas, y salvo el exasperante reclamo de Su Santidad Pío XII cerca de los gobiernos "occidentales" a fin de interceder por la Hungría heroica, comenzaron a oirse los rumores de guerra del este, el "punto cardinal flaco" de una Europa que, pese a nuestros deseos, poco tardará ya en pagar sus hipocresías, sus traiciones y su espíritu mercachifle, vulgar y antipatriótico, que trocó a cambio del puesto de honor que Dios le ofreciera en el concierto de los hijos de Noé.
La fantasía terminó rápida, abrupta y trágicamente, gracias a la resuelta intervención de los "camaradas" comunistas rusos, que invadieron Hungría, asesinaron a todos aquellos que se les oponían en las calles, detuvieron a los líderes Imre Nagy y el mayor Pal Malete (asesinados en prisión dos años más tarde, después de un "proceso" al estilo de Nürmberg, o Saddam Husseim, o lo que Ud. quiera poner aquí como simulacro de "poder judicial") e instalaron un gobierno títere. El arzobispo primado, cardenal Mindzsenty, se encerró como refugiado en la embajada de Estados Unidos, hasta que una deshonrosa transacción, muchos años después, lo expulsara de su país, de su martirial refugio y de su sede apostólica. Miles de refugiados cruzaron la frontera de la hermana Austria, nación con la cual los húngaros compartieron centurias de honores imperiales y desventuras religiosas. Por fin, como en otros oscuros tiempos, en que el turco hollaba los feraces pastos de la estepa húngara a causa de la traición de "occidente", el silencio de la muerte cayó sobre estos héroes.
La "paz" de Yalta y Potsdam seguía en pié. La alianza angloprotestante y soviética y la correlativa división del mundo en "provincias" infranqueables, no se rompería por un episodio tan menor, ni por salvar de la ruina un paisito tan inverosímil como Hungría. Que después de todo, había peleado en la fuerra del lado de los nazis y además ... ¡eran tan católicos!.
Ningún país "occidental" dió razón de su abandono, su cobardía y, lo que es peor, de su abierta complicidad con el comunismo satánico de Moscú. No valen los argumentos de la "era stalinista", por que el Pepe de Hierro había partido a la flameante casa de su padre hacía pocos años y, ahora, gobernaba la URSS el histérico Kruschov; y el infaltable Politburó, por supuesto. Ni tampoco valen las tardías lágrimas que hoy, en el aniversario del horror, vierten los cocodrilos de "occidente", ante una gesta de la cual no quisieron participar y que, seguramente, colaboraron en aplastar. Nadie como los heroicos y demasiado ilusos húngaros, supo por entonces qué quería decir Pío XI 20 años antes, cuando llamó "intrínsecamente perverso" al comunismo en su encíclina Divini Redemptoris. Calificativo que bien podríamos extender a sus cómplices de entonces y de ahora. Pero, es claro, aún faltaban por venir la Camboya de Pol Pot y otras delicadezas de la marea roja.
Están de moda los pedidos públicos de perdón que a nosotros, por nuestros pecados, por nuestra ignorancia y por la inmensa carga negativa que el siglo XX nos puso a cuestas, nos huelen a demagogia, a hipocresía y a propaganda; admitimos sin embargo, que en algunos casos hayan sido sinceras estas penitencias; pero seguimos esperándola de los comunistas y de "occidente" por su responsabilidad en la instalación del comunismo. Y hoy, en este aniversario, que es la prueba cruel de esta complicidad, sería una buena oportunidad.
Que otra vez, desde luego, será desperdiciada; por que está escrito que "Dios ciega a los que quiere perder".

jueves, 23 de noviembre de 2006

Definitivo: "Pro multis"="Por muchos"

En una anterior entrada, hacíamos un breve comentario sobre la novedad lanzada desde la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, sobre la vera traducción de la locución "pro multis", en la Consagración de l a Preciosísima Sangre de Nuestro Señor durante la Santa Misa, que debe traducirse "por muchos" y no "por todos" como hasta ahora se venía haciendo. Decíamos allí que no teníamos la confirmación oficial; pero ahora, por vía de una revista católica digital, hemos encontrado la correspondiente confirmación, que puede leerse aquí.
Para despejar algunas dudas que se nos suscitaban a raiz de su anuncio, transcribimos aquí las porciones del texto oficial que nos parecen determinantes e interesantes, en punto a la validez de las Misas celebradas y la interpretación del plazo de uno o dos años que se dignó acordar la Congregación aludida.
«La expresión "por muchos", mientras permanece abierta a la inclusión de cada uno de los seres humanos, refleja, además el hecho de que esta salvación no es algo mecánico, sin el deseo o la participación voluntaria de cada uno; por el contrario, el creyente es invitado a aceptar por la fe el don que le es ofrecido y a recibir la vida sobrenatural que es dada a los que participan del misterio, viviéndolo en sus vidas de modo tal que sean parte del número de los "muchos" a los que se refiere el texto.
f. En concordancia con la Instrucción Liturgiam Authenticam, ha de hacerse un esfuerzo para ser más fieles a los textos latinos de las ediciones típicas.
4. A las Conferencias Episcopales de aquellos países donde la fórmula "por todos" o su equivalente está en vigencia en la actualidad se les solicita que emprendan una catequesis de los fieles sobre esta materia en el próximo año o dos para prepararlos a la introducción de una precisa traducción en lengua vernácula de la fórmula pro multis (por ejemplo, "for many", "por muchos", "per molti", etc.) en la próxima traducción del Misal Romano que los Obispos y la Santa Sede hayan de aprobar para el uso en su país».

martes, 21 de noviembre de 2006

Sentencias Locas

Los admiradores acríticos del exitoso protestantismo anglosajón, de sus instituciones, de su administración política y de su "admirable" sistema judicial, están de parabienes: Los yankis acaban de entregarle premios a las sentencias más disparatadas dictadas en su pais, y que son consecuencia de un sistema jurídico (por llamarlo de algún modo) totalmente desprendido de la mano del sentido común, del derecho natural y de la ley de Dios; algo más asociado a un "libre exámen", que a un orden objetivo preexistente. Ladrones que deben ser indemnizados por sus vícitimas, por los daños y lesiones sufridos durante el ilícito; damnificados por su propia torpeza que exigen el tributo de dinero al dueño del lugar donde cometieron su estupidez, y cosas así. Es una lástima que nuestros lectores hispanoparlantes no conozcan bien ni mal el llamado "derecho" anglosajón, una suerte de residuo de la era bárbara, pasado por la licuadora del protestantismo y escrito con elegante y vacua fraseología latina, ni tampoco puedan darse cuenta del severo y rectísimo derecho romano, fundado en la sensatez, el sentido de la responsabilidad y la equidad, para poder juzgar de manera edificante la noticia y, a la vez así, reírse en grande.
Esta es la parte humorísitica; la trágica, la de la absolución de famosos deportistas uxoricidas, los lynchamientos y las ejecuciones de personas poco probablemente culpables, cuestiones que no parecen hallarse bajo el auspicio de la jocosa asociación que entrega estos premios.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Evolucionismo

Como una consecuencia del flagrante desafío que el Papa Benedicto XVI lanzara desde Ratisbona contra el evolucionismo, desacreditándolo en su (pretendidamente) propio terreno como una tesis "irracional", los "científicos" han exhibido al mundo un supuesto genoma del hombre de Neanderthal que, con una supuesta antigüedad de varios miles de años y muchos millones más de suposiciones menos que infundadas, han propuesto al mundo moderno como su antepasado directo. Algunos diarios europeos reproducen la "noticia"; que nadie nos podrá acusar de chuscos, si calificamos de algo antigua.
Afirman (sin fundamento alguno, claro) que desde este "mono"temático ascendiente, no habrían existido mezclas ni cruzas con ningún otro "antropoide" contemporáneo o tardío, razón por la cual, sus características, quizá, se habrían mantenido inalteradas hasta desembocar en el hombre actual, cuya información genética sería una comprobación de sus tesis, al descubrirse que se compartirían en un 99% con un hueso hallado en Croacia. Haciendo caso omiso al hecho de que sus infantiles reconstrucciones morfológicas, o recreaciones visuales, nos recuerdan algunos ejemplares humanos nada homínidos ciertamente, a quienes cariñosamente solemos rebautizar con sobrenombres como "Mono", o "Gurka", o cualquier otro que la nacional idiosincrasia permita asociar a un cráneo aplastado por delante, arriba o detrás, a una mirada relativamente extraviada, una acromegalia incipiente o un planteo de general perplejidad en la actitud inaccesible, estos expositores de la irracionalidad presentada al mundo por Charles Darwin como una mera teoría de remota comprobación, no trepidan en tomar al resto del mundo por aquello mismo que ellos han creado: unos primates. Cuando la iconografía clásica reviste al pobre antepasado de pieles de animales, no advierte que se contradice al hacerse eco, en realidad, del Libro del Génesis, que nos enseña que Dios, lamentándose del estado del hombre después de ser arrojado del Paraíso terrenal, le confeccionó unos vestidos con piel de animal, pues no existe prueba alguna de que tal fuese su cotidiano vestuario, si es que usaban alguno. Es evidente que ignoran que el hombre sólo juzga de lo desconocido por medio de lo conocido, razón por la cual su embestida contra la Biblia es poco menos que un consciente intento de suicidio ... científico. La hipercrítica bíblica moderna, nacida de Kant y que ha encontrado en el profesor Bulthmann un sabio y erudito mensajero, ha desnaturalizado el Génesis para intentar ponerse en sintonía con el evolucionismo, emparejándose con teorías del mundo que, no solamente por su inferioridad científica, sino por su cerril irracionalidad, no merecen ningún puesto en la colección de novedades interesantes, aunque sí den suficiente espacio para un éxito circense. El evolucionismo tiene un insalvable doble defecto, de orden lógico y ontológico: explicar de qué manera lo más (el hombre) podría provenir de lo menos (el animal). Si como teoría no sería insensato descartar a priori que el cuerpo del hombre, su parte material, hubiese sido creado con anterioridad a la creación del hombre completo no obstante sus diferencias substanciales, concebir al hombre como un producto de una inconsciente evolución es ya un fenomenal disparate ontológico, que no resiste un primario análisis del hombre y su comparación con los animales. Que existan similtudes (que por cierto, solamente son apreciables para los hombres por que son inteligentes) no declara verdadera ninguna conjetura, sino que tal vez, confirma las diferencias. Por eso con toda prudencia, toman alguna distancia de sus pretensiones científicas declarando que, de todos modos "existen pocas pruebas de que los neandertales contribuyeran al acervo genético de los humanos actuales". ¿En qué quedamos, homínidos?

"Pro multis" = "Por muchos"

En una recentísima declaración originada en una agencia informativa católica norteamericana que todavía no hallamos confirmada por otros periódicos, ni tampoco se avisa en los medios oficiales, el cardenal Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, ha dado el finiquito a una ya antigua cuestión, relativa a la correcta traducción de la fórmula de la Consagración del vino en la Santa Misa.
Donde se lee en latín "pro multis", debe entenderse y traducirse, "por muchos", y no "por todos", lo cual suponía, según los dichos del Cardenal prefecto, un indebido avance de los traductores sobre sus obligaciones respecto del texto típico latino, que se limita a transladarlo a la lengua vernácula sin ningún aditamento ni reinterpretación, funciones que no le competen a las Conferencias Episcopales locales. El cardenal amplía su informe, explicando las razones que se han tenido en cuenta para emitir este pronunciamiento ordenando la traducción adecuada, señalando que es más congruente con la Tradición y con los textos paralelos de las Sagradas Escrituras.
Nos parece que la gravedad de tal declaración, de quedar confirmada en estos días mediante el correspondiente anuncio en los medios oficiales, es enorme, como que posiblemente afecta en forma determinante la validez de las celebraciones litúrgicas que no la tuviesen en cuenta. El Dicasterio ha dado, al parecer, un incomprensible plazo de varios meses para la respectiva adecuación de los textos en lengua vernácula, no obstante que, como se explica, se trata de la fórmula misma de la Consagración, o sea, de la validez de la Santa Misa. Pensamos, pues, que se trata de un plazo acordado para adecuar las traducciones, pero que la fórmula debe ser puesta en vigencia de inmediato en su forma latina, para mantener la integridad de la validez de la Consagración
Esta notificación, que se cursa a todos los Presidentes de todas las Conferencias Episcopales de todo el mundo, se inscribe en el esfuerzo que ha emprendido la Santa Sede a través de las sucesivas Instrucciones denominadas Lithurgiam autenticam, para purificar de abusos, errores teológicos, agregados locales e innovaciones, el texto litúrgico por excelencia, que es el del Sacrificio de la Misa.
Por lo tanto, en las ediciones castellanas donde se lee ahora "Este es el Cáliz de mi Sangre, Sangre de la nueva y eterna alianza que será derramada por vosotros y por todos, para el perdón de los pecados", debe decirse:
"Este es el Cáliz de mi Sangre, Sangre de la nueva y eterna Alianza, que será derramada por vosotros y por muchos, para el perdón de los pecados"

(¡cómo escribir esto y no caer de rodillas!)

El caso argentino es bien diferente y, si se quiere, más grave aún: según el código de derecho canónico, cánon 928, la Santa Misa debe celebrarse, como principio, en lengua latina, pero se autoriza también el uso de la lengua vernácula siempre que la correspondiente traducción gozase de la recognitio o autorización de la Santa Sede, a quien compete exclusivamente la jurisdicción en esta materia (c. 838, § 2). Las traducciones que enviara la Conferencia Episcopal argentina han sido rechazadas por la Santa Sede, que finalmente ha encargado la labor de la traducción definitiva a un arzobispo argentino de reconocida probidad doctrinaria y poseedor de una sólida cultura clásica en materia litúrgica, superior a la de sus pares. De manera que no existe en la Argentina, aún, una traducción de la Santa Misa autorizada o reconocida por la Santa Sede; con el agravante de que la presente edición castellana en uso, además, contiene varios errores y adiciones indebidas (como por ejemplo, la inexactitud o imprecisión de los términos castellanos puestos en lugar de los latinos, el uso de formas profanas de lenguaje, la inserción de cuatro nuevas "plegarias Eucarísticas", al parecer de origen suizo, que no existen en el texto típico y que se agregan a las cuatro oficiales y dos "penitenciales" en la edición oficial de la CEA), y ahora, el empleo de una fórmula sacramental equivocada, que pone en verdadera crisis la certeza de la validez de la Consagración.
El asunto no parece haber sido motivo, todavía, de algún estudio, o advertencia, por parte de la Comisión de Liturgia de la Conferencia Episcopal argentina, que no ha dado aún algún paso en un sentido u otro, ordenado a tranquilizar a la feligresía respecto de la validez de la Misa, puesto que, según la norma recordada, no sería posible en la Argentina celebrar la Santa Misa en castellano hasta tanto se tengan por reconocidas las traducciones correspondientes; y aún éstas, adecuadas a la defintiva interpretación que ha dado la Santa Sede sobre la traducción de la fórmula de la Consagración.
Esperamos ansiosos esta declaración de nuestros pastores.

La soberanía y el Reino

Estos días tienen reminiscencias especiales para nosotros.

Actualmente, el 20 de noviembre pugna por sobrevivir para recordarnos una acción valerosa en la que –con lo que se tenía a mano y sin especulaciones– se defendió el suelo propio para preservar nuestra soberanía.
Acosada por las potencias del mundo de entonces, se la quería atropellar y, en ese intento, avanzar sobre lo que era mucho más que una extensión territorial. La Argentina, que buscaba consolidarse, era el sustento de firmes creencias heredadas que debían afianzarse en resguardo de un legado inmenso, incluso para los tiempos venideros y las generaciones siguientes. Aún cuando, desde adentro, algunos preferían renegar de tales bienes deslumbrados por las promesas del enemigo.

Por esa razón se recuerda el combate que, en 1845, libró ese reducido grupo de criollos apenas dotado de unos pocos cañones, pero con el ingenio de atravesar el río con cadenas para dificultar el paso de una formidable flota y con la convicción que da el saber lo que está en juego; y porque también había claridad de miras en quien los conducía.

Entonces, la Vuelta de Obligado quedó para siempre como símbolo claro de la importancia de combatir por lo esencial y genuinamente propio, más allá de lo imbatibles que puedan parecer quienes quieren avasallarlo.

Las cadenas no fueron materialmente suficientes para detener el avance de los veinte navíos de guerra y los noventa mercantes. Fueron, en cambio, lo suficientemente resistentes como para demostrar hasta qué punto había empeño por resguardar la soberanía. Esa que pretendían quebrar y doblegar los que –creyéndose invencibles– habían puesto su ahínco en tratar de imponer por la fuerza el dominio de una política regida por una fe falsa y apoyada en el poder del comercio y el dinero.

Y, por más que los atacantes tuvieron la fuerza material para seguir su camino, supieron de su derrota real. Tanto fue así, que abandonaron su propósito al reconocer que un poder más grande había resultado victorioso y rindieron, más tarde, honores a los verdaderos vencedores.
………………….

También estos días nos vuelven a traer a la memoria –con el fragmento del Evangelio de san Marcos que correspondió a la liturgia de ayer, domingo– que habrá tribulación y que ésta será precedida por signos verdaderamente enormes, como el oscurecimiento del sol y la caída de las estrellas.

Y tal vez no esté mal asociar –por analogía– ambos hechos para poner en su dimensión justa los asuntos de la tierra, vistos en perspectiva sobrenatural.

Cotidianamente los actuales poderosos del mundo buscan imponerse sin miramientos. Para nosotros es casi un hábito ver las imágenes de destrucción bélica que se suceden día a día. Y, con un poco menos de violencia inmediata, vemos también el avasallamiento por otros medios, como el del dinero que doblega a los más débiles, ya con la seducción ya con el aprovechamiento despiadado de su necesidad.

Pero de manera mucho más sutil, aunque más dañina aún, vemos que los poderes del mundo, con su Príncipe a la cabeza, buscan imponerse –y parecen lograrlo– con sus designios de muerte física y espiritual.

Y es entonces cuando la advertencia se hace evidente. Es preciso reconocer los signos para entender cuáles son los tiempos que se avecinan. No nos ha de preocupar el poder determinar si el día final está más próximo o más lejano. Pero sí, tener siempre presente que, aunque no lo conozcamos, Dios Padre sabe cuál es el día y la hora; para tener, así, clara conciencia de que el nuestro es un tiempo entre dos tiempos y de lo que eso significa.


Porque, también, el ciclo litúrgico nos acerca ya –para que no lo olvidemos– a la fiesta grande de Cristo Rey, que vence, impera y reina. Del único Soberano cuyo reinado social se ejerce, desde su Resurrección, en todo el mundo, porque –y, precisamente– su Reino no es de este mundo.

Con esa Presencia Real, nosotros, su vasallos no tenemos más que saber que si contamos con pocas y débiles fuerzas propias para enfrentar a quienes cuentan con medios aparentemente muchísimo más grandes, no tendremos más que afirmarnos en la Esperanza que se nos ha dado de que todo pasará menos sus palabras. Y con la convicción, también regalada, de saber qué es lo que defendemos. Y con el ingenio y con el sacrificio. Y sabiendo, sobre todo, que las cadenas de nuestro esfuerzo flaco pueden quebrarse, pero seguros de que es eso lo que se nos pide en medio de la tribulación.

Por eso, mientras se combate en busca del Reino de Cristo, se ha de seguir proclamando y rogando con toda confianza, especialmente en el Adviento: Ven, Señor Jesús.

domingo, 19 de noviembre de 2006

Mes de preparación para la Fiesta de la Inmaculada Conepción de María

Entre el 9 de noviembre y hasta el 8 de diciembre, se recomienda el rezo diario del Santo Rosario en preparación a la Fiesta de la Inmaculada Concepción de María, que se festeja el último día mencionado.

Los bienes que se siguen del uso frecuente de esta devoción del Rosario son bien conocidos, pero los repetiremos, según una enumeración bastante sintética que detalla San Luis María Grignon de Monfort:
  • Los pecadores obtienen perdón
  • Las almas sedientas se sacian
  • Los que están atados, ven sus lazos deshechos
  • Los tristes, hallan alegría
  • Los necesitados, son saciados
  • Los religiosos, son reformados
  • Los ignorantes, instruídos
  • Se vence la vanidad; y
  • Los muertos alcanzan misericordia por medio de este sufragio
No es fácil, pues, perderse eternamente para los hijos de la Virgen que se reconocen como tales; así como se promete en las Letanías marianas y se anuncia en el Apocalipsis, la Virgen Bendita es la Puerta que se abrirá al final de los tiempos, y que nadie podrá cerrar.

jueves, 16 de noviembre de 2006

Libro Nuevo

El Padre Horacio Bojorge, un sacerdote jesuita oriental con antecedentes intelectuales muy poco comunes en el Río de la Plata, presentará un nuevo libro sobre lectura, explicación e interpretación bíblica. Su doctorado universitario es, precisamente, en esta materia, algo abandonada por los presbíteros modernos y modernistas; y peor aún, cuando es abordada, deformada hasta convertirla en moco de ignorantes. El problema de la "exégesis" bíblica lleva ya siglo y medio, lo menos, y ha sido acreedor a variadas y fulminantes advertencias y condenas de la Santa Sede, sin que los estudiosos declaren su coherencia religiosa o, al menos, su adhesión a la Cátedra Suprema. Procedente del progresismo protestante hijo de análisis "racional" de Kant, el sentimentalismo dubitativo de Schleimacher y el último ataque del teólogo protestante Bulthmann, maestro de los biblistas locales como el P. Luis H. Rivas, profesor del Seminario Metropolitano, esta corriente ha dejado vacío de contenido histórico y teológico el mensaje revelado, alejándose tanto de la Tradición (la otra fuente de la Revelación) como del Magisterio que, repetimos, ha desoído con notoria soberbia.
El problema no es menor, y de su adecuada presentación al fiel (pero sobre todo, al "infiel") dependen el contenido de la fe y la conversión de los paganos. Así de simple: Si existió Adán, si pecó, si recibió la Promesa, si Abrahám existió y su fe mereció la reiteración de la Promesa; si Moisés recibió de Dios Mismo la Ley, si David cantó por inspiración divina y, finalmente, si Cristo, Hijo de Dios y de María Virgen Inmaculada vió la luz en Belén, estando el mundo en paz, dentro del plazo fijado por Isaías profeta, para redimir al mundo. Si Cristo padeció bajo Poncio Pilato y murió en la Cruz, si resucitó al tercer día y subió al Cielo. Si encomendó a Pedro regir la Iglesia y apacenter sus ovejas e instituyó obispos a los Apóstoles, declarando fundada la Iglesia visible, y si dejó Su Carne y Su Sangre en la Sagrada Eucaristia para salvación de los hombrem hasta Su Segunda Venida en Gloria y Majestad; si todo fue así, pues ME CONVIERTO. ¡Mi fe es verdadera!
Esta insensata corriente (llamada la exégesis en tiempos de San Pío X) es la responsable de no pocas deserciones sacerdotales, apostasías, falsedades "teológicas" y novedades litúrgicas impuestas como restauraciones de hipotéticas prácticas rituales de los tiempos apostólicos; eminentes eclesiásticos han caído en sus redes tentadoras, de las cuales, pensamos, no se escapa sino por la Gracia de Dios.
Como el Padre Bojorge mismo, el cual, discípulo de los figurones más destacados del progresismo europeo desde los tiempos de su Seminario, fue "secuestrado" por la Divina Providencia a punto de convertirse, ya, en el sucesor intelectual de hombres como los PP. Schillebeckx o Congar, y llevado a una apacible, retirada y fructífera vida uruguaya, en la periferia inferior del Primer Mundo teológico, a fin de alertar a sus contemporános contra las devastaciones del Progresismo por medio de excelentes y poéticas obras de apologética y crítica. Lo conocimos a través de las páginas de "Teologías deicidas", un estudio concluyente sobre los errores del Progresismo católico, compuesto con ocasión de serle exigida, por obediencia, la refutación de las doctrinas heréticas de su compatriota y hermano en religión, el padre José Luis Segundo, ya fallecido. Ha escrito un tratadito sobre la acedia que me parece incomparable.
Cuando se nos deparó el raro privilegio de tratarlo en forma personal, quedó confirmada y enaltecida la opinión que nos habíamos formado de él.
En una entrega próxima, esperamos poder efectuar algún otro comentario sobre la obra, que todavía no hemos leído; siendo lo presente, por lo tanto, una presentación del autor y de la obra, a modo introductorio del asunto, y de ningún modo una crítica literaria en forma.


"¿Entiendes lo que lees? La Interpretación bíblica en Crisis" Editorial Gladius, Buenos Aires 2006. Precio de venta 18 pesos argentino. En venta en las librerías católicas:
Librería Vórtice (Hipólito Irigoyen 1970, casi Sarandí, C.P. 1089, Buenos Aires. Telfax: [54-11] 4952-8383. Email: ventas@vorticelibros.com.ar),
Librería y Santería Católica San José (E. Adrogué 1151, Loc.15, Adrogué - Provincia de Bs.As. Tel. [54-11] 4214-1225. Email: maclaupaez@interar.com.ar).
Consultar en Acció y Club del libro Cívico (Claudio Díaz).

¡Así da gusto ...!

Encontré un blog, en el cual se hace un reportaje a otro. El encuentro está perfectamente articulado, las preguntas son sencillas, claras y simples y denotan un elevado sentido de la amabilidad en ambas partes. Me ha parecido un ejemplo a imitar bien digno de ocupar nuestra atención algunos instantes, que en ningún caso podrán considerarse malgastados. Cuando parece que no vale la pena pelearse por nada, lo cual es cobardía, y es casi habitual pelearse por todo, lo que es temeridad (dos actitudes morales equivocadas con una misma base errónea), un ejemplo de buen diálogo no sólo no viene mal, sino que reconforta.

“Elegí amar …”

Una madre católica de un joven asesinado, en pleno juicio oral y público al asesino de su hijo, ha ofrecido al país "oficial", pendenciero, revanchista y ventajero de la “zurda progre” (como me dijo un vigilante porteño hace unos días) un ejemplo saludable y, en cierto modo, excepcional para los días cargados de odio que este (mal) Gobierno argentino hace correr, acercándose al asesino, al cual abrazó y ¡lo perdonó! Y le regaló un rosario, para que no quedara duda sobre el sobrenatural origen y causa del perdón que daba, ni tampoco, sobre su generosa extensión. El hombre deberá pagar su deuda con la sociedad, claro está; pero sabe que el Amor de Dios lo ha alcanzado en la cárcel, donde podrá llevar el Rosario que le ha entregado la madre de su víctima y contar gozoso, al paso de cada cuenta, un instante más de la Maternidad de la Madre de Dios. ¡Hijo, he ahí a tu Madre! No puedo reprimir el deseo de transcribir en toda su extensión una parte culminante de la noticia, según la publica un diario digital, por la ejemplaridad inmensa que encierra: “Fue un abrazo de profundo dolor, un abrazo que lo siento todavía en mi pecho, que me salió del corazón, de mi alma. Y no sé lo que le dije, pero fue algo así como, ¿a dónde vas a ir, qué va a ser de tu vida, quién te va a cuidar”, recordó la mujer. Suárez, que es docente, muy religiosa y tiene un programa en Radio Nacional de El Bolsón, recordó que “cuando él me mira y se le cae esa lágrima, yo ya tenía un rosario en mi mano, que pensaba dárselo porque había ido a una misa de San Cayetano en Bariloche y se me apareció la imagen de regalárselo”. La madre del joven asesinado dijo que también “pensaba cómo pudo haber desplegado tanta violencia, qué es lo que él habría recibido de toda esta sociedad que le tocó vivir” para reaccionar de ese modo. Suárez sostuvo que conocía el estado del sistema carcelario y que muchas “personas que están ahí tendrían el derecho a este perdón, que es reconocer el daño que se ha hecho y repararlo, y comprometerse a no hacerlo más”. También afirmó que tras ese episodio, “tenía dos caminos: o morir con mi hijo, o seguir con la fortaleza del espíritu; el camino de amar o odiar, y elegí amar. Es así: elegir amar es arriesgado, doloroso y difícil, y elegir perdonar, también. No es cosa para cobardes ni flojos; sólo para corajudos, como la señora Suárez. Pero es llevarse la mejor parte, la del Cielo, por que no responde a una inclinación puramente natural sino a una inspiración divina asistida por la Gracia; en cambio, la de no perdonar es la parte del vil, del amargado, del triste, del derrotado; es una desgracia y un verdadero infierno terrenal. Las madres y abuelas intituladas de “Plaza de Mayo”, el (mal) Gobierno y muchos, pero muchos compatriotas nuestros, deberían imitar a esta extraordinaria mujer.

lunes, 13 de noviembre de 2006


Un luminoso artículo sobre la música Gregoriana y el uso del latín en la Liturgia, encontrado en la página de "Aica", y que desvanece muchos mitos e ilusiones sobre la "primavera" post conciliar. Estábamos preparando alguna cosilla al respecto, cuando encontramos este texto que recomendamos con calor. El sáit (léase: "site", pero dígase "sáit") corresponde al servicio informativo del Arzobispado de Buenos Aires, Argentina; iglesia particular donde, según se nos informa, por disposición del señor Arzobispo se ha restringido al máximo la música gregoriana, el canto polifónico tradicional y el uso litúrgico del latín. Dicha ciudad cuenta entre su clero con una gloria de la música sacra, monseñor Jesús Grabriel Segade, universalmente conocido y reconocido como compositor, músico, organista y, acaso para su ludibrio y el de los patronos de sus Nombres tutelares, encargado de la Música Sacra de la arquidiócesis.

viernes, 10 de noviembre de 2006

Los sucesores de Judas cabeza abajo

Cuando a fines de los años '60, Paulo VI publicó su encíclica sobre la vida, el amor humano y el matrimonio, una gran cantidad de obispos e intelectuales católicos demostraron su profundo disgusto, como el actual cardenal argentino Jorge Mejía, desde las páginas de su revista pseudo católica "CRITERIO", de Buenos Aires.
De hecho, en los confesionarios se continuó con la atroz práctica de seguir recomendando los anticonceptivos como un (por entonces) "remedio excepcional", ante los problemas que plantearían ciertas situaciones morales extremas, relativas a la castidad. Lo cierto es que allí tomó cuerpo, definitivamente, la doctrina anti-natalista que se ha convertido, con el paso de los años, en la tesis semi-oficial y subterránea de la Iglesia, y que sin cortapisa ni limitación alguna, es utilizada en las parroquias como programa de instrucción "católica", para los jóvenes parejas de novios que asisten a los casi siempre torpes "cursos prematrimoniales".

La referencia, puramente anecdótica al presente, es útil para describir una modalidad operativa de creciente popularidad entre los episcopados, durante la segunda mitad del siglo XX y principios de este que comienza, y caracterizada por la desobediencia soterrada y, a veces, pública, a las enseñanzas e instrucciones impartidas por la Santa Sede; o mejor dicho, por el Santo Padre. Cuanto más determinante y crítica fuera la materia, mayor el grado de la desobediencia y más sutil su modalidad. Que el clero progresista no está para chiquitaje, qué embromar, en esto de poner la Iglesia cabeza abajo. Y desde luego, la Liturgia, el medio de santificación por excelencia, no es asunto para nada despreciable.

En una reciente declaración, numerosos miembros del episcopado de Francia, en franca desobediencia, han lanzado contra Roma una advertencia durísima motivada por unos insignificantes hechos locales que, ellos piensan, podrían desembocar en la restauración de la Liturgia Tradicional, o Misal de San Pío V. Haciendo a un lado el irónico, o mejor dicho, paradojal hecho de que se utilizan para sostener el Novus Ordo, con una “tradición” a cuestas menor a 35 años, contra la posible restauración de un Misal con una Tradición de más de 1.600 años, los mismos argumentos sostenidos por Monseñor Marcel Lefebvre hace 35 años para oponerse a la Reforma de 1969, pero invertidos, cabeza abajo, el hecho significa la admisión pública de una verdad mucho más patética, profunda y temible.

El peligro de este retorno –dicen ahora– es que, en realidad, una determinada Liturgia significa, o es extensión, o manifestación, de una determinada Teología; y que, por tanto, un salto atrás en la Liturgia de 1969 supondrá también un correlativo retroceso en la Teología instaurada a partir del “espíritu” del Concilio Vaticano II; traducido, este palabrerío significa, ante nada, la profesión de una doctrina verdadera: la sentencia traidicional del lex orandi, lex credendi, se cree según se reza. Para asemejarse más a monseñor Lefebvre, emplean también ellos el argumento de la unidad litúrgica, resquebrajada por la multiplicidad que amenaza el desconocido pero al parecer, temible motu proprio.

Por lo tanto, lo que queda al descubierto con este episodio, es que la reforma litúrgica de 1969 fue, en realidad, una auténtica pretensión de reforma teológica en la Iglesia de Cristo. No es novedoso para algunos, pero sí el que lo admitan obispos firmemente involucrados en el movimiento progresista.

Tanto el Nuevo Testamento como el profeta Malaquías afirman que Dios no cambia y no se mueve; la Teología, por más que pueda crecer, en el sentido de la comprensión de las cosas divinas, tampoco podría, por extensión de Su Autor primero, modificarse; no es admisible una religión que, presumiendo de verdadera, ande por ahí con una teología cambiante, pues lo propio del ser divino es la inmutabilidad, atributo que debe predicarse también de Su Revelación, si se admite, como queda dicho, su Divino origen. Repetimos: no existen teologías cambiantes verdaderas, aunque sí, crecientes en comprensión.

El Progresismo, como lo han definido San Pío X o Pio XII en las respectivas encíclicas de condena, es una neoteología relativista, naturalista, mutante y desacralizante, que requiere como es natural una liturgia apropiada –como toda fe que se precie de serlo, aunque sea falsa. Es decir: se pone todo, como dijéramos arriba, cabeza abajo.

El problema no es menor y, ya se tiene claro, pone de manifiesto el pugnaz interés de algunos obispos sectarios, verdaderos sucesores del apóstol Judas, en dejar firme la neotología gnóstica o progresista (vienen a ser la misma cosa) contra la doctrina verdadera y eterna, que surge del Evangelio, o sea, la doctrina católica.
Por eso, para cerrar este artículo, elegimos una imágen del español Zurbarán, que dice más que mil palabras, y que representa lo que muchos obispos quisieran repetir hoy en día: El nuevo martirio de Pedro.
Oremos pro Beatíssimo Papa nostro Benedicto XVI,Dóminus conservet eum et vivícet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in ániman inimicórum eius.


Santos modernos

Recordando el final de la Europa católica y monárquica, asunto que completaré en una próxima entrega, me parecen oportunos dos comentarios atinentes.
Primero: Hay una obra de Gonzaga de Reynold, historiador suizo, titulada "La Europa Trágica" y publicada cerca de la segunda guerra mundial, que trata con singular erudición y apoyado en historiografía sólida, las afirmaciones que aquí se dan por sentadas a paso de avestruz, por las necesidades de espacio.
Segundo: no quisiera dejar pasar la oportunidad de brindar a los lectores una imagen de Carlos I, último Emperador de Austria, destronado por la prepotencia miope (o criminal) franco-protestante en 1918. Este santísimo varón murió de pulmonía, en la pobreza más increíble en la isla de Madeira en 1922, siendo elevado al honor de los altares por Juan Pablo II en 2004. Se trata pues, del Beato Carlos de Habsburgo.
Como dato curioso, el Papa que lo beatificó, en el mundo Carlos Woityla, fué bautizado con ese nombre en honor del destronado emperador, admirado a tal extremo por el modesto militar cuyo hijo ocuparía años después la sede petrina.
Este es mi homenaje a un verdadero gobernante católico, padre ejemplar y heroico abogado de la paz honrosa.

jueves, 9 de noviembre de 2006

El nuevo orden, parte I

La "paz" de Versalles, en 1918, puso punto final a la Santa Alianza; ideada, formada y mantenida por el Imperio Habsburgo desde la paz de 1815, y acaso, también a 2.000 años de orden romano. Fué un siglo de imperfecto y lábil predominio católico en Europa, con tolerancia de los orígenes étnicos o religiosos de todos los habitantes; por que todo imperio requiere como condición para su existencia real, como elemento constitutivo esencial, la cristiana aceptación de la indiferenciación racial y religiosa de la población, lo que funge así de cierta razón de unidad. El acto "imperial" por excelencia de Roma y causa inmediata de su consiguiente elevación a la categoría definitiva de gran imperio ejemplar, será precisamente el otorgamiento de la "ciudadanía universal romana" a todos los habitantes residentes dentro de sus extensísimas fronteras, con prescindencia de sus origenes, ocurrida en el año 212 mediante una ley conocida como constitutio antoniana, obra del emperador Caracalla.

La masonería no perdonó esta posibilidad verdadera de paz, perturbando el mundo cristiano con frecuentes y violentas revoluciones, como las europeas de 1830, 1848 y las de 1870, todas ellas marcadas por un fervoroso y furibundo anticatolicismo. Tanto el anticlericalismo como el antimonarquismo, fueron epifenómenos de este profundo odio anticatólico que sesgó de lado a lado un siglo de inigualable cinismo "occidental" y violencia política.
Francia preservó como una máscara su carácter de potencia europea y católica con Napoleón III, un completo incapaz que no pudo llevar a cabo la tarea que Dios había asignado, en realidad, a su genial tío, por lo cual cayó bajo la balas alemanas en Sedán y la revolución comunista de París. Inglaterra fomentó cuanta revolución izquierdista, socialista, libertaria o masónica quiso campear por sus respetos en una Europa enloquecida, mientras impedía por la fuerza, entre 1877 y 1878, que el Imperio Ruso pusiera en vereda al colosal Imperio Otomano, cuya capital, la antigua Constantinopla, estaba sitiada por el ejército de los Romanov. La Alemania luterana caminaba lentamente hacia la formación del nuevo imperio pagano de 1870, el de Bismarck, mientras Austria jugaba sola y aislada el papel de protectora del orden tradicional y el catolicismo, sin poder impedir la caída de Roma, y de la mismísima persona del Papa beato Pío IX, en manos masónicas y marxistas, ese funesto año de 1870.
El orden antiguo, rescatado con alfileres por Metternich en 1815, cedía bajo el peso de la traición, el cinismo y la acción de las sociedades secretas.
El golpe final fué la "paz" de Versalles de 1919, por cuya causa disolviéronse definitivamente los tres imperios cristianos subsistentes: Austria-Hungría, Rusia y Alemania, y con ellos, el orden antiguo y aceptado por las naciones civilizadas y, por sí mismo, causa de dicha civilización. Quizá el símbolo más representativo de la era que se iniciaba fué el desplazamiento de la mejor persona que, individualmente considerada, haya desempeñado una función política en todo el siglo XX: el beato Carlos de Austria, el último emperador.
La naciente URSS habíase rendido en 1917 ante los alemanes imperiales, existiendo así la posibilidad de restaurar una monarquía que la miopía del yanki Wilson, la perfidia anglosajona, el cálculo de una masónica Francia, se negaron a concretar, lo cual salvó al recién nacido imperio rojo de la "prematura" muerte que las grandes batallas en el frente oriental habíanle deparado, mediante el desconocimiento aliado de su rendición separada en Brest-Litovsk.
La proyectada reunión de los pueblos de habla alemana en un único imperio bajo los Habsburgo, hubiera sido la mejor y más eficaz garantía contra el futuro nazismo y, por supuesto, contra el creciente gigantismo comunista de los años '30 y subsiguientes, como asimismo una interesantísima novedad política que uniría una Europa central destrozada por las disensiones, la mala interpretación de la nacionalidad como derecho al exterminio ajeno, y una posibilidad real de vivir en paz bajo un sistema patriarcal, común y suave.
De la liquidación del orden antiguo no surgió, de momento, nada, como no fueran las ambiciones de dos grandes aspirantes a reemplazar lo demolido en un plazo más o menos corto de tiempo. Por una parte el comunismo soviético, encarnado en la ex-cristiana Rusia, convertida ya en el gulag que conocimos después, parecía reclamar su porción de la Europa despedazada. Por la otra, la revolución protestante, también de formas políticas socialistonas, y surgidas ambas en 1933: el new deal de Roosevelt y el nazismo de Adolfo Hitler. Mas estos dos bloques solo eran aparentes adversarios: en realidad, el mundo anglosajón era el dueño de la Revolución Rusa de 1917, acaecida bajo sus efectivos auspicios y auxilios, como también de los menos intensos del Imperio alemán, de modo pues que la verdadera lucha por el predominio del vacío político dejado por los Imperios, quedaba planteada exclusivamente entre protestantes: Anglosajones o sajones, y punto.
El espectro soviético resultaba ser, así, meramente "funcional" a estas sendas aspiraciones, por cuya razón ambos contendientes se le arrimaron, sin ponerlo en peligro, hasta transpasar inclusive el prudencial temor a quemarse, sin la menor vergüenza. Los hechos lo prueban a gritos: En 1938, Alemania cierra un tratado de paz y no agresión con la Unión Soviética (conocido como Ribbentrop-Molotov), adelantándose diplomáticamente al mundo anglosajón, su contrincante, por lo cual ambos, Alemania y Rusia, invaden Polonia con pocos días de diferencia en 1939. Los anglosajones, luego de declarar la guerra solamente a Alemania por la invasión de Polonia, cede generosamente a la Unión Soviética en 1945 todos los territorios que ésta ocupara por la fuerza de las armas en 1939, junto con su aliado alemán. En el mapa de abajo se registra este hecho; el territorio en amarillo, es netamente alemán según los tratados de límites internacionales de 1937, pero es entregado a Polonia en compensación, que pierde toda la zona en verde, su territorio histórico, reconocido por todas las potencias en 1919, e invadido por los soviéticos en 1939. Es decir, se consolida la ocupación que dió razón histórica a la 2ª Guerra Mundial.Este "nuevo orden" fáctico (todavía no se hablaba, abiertamente, de tal cosa) es consecuencia de los Acuerdos de Yalta y Potsdam y es el primer intento público exitoso de ingeniería social, de carácter netamente ideológico, que se lleva a cabo premeditamente en el mundo moderno y por cuya causa, millones de europeos son desplazados de sus hogares, trasladados fuera de su país, obligados a emigrar o simplemente eliminados como material descartable. Así, desaparecen o se "desplazan" países enteros (como acabamos de demostrar) y poblaciones completas.
Para completar el cuadro, debe advertirse que, ya por entonces, Francia era una sombra nada más de la potencia que había sido, precisamente a causa de su adhesión a la política anglosajona que nunca dudó en sacrificarla a sus intereses; circunstancia providencialmente advertida por Philippe Petain en 1940, cuando, ya comenzadas las hostilidades, se reclama de su patriotismo nada menos que comandar la derrota organizada por los irresponsables. Esta situación derivará en el "castigo" que Francia sufrirá desde entonces, privándosela hipócritamente de su derecho como nación agredida y beligernante entre 1939-1945, e invocándose para ello que De Gaulle ¡no era una autoridad electa libremente en Francia! No más pensar en José Stalin, es suficiente para desarmar este infundio y darle su dimensión verdadera.
De momento, no es posible, pues, advertir el exacto sentido y alcance de estas maniobras, fuera de su patetismo horroroso, y su esencial crueldad, justificada en la ocasión en la desmilitarización territorial ya convenida, o en la "prevención" contra ésta o aquella raza (alemana y polaca) o sencillamente, siguiendo el consejo del propio interés.
Pero ya ha nacido el "nuevo orden", puramente anglosajón, que se desprenderá de su rémora comunista en 1989, cuando no pueda ya prestarle útiles servicios como contrafigura, como segundo término de una dialéctica indispensable al mantenimiento del poderío propio.
El nuevo orden no supone la extinción del comunismo, sino su agregación al régimen preponderante bajo el pretexto de abandono del régimen anterior; no se quiere decir con esto que no fuera real la aniquilación del comunismo en ciertos países, como podría ser Alemania Oriental, Hungría o la ex Checoeslovaquia, Rumania o Bulgaria. Pero es inadmisible pretender que en la ex URSS esté muerto y sepultado, cuando un general de la ex KGB es su presidente "constitucional", cuando las "mafias" que manejan su economía y sus recursos son los mismos miembros del Partido que se han quedado con todos los resortes nacionales de alguna importancia. El asesinato de periodistas (algo ingenuos realmente) o la evidente conspiración de silencio que se impone a Solzienitzhin, así parecen indicarlo.
De ese nuevo mundo surgido de la hecatombe europea, de la desgracia de centenares de millones, emergerán los ya crecientes Estados Unidos como la primera y única potencia mundial, con aspiraciones secretas de cetro imperial, y costumbres de patán de opereta.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

A por la cruz ...

Me impresionó la imágen; la encontré en una página que con toda generosidad no me impidió llevármela; o es mejor decir: traérmela. Representa muy bien la agonía de una era y la epifanía de otra que no sé definir, pero imagino. La aurora de toda Epifanía (así, bien escrita) está acompañada del sangriento pago en víctimas inocentes, como la mismísima aurora del Señor, acuchillada por la envidia de un rey que merecía ser democrático, por su crueldad y doblez. Herodes no muere, vuelve cada vez que el Ungido amenaza retornar. Hasta la útima vuelta ...
Anna Katherina Emmerich cuenta que antes del nacimiento de Abrahám, también hubo una matanza de chicos, de bebes, pero no tan grande como la de Herodes. Entonces ¿esto de ahora, qué? La matanza, hoy, es verdaderamente giantesca; la frase hecha: "las cifras del horror" es inútil para acercarnos a la idea exacta de la violencia que hoy acompaña en el mundo, a la vida más inocente. Muerte biológica por un lado, y muerte eterna por el otro, por que si el probre ínfimo cristo pasa el duro cedazo del aborto, le espera la corrupción de la "educación xesual" (ironía involuntaria que ví escrita en un pancarta exhibida durante la guerra civil española) que liquidaría sus expectativas de vida eterna si no fuera por la Misericordia divina.

El burro adelante

Desde hace algunas centurias y más aún en el siglo que acaba de partir con inmensas glorias ocultas y vociferadas penas enormes, "Alcázar" ha sido denominación que indica defensa heroica, encastillamiento (de paso: palabreja que toma su ser del mismo origen que "castidad"), camaradería e inclaudicabilidad. En el Alcázar no hay derrota ni rendición; solamente lucha, muerte y victoria final.
¡Tremenda declaración, hombre! Pues nada; la vida es así mismo: es lucha, victoria final, muerte ... La derrota no cuenta, porque de ella se parte al nacer, marchando hacia todo aquello que le queda por delante.
El combate lo preferimos en todos los terrenos, por que, como el pagano de Chesterton, no quisiéramos aburrir nuestra vida con tisanas y horarios fijos, sino con pólvora, mujeres y batallas; si Dios lo permitiese. En defecto de lo que no se nos deja preferir tan libertinamente, seleccionamos pues todos los campos de nuestro agrado, sin otra limitación que la que imponen los 10 Mandamientos, la buena educación y la caballerosidad que debe lucir todo buen guerrero cristiano que se precie; o que no se precie.
De ahí lo de Alcázar: el lugar donde todo es combate y nadie se rinde, más por que no puede que por no quiera. Es como un homenaje a nuestra época, esplendorosa y repugnante, donde no es posible renunciar a nada, nunca, por que no está permitido. Quisiéramos renunciar a veces a una forma de vida que, ingenua o irónicamente, se llama "civilizada" y es incivil en grado sumo; a ser bondadosos cuando Dios nos exige serlo como virtud heroica y no como placer, a obedecer al gobierno, a aceptar que una inanimada luz eléctrica montada sobre un payasesco poste nos mande detenernos en una esquina, a la igualdad del varón y la mujer, a la fruta sin sabor, a leer los consejos y recomendaciones del "pensamiento único y lineal" formado por las "tribunas de doctrina" y otros clarines ...
Es ocioso pedir la benevolencia de los lectores; moralmente ocioso, por que el "blog" es una página de combate en la cual se cruzan camaradas de lucha, de uno y otro bando. Y ninguno es benevolente; acaso sí caballaresco y ¡extraordinario! bien educado.
Muy bien, todo muy bien
, pero ¿y el "burro adelante"...?
Servidor.